viernes, 4 de diciembre de 2015

La meta secreta de los templarios. Juan G. Atienza



Un castillo templario es algo más que una simple fortaleza. Indica un camino, deja una huella, escribe un mensaje...
 

Iglesia y Charola de Tomar, Portugal.

En Portugal los monjes guerreros estaban establecidos en Tomar y Leiría, entorno y a muy escasa distancia del lugar donde siglos después se producirían las milagrosas apariciones de  Fátima. (Pág. 33)
 
El Convento de Cristo en Tomar, Portugal, constituye el último refugio de los templarios en la Península Ibérica, lados torres y estructura general coinciden con el esquema esotérico templario.
 
Ningún acta o documento contemporáneo relata el nacimiento hasta 1120 en Jerusalén, del primitivo núcleo de los "pobres caballeros de Cristo", los Templarios, la primera y más famosa de las órdenes militares.


Claustro principal, Tomar.

El castillo templario de 1160, construido para garantizar el avance cristiano hacia el sur, es el origen del Convento de Cristo. Su estructura más llamativa es la charola, la rotonda fortificada que se construyó durante la primera mitad del siglo XIII y que sigue el modelo del Santo Sepulcro de Jerusalén. Es una construcción octogonal con dos pisos sostenidos por ocho pilares, y una girola con bóveda anular que separa este octógono del polígono exterior de dieciséis lados. Se encuentra decorada con pinturas y estatuas de madera policromada.


Janela Manuelina, Tomar

 
Capitán Janela, Tomar. (Detalle)

El manuelino tiene aquí uno de sus mejores exponentes, la Janela, ventana, del arquitecto Diego de Arruda esculpida entre 1510 y 1513. A partir de las raíces de un alcornoque, sostenidos por el busto de un capitán, la ventana se enmarca en dos mástiles con múltiples entorchados. La decoración marina permite ver corales, algas, cabos, maromas, cadenas...rematan el conjunto los emblemas del rey Manuel II, y se hace alusión al Toisón de Oro y a la Orden de la Jarretera.
 
Desde mediados de 1200 habían surgido varias ordenes militares de carácter nacional, fuertemente ligadas a las monarquías. En Portugal, el rey Denis fundó la Orden de los Combatientes de Cristo, avalada por el Papa Juan XXII en 1319 y, levantada sobre los restos, materiales y espirituales, del Temple en el reino luso. Aunque se estableció su sede en Castro Marim, ya en 1357 se había trasladado a Tomar. Su período de gloria corresponde con el principio del siglo XV, con el infante Enrique el Navegante como Gran Maestre de la Orden.
 
La gran fortuna acumulada les permitió financiar los grandes descubrimientos y fueron numerosas las carabelas que recorrieron los océanos enarbolando la gran cruz roja, su emblema. Los Caballeros de Cristo subsistieron como orden militar hasta su secularización en 1780 y, hoy día sigue siendo la mayor distinción honorífica de Portugal.
  

Detalle Esfera Armilar Janela, Tomar.

 Los buscadores del conocimiento
Los Templarios mandaron realizar, a lo largo de su existencia, no menos de cinco traducciones del Libro de los Jueces, que es, sobre todo a través del canto de Débora, una de las obras cumbres del simbolismo bíblico. Allí surge, por primera vez en la Biblia, los abrevaderos de la sabiduría del Graal (5,11), antecedente directo del recipiente místico; los personajes claves de esta búsqueda -Abimelec, Galaad, Tole- y ese insólito mutante bíblico que tiene por nombre Sansón...(Pág. 38)

Ventana Manuelina, Tomar

Detalle de la portada de la iglesia, Tomar

 (...) En su actuación peninsular, lo económico jugó también para los templarios un papel preponderante ya desde el principio de su asentamiento. La producción y la venta de sal en el reino de Aragón estuvo prácticamente en sus manos a través de la posesión de las gabelas de Peñiscola y Burriana...(Pág. 41)


Detalle de la iglesia, Tomar


Escalera claustro principal, Tomar

El arquitecto celeste
En el tesoro capitular de la catedral de Toledo se exhibe una biblia flamenca del siglo XIV que precisamente suele estar abierta por la página en la que hay miniada una impresionante figura del Creador, de rasgos hieráticos, ante un universo informe y caótico, y un compás de arquitecto en la mano derecha, con el que mide y ordena la masa cósmica. La miniatura de Toledo no es en modo alguno insólita...(Pág. 232)


Emblema de los Caballeros de Cristo

¿Quiénes eran realmente los templarios? ¿Qué buscaban al elegir tan rigurosamente el emplazamiento de sus castillos?
 
Aquellos maestros desconocidos que no quisieron dejar la prueba documental de su presencia  fueron presentidos por los templarios en su afán de llegar al "saber total".

Los templarios fueron auténticos motores de la evolución espiritual de la Edad Media y en ellos se vislumbran los antecedentes ocultos de una arquitectura mágica: el gótico. Eslabón fundamental de un misterioso proceso que empieza en la Noche de los tiempos y llega hasta nuestros días, fueron los mantenedores secretos de una tradición remota cuyos vestigios materiales se han perdido, pero cuyo recuerdo se mantiene latente en la memoria.

 

Autor: Juan G. Atienza
Título: La meta secreta de los templarios

FF Fontana Fantástica
ediciones Martínez Roca
Nº de Páginas: 285




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