jueves, 21 de enero de 2016

Romance de lobos. Ramón del Valle-Inclán




Vamos a plantearnos que todos estamos locos, eso explicaría como somos y resolvería muchos misterios. Mark Twain


Arquitectura de Madrid


Un camino. A lo lejos, el verde y oloroso cementerío de una aldea. Es de noche, y la luna naciente brilla entre los cipreses. Don Juan Manuel Montenegro, que vuelve borracho de la feria, cruza por el camino, jinete en potro que se muestra inquieto y acostumbrado a la silla. El hidalgo, que se tambalea de borrén a borrén, le gobierna sin cordura, y tan pronto le castiga con la espuela como le recoge las riendas. Cuando el caballo se encabrita luce una gran destreza y reniega como un condenado.
El caballero.- ¡Maldecido animal!...¡Tiene todos los demonios en el cuerpo!...¡Un rayo me parta y me confunda!
Una voz.- ¡No maldigas pecador!
Otra voz.- ¡Tu alma es negra como el tizón del Infierno, pecador!
Otra voz.- ¡Piensa en la hora de la muerte, pecador!
Otra voz.- ¡Siete diablos hierven aceite en una gran  caldera para achicharrar tu cuerpo mortal, pecador!
El caballero.- ¿Quién me habla? ¿Sois voces de otro mundo? ¿Sois almas en pena, o sois hijos de puta? (...) (Pág.12)


Barrio de Salamanca,Madrid


Noche de tormenta en una playa. Algunas mujerucas apenadas, inmóviles sobre las rocas y cubiertas con negros manteos, esperan el retorno de las barcas pescadoras. El mar ululante y negro, al estrellarse en las restingas, moja aquellos pies descalzos y mendigos. Las gaviotas revolotean en la playa, y su incesante graznar y el lloro de algún niño, que la madre cobija bajo el manto. , son voces de susto que agrandan la voz extraordinaria del viento y el mar. Entre las tinieblas brilla la luz de un farol...(Pág. 22)
 



Se llegan al presbiterio, se mueven vagorosos alrededor de la sepultura, tantean, se encorvan, y en silencio, con una rodilla en tierra, en un tácito acuerdo, comienzan a levantar la losa. Se les oye jadear. Cuando aparece el hueco negro, pestilente, húmedo...(Pág85)




Romance de Lobos (1908), una de las tres "comedias bárbaras". Del mismo período literario es la trilogía de La Guerra Carlista. Si bien quedan ratimagos estilizantes, aunque de gran estilo, la acción comienza a desnudarse, a decir de modoportentosamente patético. El misterio, lo medieval y supersticioso galaico, el sexo y el hambre dan aullidos por estas escenas conmovedoras, casi inventadas de tan reales.
Cinco lobos, los hijos deprabados de doña María, se reparten cuanto hay en la casona, mientras las mujeres amortajan el cadáver de la señora y llega en la tormenta el vendaval de don Juan Manuel. El "Hidalgo, mujeriego y despótico" en una escena escalofriante, dice: "¡Engendré monstruos y estoy maldito!"




 


Autor: Ramón María del Valle-Inclan
Título:Romance de lobos. Comedia bárbara dividida en tres jornadas

Colección Austral Nº 681
Editorial: Espasa - Calpe, S.A.

Edición: 1961
Nº de Páginas: 141






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