lunes, 7 de diciembre de 2015

"Los límites de la imaginación" Jules Verne



Jules Verne (Nantes, 1828 - Amiens, 1905) creó un poderoso imaginario, osado, diverso y, sin embargo, de enorme verosimilitud gracias a su profundo interés por las ciencias, la exploración y la industria. Sus novelas, perfectamente documentadas, recogieron el espíritu de su tiempo, cartografiaron el mundo conocido y abrieron las puertas a ámbitos hasta entonces apenas intuidos.
Su universo literario está en el origen de la curiosidad de muchos lectores que, en algún momento, quisieron acometer lo que el autor aventuró, en ocasiones de modo visionario. La realidad fue un estimulo para Jules Verne, y su imaginación el estimulo de una realidad por venir. Este proyecto trata de las fronteras, a veces invisibles y no siempre necesarias, entre cultura, progreso, ilusión y realidad. ¿Merece la pena poner límites a la maravillosa capacidad de imaginar?


Gabinete Verne
 
Jules Verne fue un escritor burgués, disciplinado, que encontró más inspiración en su nutrida biblioteca que en viajes o peripecias vitales. Imaginó el mundo desde su gabinete de trabajo, un espacio aparentemente limitado para una creatividad metódica, racional y, sin embargo, extraordinaria. Su legado incluye un centenar de obras, cientos de personajes y aventuras que transcurren en prácticamente todos los rincones del globo.
Geografía, física, química, mecánica, biología, zoología, geología, antropología, tecnología... Ningún área de estudio escapó de la curiosidad voraz de un autor que aspiraba a divulgar todo el saber de su época, como hicieron los enciclopedistas en el siglo anterior.
Jules Verne ha trasmitido un sinfín de conocimientos a millones de lectores en todo el mundo, pero nunca fue consagrado por la Académie Française, poco amiga de escritores de éxito. En cambio, el cine, arte popular por excelencia, si que ha rendido tributo a Verne desde los orígenes, adaptando hasta hoy treinta y tres novelas en más de noventa y cinco películas.


La esfinge de los hielos
Una cabida de trescientas toneladas, arboladura inclinada que le permitía ceñir el viento, muy rápida en el andar y un velamen formado por mástil de mesana, mesana goleta, bambola, gavia y mastelero de juanetes. En el palo mayor, cangreja y espiga; en la proa...(capítulo II, La goleta Halbrane) 



Manuel Iradier Bulfi (Vitoria, 1854 - Valsaín 1911)

A los catorce años, Manuel Iradier, haciéndose eco de la fiebre africana que recorría el continente, anunció en público durante una conferencia sus planes para adentrarse en el África Ecuatorial, un proyecto que compartió con el famoso explorador Henry Stanley, quien estaba cubriendo la guerra carlista para The New York Herald. En 1873 cumplió, por fin, su sueño y se desplazó al continente negro. La experiencia de esta estancia de cuatro años con su familia -quedó reflejada en el aún hoy impresionante África Tropícal. Unos años después, tras conseguir más financiación, volvió a la zona. Fruto de ese segundo viaje fue la anexión a España de lo que hoy es Guinea Ecuatorial. A su regreso se dedicó a desarrollar varios inventos (un contador de agua automático, una mejora tipográfica, accesorios de fotografía) y se interesó por la astronomía (mantuvo una nutrida correspondencia con Camille Flammarion). Iradier, un auténtico personaje verniano, se destacó entre sus contemporáneos por su enorme respeto por los pueblos y culturas autóctonas. Murió a consecuencia de los problemas de salud que arrastraba desde sus aventuras africanas.


De la Tierra a la Luna
Durante la Guerra de Secesión de los Estados Unidos, se estableció en Baltimore, ciudad del estado de Maryland, una nueva sociedad de mucha influencia. Conocida es la energía con que el instinto militar se desenvolvió en aquel pueblo de armadores, mercaderes y fabricantes. Simples comerciantes...(Capítulo I, El Gun-Club) 
  


Julio Cervera Baviera (Segorve, 1859 - Madrid, 1927)

Julio Cervera Baviera podría haber sido el protagonista de un libro de Verne. Militar con el grado de comandante e ingeniero -estudió Ciencias Físicas en la Universidad de Valencia-, liberal y masón, observaba preocupado la decadencia española y llamaba a ponerle remedio. Tomó parte en la exploración y colonización activa del Norte de África, donde participo en varias expediciones entre ellas la científica de 1886 que dirigió, y en la que intervinieron el geólogo Francisco Quiroga y el intérprete Felipe Rizzo. Tras pasar por la cárcel por criticar la desidia del Gobierno español con respecto a Marruecos, en 1898 se encargó de la defensa de Guamaní, Puerto Rico durante la guerra entre España y Estados Unidos. A su regreso, sus intereses variaron, y decidió apostar por la innovación tecnológica. Después de trabajar tres meses con Marconi, en 1902 hizo unas pruebas que, según algunos estudiosos, habrían conseguido transmitir la voz sin cables entre Alicante e Ibiza, lo que habría sido la primera demostración exitosa de la radio. Más tarde, fundó la Internacional Institución Electrotécnica para formar ingenieros por correspondencia. Sin embargo, su intenso activismo por el Partido Republicano Radical hizo que fuera postergado y sus contribuciones olvidadas.  



Los quinientos millones de la Begún
La señora de Sarrasin quedó por un momento aturdida. Abrazó a su hijo y a su hija, llorando de júbilo. Le parecía que, a la sazón, el universo iba a ser de ellos, y que la desgracia no se atrevería ya nunca a posarse sobre aquellos jóvenes que poseían algunos centenares de millones...( Capítulo I, En el que el señor Sharp hace su entrada)

 

Luis Salvador de Austria (Florencia, 1847 - Austria, 1915)
El archiduque Luis Salvador de Austria fue un erudito de vida errante y novelesca, un viajero romántico que recorrió los cinco continentes. Aunque consideraba que su verdadero hogar era el yate Nice, residió temporalmente en Mallorca, Trieste y Alejandría. Su predilección por el Mediterráneo pudo deberse a misiones secretas encargadas por el emperador austro húngaro, pero su vinculo personal con estas tierras fue mucho más allá del interés estratégico. Científico positivista, dibujante y escritor, publicó más de sesenta obras escritas en francés, alemán, checo, español, italiano y catalán. Su figura es especialmente recordada en Mallorca, donde estableció un pequeño y extravagante reino en la posesión de Miramar, cerca de Valldemosa. Desde allí emprendió el estudio exhaustivo de la fauna, flora, arquitectura, antropología e historia de las Islas Baleares, una labor monumental que quedó reflejada en los nueve tomos de Die Balearen (1869-1891) Jules Verne conocía al archiduque y consultó su obra para documentar las localizaciones de las novelas Clovis Dardentor, una parte de cuya trama se desarrolla en Mallorca, y Héctor Servadac, en la que aparece la isla de Formentera cuya geografía recuerda a la imaginaria isla Lincoln, la isla Misteriosa.



El Archipiélago en llamas
El reino helénico, en efecto, gracias al heroísmo de sus hijos, no había de tardar en ocupar su lugar entre los Estados libres de Europa.
El 22 de marzo de 1829, el sultán firmaba una convención con las potencias aliadas. El 22 de septiembre, la batalla de Petra aseguraba la victoria a los griegos. En 1832, el tratado de Londres daba la corona al príncipe Otón de Baviera. El reino de Grecia estaba definitivamente fundado...(Capítulo XIII, ¡A bordo de la Syphanta!)

  

Trotamundos
Phileas Fogg, uno de los personajes más célebres de Jules Verne, calcula los pasos que lo llevan a diario a su club de caballeros en el centro de Londres. La apuesta de dar la vuelta al mundo en ochenta días es un desafío del todo imposible cuando nació el autor, pero en la segunda mitad del siglo XIX se produjo un desarrollo prodigioso en los medios de transporte que cambió la concepción del mundo y del tiempo. Verne volcó en el libro toda la información a su alcance sobre el estado mundial de las comunicaciones en 1872; el túnel de Fréjus entre Francia e Italia, el canal de Suez, los grandes barcos de vapor, los ferrocarriles transcontinentales de la India y Estados Unidos...
Innovaciones que aceleraban los desplazamientos y conectaban a los pueblos, en favorecer necesariamente avenencia. Sr. Fogg encarna al moderno globetrotter, su sirviente Passepartout es un vagabundo más tradicional, que Verne relaciona con las compañías circenses y la vida errante. Un tema que recupera con nostalgia en la novela César Cascabel dedicada a las peripecias de una familia de artistas de circo.
 


La vuelta al mundo en 80 días
En efecto, Hong-Kong era todavía territorio inglés, pero el último que se encontraba en el recorrido. Más allá, China, Japón y América ofrecían un refugio casi seguro a Mr. Fogg. En Hong-Kong si había llegado el mandamiento de arresto que había pedido, Fix le arrestaría y lo entregaría a la policía local...( Capítulo XVI, Donde Fix parece no comprender nada...)
 
Giorgio Busato. Acuarela preparatoria de la escenografía de "Los sobrinos del capitán Grant", 1877

Nellie Bly (Pensilvania,1864 - New York, 1922)
Elizabeth Jane Cochrane se convirtió en Nellie Bly cuando, ofendida por un articulo sexista del Pittsburgh Dispatch, envió una protesta tan bien redactada que el director la contrató con ese pseudónimo, extraído de una popular canción. Lo conservó cuando comenzó a trabajar en The New York World, de Joseph Pulitzer, para quien escribió un artículo sobre las horrorosas condiciones de un psiquiátrico para mujeres en Blackwell's Island, en el que ingresó como paciente. Fue el primero de sus reportajes como infiltrada, género del que fue pionera. Ya era célebre cuando, en 1889, The World la envió a dar la vuelta al mundo con el reto de mejorar la marca de Phileas Fogg no sólo la rebajó a 72 días, sino que incluyó una visita a los Verne en Amiens. Su regreso fue apoteósico, aunque pronto cayó en el olvido. En 1825 contrajo matrimonio con el millonario Robert Seaman. A la muerte de este, paso a gestionar sus empresas, pero las llevó rápidamente a la bancarrota. Acuciada por la necesidad volvió al periodismo y conoció una segunda época dorada, durante la cual cubrió la Primera Guerra Mundial y luchó por los derechos de las mujeres.

Nellie Bly
Cinco semanas en globo
Así es que cuando el doctor concibió el proyecto de atravesar África por el aire, para Joe la empresa fue cosa hecha. No había obstáculos posibles. desde el momento en que Fergusson había resuelto partir, podía decirse que ya había llegado..., acompañado de su fiel servidor, porque el buen muchacho, aunque nadie le había dicho una palabra, sabía que formaría parte del pasaje. (Capítulo IV, Un criado excepcional)

     

Orson Welles (Kenósha, 1915 - Hollywood, 1985)
En 1938, un joven Orson Welles causó conmoción con su adaptación radiofónica del clásico de H.G.Wells La Guerra de los Mundos. Muchos oyentes creyeron que se trataba de una retransmisión real y que New Jersey estaba siendo atacada por extraterrestres. gracias al éxito de la obra pudo iniciar su brillante carrera como director cinematográfico con la película Ciudadano Kane. En 1946, tras el rodaje de una película de encargo, Welles quiso producir un musical basado en la novela favorita de su infancia, la vuelta al mundo en 80 días. Se trataba de una producción extravagante con un reparto de setenta actores y música de Cole Porter. Las escenas más espectaculares incluían un águila gigante, números de circo, un elefante mecánico, un tren, filmaciones originales y treinta y ocho decorados inspirados en las películas de Georges Méliés. Welles gastó todos sus ahorros y recurrió a varios inversores, entre ellos, Harry Cohn, presidente de Columbia Pictures, quien obtuvo a cambio la promesa de Welles de realizar una película para él sin coste alguno. Broadway solamente ofreció setenta y cinco representaciones del ruinoso musical. Orson Welles compensó a Columbia rodando La dama de Shanghai.



Viaje al centro de la Tierra
He aquí la conclusión de una narración que pondrán en cuarentena hasta los que no suelen asombrarse de nada. Pero yo estoy de antemano puesto en guardia  contra la incredulidad de los hombres.
Los pescadores de Strómboli nos recibieron con las consideraciones debidas a unos náufragos. Nos facilitaron vestidos y víveres, y el 31 de agosto, después de haber estado...(Capitulo XLV, )
  


Isaac Peral (Cartagena, 1851 - Berlín, 1895)
Isaac Peral sintió desde niño devoción por el mar -a los ocho años ya podía vestir el uniforme de la Armada, gracias a un permiso que Isabel II concedió a su madre- y muy pronto ingresó en la escuela naval donde destacó por su enorme talento matemático. tras servir en la Guerra de Cuba, la tercera Guerra Carlista y en Filipinas, en 1883 asumió la cátedra de Física-Matemática de la Escuela de Ampliación de Estudios de la Armada. Allí tomó forma su idea de un arma submarina de tracción eléctrica, traslación del Nautilus verniano. La crisis de las Carolinas (1885) le animó a presentar su idea al Gobierno. El ministro de Marina, Manuel de la Pezuela, le apoyó para que construyera el primer prototipo, el Peral. Botado en 1888, las pruebas fueron un éxito el aparto se reveló perfectamente efectivo para lanzar un torpedo sin ser detectado. Sin embargo, los ministros que sucedieron a De la Pezuela lo consideraron un invento irrelevante e iniciaron una campaña de descrédito contra Peral, lo que lo empujo a abandonar la Armada y a fundar varias empresas para explotar sus patentes eléctricas. Murió prematuramente en Berlín, en 1895, mientras era tratado de un cáncer de piel.



El rayo verde
La luz que venía de fuera jugaba sobre todos aquellos ángulos produciendo mil destellos en los prismas de basalto, que se reflejaban como en un espejo en las aguas del canal, impregnadas de los colores verdes, rojos y amarillos de sus piedras y plantas submarinas...( Capítulo XIX, La Gruta de Fingal)

  


En una época en que los Polos eran la última frontera, las historias de las expediciones, muchas veces heroícas y otras tantas trágicas, encendían la imaginación de los lectores, también la de Jules Verne quien, fascinado por aquellas tierras blancas -hizo que sus personajes tal como sucede en los dos volúmenes del capitán Nemo en Veinte mil leguas de viaje submarino- viajan hasta allí en varias ocasiones inspirándose en mitos y leyendas ancestrales -un volcán en pleno Polo Norte o que la Antártida era una masa flotante que podía ser atravesada por debajo-, suplió con su fantasía lo todavía ignoto. Sorprende descubrir hasta qué punto algunas de sus invenciones anticiparon lo que ocurrió décadas más tarde con las largas expediciones polares. Y es que, si algo había sobre la Tierra que pudiera evocar otros planetas eran las grandes superficies heladas. En La esfinge de los hielos, donde Verne continúa la narración de Arthur Gordon Pyn, de su admirado Poe, ese mundo antártico, alucinado y fantástico, llega a su máxima expresión con una gran masa magnética que hace enloquecer las brújulas y lleva a la perdición los barcos, que se hunden sin poder evitarlo. 



Veinte mil leguas de viaje submarino
Esta ira de Ned Land tuvo aún dos horas de crecimiento. Llamaba, gritaba, pero siempre en vano. Las paredes de hierro se mantenían sordas. Ni siquiera se oía el menor ruido en el interior del barco, que parecía muerto. No se movía, porque de seguro hubiéramos sentido los estremecimientos del casco bajo el impulso de la hélice. (Capítulo IX, Las iras de Ned Land)
 


Jacques Offenbach (Colonia, Alemania 1819 - París, Francia 1880)
Offenbach era hijo de un cantor de la sinagoga de Colonia que adoptó el nombre de su ciudad natal Offenbach am Rhein. De niño destacaba por su dominio del violín y el violonchelo, motivo por el que su padre decidió que estudiara en el Conservatorio de París, institución que abandonaría al poco tiempo al aceptar un empleo en la orquesta de la Opéra Comíque. Offenbach es el principal representante del nacimiento y consagración de la opereta en sus diversas denominaciones: opéra bouffe, opéra féerie, vaudeville, musiquette, etc., género para el que llegó a componer 102 obras escénicas. Tras el enorme éxito que Jules Verne había logrado en 1874 con la adaptación de su Vuelta al mundo en 80 días, en el teatro de la Porte-Saint-Martín, Offenbach musicó, un año más tarde, un libreto inspirado en sus novelas lunares, bajo el título Le Voyage dans la Lune. La obra, que fue verdadero acontecimiento, no escatimó recursos: 24 decorados majestuosos, 673 trajes, trucos y animales en escena. Jules Verne fue a verla y se molestó al comprobar las similitudes con sus libros. En 1877 Offenbach compondría El doctor Ox. Esta vez contaba con el permiso de su autor.


"Si de algo me siento dueño noes de la vida que vivo. Es de mi sueño".
                                                                               Luis Cané

 

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