martes, 15 de diciembre de 2015

Poesias completas. Pedro Salinas (1892-1951)




Cigarra que estás cantando
en un rincón ignorado
del árbol que me da sombra,
no tengo ningún deseo
de saber cuál es la rama,
de tantas que me cobijan,
en que apoyas tu cantar.
y no me importa si existes,
y no me importa si existe
algo más que ese vaivén
de tu lanzadera, esos
hilillos áureos y tensos
con que tejes el cordaje
de ese barco mañanero
de la mañana de agosto,
barco de los rumbos dulces
que no lleva a ningún puerto.
                                                  P. Salinas


 



 El agua que está en la alberca
y el verde chopo son novios
y se miran todo el día
el uno al otro.
En las tarde otoñales,
cuando hace viento, se enfadan
el agua mueve sus hondas,
el chopo sus ramas;
las inquietudes del árbol
en la alberca se confunden
con inquietudes de agua.
Ahora que es la primavera,
vuelve el cariño, se pasan
toda la tarde besándose
silenciosamente. Pero
un pajarillo que baja
desde el chopo a beber agua,
turba la serenidad
del beso con temblor vago.
Y el alma del chopo tiembla
dentro del alma del agua.
                                                  Pedro Salinas





 El río va a su negocio
corre que te correrás.
De cuando en cuando, en la orilla
hay una moza que sale
(Gelves es la moza humilde,
Sevilla la de linaje)
a ofrecerle el corazón
si el río quiere pararse.
Pero
el río va a su negocio
y no se casa con nadie.
                                               Pedro Salinas
 
 
Natalia Rak
... la voz a ti debida          
Garcilaso, Egloga III

 


  Thou Wonder, and thou Beauty, and thou Terror
Shelley, Epipsyebidion

 
Natalia Rak





 Tú vives siempre en tus actos.
Con la punta de tus dedos
pulsas el mundo, le arrancas
auroras, triunfos, colores,
alegrías; es tú música.
La vida es lo que tu tocas.
                                                  Pedro Salinas

 

Natalia Rak





¡Si me llamaras, sí,
si me llamaras!

Lo dejaría todo,
todo lo tiraría:
los precios, los catálogos,
el azul del océano en los mapas,
los días y sus noches,
los telegramas viejos
y un amor.
Tú, que no eres mi amor,
¡si me llamaras!
                                      Pedro Salinas
                    
 
           
 

¡Ay!, cuántas cosas perdidas
que no se perdieron nunca.
Todas las guardabas tú.

Menudos granos de tiempo,
que un día se llevó el aire.
Alfabetos de la espuma,
que un día se llevo el mar.
Yo por perdidos los daba.

Y por perdidas las nubes
que yo quise sujetar
en el cielo
clavándolas con miradas.
                                          Pedro Salinas



 

No canta el mirlo en la rama,
ni salta la espuma en el agua:
lo que salta, lo que canta
es el proyecto en el alma.
Las promesas tienen hoy
rubor de haber prometido
tan poco, de ser tan cortas:
se escapan hacia su más,
todas trémulas de alas.
                                             Pedro Salinas






La luz, que nunca sufre,
me guía bien.
                              (Muchas gracias, adiós.)

¿La luz no es quien lo puso
todo en su tentativa de armonía?
                                           (Paso a la Aurora)     
                                                Jorge Guillén, en Cántico 

  



Pedro Salinas nació en Madrid, en 1892, y murió en una clínica de Boston, el 4 de diciembre de 1951. Sus restos mortales descansan en su "contemplado" mar de San Juan de Puerto Rico.
Entre los poetas de su generación -la generación de Jorge Guillén, Federico García Lorca, Dámaso Alonso, Rafael Albetí, Vicente Aleixandre, Gerardo Diego, Luis Cernuda. Pedro Salinas destaca por su extrema cristalina limpidez, y por su mesura. Este volumen reúne absolutamente toda su obra lírica.






Autor: Pedro Salinas
Título: Poesías Completas del cantor de El contemplado

Presagios (1923)
Seguro azar (1929)
Fábula y signo (1931)
La voz a ti debida (1934)
Razón de amor (1936)
El contemplado (1946)
Todo más claro (1949)
Confianza (1954), póstumo

Edición preparada y revisada por Juan Marichal
Editorial Aguilar
Madrid 1935
Nº de páginas: 487

 



  

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