sábado, 28 de noviembre de 2015

Miguel Delibes (1920 - 2010) Mis amigas las truchas.


Albacete, río Mundo

Apertura en el Rudrón
(...) Cambiar la escopeta por la caña en cuanto apunta marzo es un hábito cada día más extendido en este país. Somos muchos los que consideramos a la trucha, por su bravura y rapidez, como la perdiz de río y, en consecuencia, aprovechamos la feliz circunstancia de las vedas gualdrapeadas para cambiar de objetivo: el pájaro por el pez. Empero, el mes que separa la caza de la perdiz de la pesca de la trucha, sedentariza al cazador-pescador, le enerva, de tal modo que llegado el momento del tránsito le cuesta romper la inercia... (Pág. 11)

Descuido en el Órbigo
(...) Yo no soy de esa clase de pescadores que gustan de llegar y besar el santo. A mi me agrada trajinar a los peces, a cucharilla si es temprano y con la pluma a partir del mediodía. Esas cebas ciegas en que el agua de las tablas parece que hierve no me satisfacen. A uno le apetece, en esto como en la caza, trabajar la cesta, lo que equivale a una ceba moderada que nos permite enganchar una trucha aquí y otra trescientos metros más abajo. Una entrada discreta, sostenida durante cuatro o cinco horas constituye para mí el ideal: el río no regala nada pero tampoco es la terca cerrazón de ayer donde la trucha, empozada, no brincaba sino cada cuarto de hora y no para comer sino para bañarse...(Pág. 14)

 
Albacete, río Mundo

El cupo en Nájera
¿Que por qué se mueren las truchas unos meses y otros meses no? Muy sencillo: la fermentación de los vertimientos que subyacen en el lecho únicamente entran en actividad cuando las aguas se agitan por mor de una crecida. Ésta parece una explicación plausible de las contaminaciones intermitentes que se vienen advirtiendo en este río. Es elemental que si aspiramos a defender la Naturaleza de los embates del progreso tecnológico, habrá que tener en cuenta el problema de los residuos y el de la manera de deshacerse de ellos...(Pág.19)


Cares

Táctica de provocación
Los ríos trucheros, durante el estío, apenas si responden a la mosca seca, al grillo o al saltamontes -para los muy hábiles- y pare usted de contar. En estos meses, el cucharillero ha de conformarse con los dos crepúsculos y dedicar el resto del tiempo, a observar las evoluciones del pez ante el artilugio brillante. Y aun con todo, en las horas en que las truchas se mueven, uno se distraerá más con las ilusiones que con las realidades, esto es, con las truchas que amagan que con las que en realidad muerden. A estas alturas de temporada, raro es el animal que no está escaldado o que no descubra el engaño y al pescador dada la claridad de los días y de las aguas...(Pág.38)




Primavera en el Bierzo
Fin de semana en el Bierzo. La excursión con la disculpa de la trucha, ha resultado fundamentalmente contemplativa. Parece mentira que uno pueda salir de la paramera castellana desnuda o a medio vestir y encontrarse, en plena montaña, un valle cubierto de un verde tierno y un fronda de palpitante eclosión. El Bierzo es un privilegio climatológico; un enclave mediterráneo en la ardua montaña leonesa. La cosa, en principio, puede parecer contradictoria, pero si consideramos la escasa altitud del fondo de la cazuela y sus defensas orográficas -brillantes aún por los hielos- empieza a hacerse admisible.
La comarca es de una feracidad sorprendente. De Ponferrada a Villafranca, pasando por Cacabelos, los campos, de tierra rojiza, fuerte, ofrecen un punto de incipiente madurez, matizado, bellísimo...(Pág. 168)


Coto de Villafeliz, León
 


Autor: Miguel Delibes
Título: Mis amigas las truchas (Del block de notas de un pescador de ribera)

Ediciones Destino
Colección: Áncora y Delfín (Volumen 523)

Edición: Diciembre 1977
Nº Páginas187


  

Me percaté entonces de que la alegría es un estado del alma y no una cualidad de las cosas.
                                                                                                                              Miguel Delibes





No hay comentarios:

Publicar un comentario