miércoles, 13 de enero de 2016

J. Luis Borges. Obra poética.


Natalia Rak
El  Sur

 Desde uno de sus patios haber mirado
las antiguas estrellas,
desde el banco de la sombra haber mirado
esas luces dispersas
que mi ignorancia no ha aprendido a nombrar
ni a ordenar en constelaciones,
haber sentido el círculo del agua
en el secreto aljibe,
el olor del jazmín y la madreselva,
el silencio del pájaro dormido,
el arco del zaguán, la humedad
-esas cosas, acaso, son el poema.
                                               J. Luis Borges



 Carnicería

 Más vil que un lupanar
la carnicería rubrica como una afrenta la calle.
Sobre el dintel
una ciega cabeza de vaca
preside el aquelarre
de carne charra y mármoles finales
con la remota majestad de un ídolo.
                                                J. L. Borges




Los Borges

Nada o muy poco sé de mis mayores
Portugueses, los Borges: vaga gente
Que prosigue en mi carne, oscuramente,
Sus hábitos, rigores y temores. 
Tenues como si nunca hubieran sido
Y ajenos a los trámites del arte,
Indescifrablemente forman parte
Del tiempo, de la tierra y del olvido.
Mejor así. Cumplida la faena,
Son Portugal, son la famosa gente
Que forzó las murallas del Oriente
Y se dio al mal y al otro mar de arena.
Son el rey que en el místico desierto
Se perdió y el que jura que no ha muerto.
                                                                         José Luis Borges



 

Una rosa y Milton

De las generaciones de las rosas
Que en el fondo del tiempo se han perdido
Quiero que una se salve del olvido,
Una sin marca o signo entre las cosas
Que fueron. El destino me depara
Este don de nombrar por vez primera
Esa flor silenciosa, la postrera
Rosa de Milton acercó a su cara,
Sin verla. Oh tú, bermeja o amarilla
O blanca rosa de un jardín borrado,
Deja mágicamente tu pasado
Inmemorial y en este verso brilla,
Oro, sangre o marfil o tenebrosa
Como en sus manos, invisible rosa.
                                                       J.L.Borges

 



Edgar Allan Poe

Pompas del mármol, negra anatomía
Que ultrajan los gusanos sepulcrales,
Del triunfo de la muerte de los glaciales
Símbolos congregó. No los temía.
Temía la otra sombra, la amorosa,
Las comunes venturas de la gente;
No lo cegó el metal resplandeciente
Ni el mármol sepulcral sino la rosa.
Como del otro lado del espejo
Se entregó solitario a su complejo
Destino de inventor de pesadillas.
Quizá, del otro lado de la muerte,
Sigue erigiendo solitario y fuerte
Espléndidas y atroces maravillas.
                                                              José Luis Borges



     


Desdichado el pobre de espíritu, porque bajo la tierra será lo que ahora es en la tierra.
                                                                                                                                            Evangelio Apócrifo




 El río más largo del mundo cabe en una palabra Nilo
                                                                                   J. L. Borges






Autor: Jorge Luis Borges
Título: Obra Poética

Libro de Bolsillo
Alianza editorial / Emecé editores

Edición 1972
Nº de Páginas 376



Un lector

Que otros se jacten de las páginas que han escrito;
a mí me enorgullecen las que he leído.
No habré sido un filólogo,
no habré inquirido las declinaciones, los modos, la
laboriosa mutación de las letras
la de que se endurece en te,
la equivalencia de la ge y de la ka,
pero a lo largo de los años he profesado
la pasión del lenguaje.
                             J. L. Borges


  

Natalia Rak







 

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