jueves, 7 de enero de 2016

La ilusión del lejano Oeste.




"Si se ha de herir a un hombre, debe hacerse tan gravemente que no se pueda temer su venganza." 
                                                                 Nicolás Maquiavelo


Indio Porcupine. Biblioteca del Congreso, 1905

El Museo Thyssen-Bornemisza presenta una exposición que propone, seguir los pasos de los artistas que en el siglo XIX abrieron el camino al Oeste estadounidense para representar sus paisajes,  desconocidos y exóticos,  y las formas de vida de los indios americanos que desaparecían ante sus ojos por efecto de un programa ideológico, político, militar y colonizador.


Robert Duncan





Estos artístas contribuyeron a crear desde muy pronto el "mito" del Lejano Oeste, un territorio salvaje, paradísiaco y peligroso. Combinando el entusiasmo romántico y la admiración genuina con los tópicos, prejuicios y espectativas que enturbiaban la mirada del hombre blanco; una imagen que en adelante se convertiría en el mito del indio salvaje, viviendo en las praderas en comunión con la naturaleza, muy alejado de la visión que el cine popularizaría años más tarde y que estuvo centrada en mostrar el punto de vista de los ocupantes y las fatigas y peligros a los que tuvieron que enfrentarse.
 




1. Explorar el Nuevo Mundo

En el Oeste, la leyenda precedió la realidad. Desde Florida y Nuevo México, las expediciones españolas partieron en busca de quiméricas riquezas y la expansión de las colonias británicas avanzó imparable, obedeciendo a un destino manifiesto, hacia un nuevo Edén. Llevó siglos cartografiar esa gran terra incognita y los mapas tempranos muestran los itinerarios de las expediciones, la ubicación de las tribus, los presidios, las misiones y las primeras ciudades. El Mississipi fue larguisima frontera y eje de colonización; en su curso alto, las cataratas de San Antonio se convirtieron en símbolo de pérdida de la naturaleza virginal.




Charles Wimar. El rastro perdido, 1856





2. Pueblos y paisajes inéditos

Las primeras expediciones artísticas al Oeste tuvieron motivaciones antropológicas. Karl Bodmer acompañó a Maximilian Wied-Neuwied en un temprano viaje a lo largo del Misuri en el que documentaron las costumbres de tribus hoy desaparecidas. La representación de la grandiosa naturaleza norteamericana estuvo muy influida por el Romanticismo con tintes religiosos de Thomas Cole. Albert Bierstadt hizo del paisaje un espectáculo y Thomas Hill, junto a fotógrafos como Edward S. Carter, Carleton E. Watkins y William Henry Jackson, sensibilizaron a ciudadanos y gobernantes para que protegiesen las áreas más valiosas, como el valle de Yosemite y Yellowstone, a través del innovador sistema de Parques Nacionales.










3. Indios en las Grandes Llanuras

La vida de las tribus indias en las Grandes Llanuras fascinó a los artistas. Uno de los primeros en sentir tal fascinción fue George Catlin, que visitó 48 tribus y realizó 310 retratos y unas 200 escenas que reunió en su Galería India, museo ambulante por varios países europeos. También los tramperos, los cawboys y los soldados fueron figuras enaltecidas por artistas tan populares como Charles M. Russell y Frederic Remington; no obstante a medida que las tribus eran diezmadas y reducidas a las reservas, los artistas sintieron la necesidad de mostrar su agonizante cultura y algunos de ellos contribuyeron a copiar los tesoros antropológicos que hoy conservamos.




Tocado indio nativo americano. Plumas y fieltro




4. Efigies y ceremonias

La imagen del indio se libró pocas veces de los tópicos construidos sobre ella: el noble salvaje, el asesino inclemente, el guia amigo, la raza trágicamente desaparecida...Los fotógrafos que mostraron el paisaje del Oeste evitaron la presencia humana en sus imágenes, así que la mayor parte de fotografías de indios que nos han llegado son retratos de estudio -de personajes tan extraordinarios como el jefe Joseph, Halcon Rojo, Toro Sentado o Gerónimo- o "montajes" para la documentación etnográfica. Destaca la monumental empresa fotográfica y editorial The North American Indian, de Edward S. Curtis, un controvertido pero valiosísimo conjunto artístico y etnográfico del que rescatamos algunos rituales hoy en buena parte olvidados.


Tipi

Se conoce como tipi a las características viviendas de las tribus de las Grandes Llanuras de América del Norte. Su significado es lugar para vivir y proviene de la lengua nativa lacota.
Inicialmente los primeros tipis se levantaban mediante una estructura de troncos de pino, abundantes en las colinas y valles de las Montañas Rocosas, cubierta con pieles de búfalo, ciervo, alce o antílope cosidos con tendones.

 


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