martes, 20 de octubre de 2015

Pierre Bonnard (1867-1947)


Desnudo en un interior, 1934. National Gallery of Art Washington

Fundación Mapfre presenta la exposición Pierre Bonnard, que constituye, en más de treinta años, la primera gran retrospectiva dedicada en España a este artista francés, figura decisiva en torno al nacimiento del arte moderno y, al mismo tiempo, autor de una obra tan profundamente personal como difícilmente clasificable. 
Sus aportaciones son fundamentales para comprender la transición entre el post-impresionismo y simbolismo. El artista abarca desde la ilustración gráfica hasta la realización de grandes decoraciones, por su puesto la pintura, llegando incluso a sentirse atraído por la fotografía. Su obra cargada de color y simbolismo entraña una gran complejidad: podía trabajar durante años en las obras para conseguir que trasmitieran el sentimiento que pretendía narrar en ellas.
 
Fundación Mapfre

Hijo de un alto funcionario, Bonnard compaginó sus estudios de Derecho con las clases de pintura en la Académie Julian, donde conoció a Denis, Ranson, Ibels y Sérusier. Junto a ellos, así como Vuillard, Roussel y Vallotton, fundó en 1888 el grupo de los nabis -"profetas", según el término en hebreo-, que, con base en las investigaciones de Gauguin, pretendían plasmar en sus pinturas una verdad que trascendiera el mundo visible a través de la exaltación del color, la simplificación de las formas y el carácter místico y enigmático de sus composiciones. En este contexto, Bonnard fue apodado le Nabí trés japonard (el Nabí muy japonistal), pues el artista encontró en la estampa japonesa fuente de inspiración para desarrollar un estilo vivaz y verdaderamente original, al margen de los cánones clásicos de la pintura y dentro de una estética decorativa en la que los motivos se relacionan en una compleja red de líneas, arabescos y manchas de llamativos colores.
 
Pierre Bonnard. Mujeres en el jardín, 1891. Temples sobre papel.




En un momento en el que comenzaban a surgir las primeras vanguardias, Bonnard optó por alejarse de las teorías y corrientes imperantes para iniciar un camino propio en el que expresar con mayor libertad la experiencia del mundo que le rodeaba. El pintor plasma en su obra un lirismo impregnado de melancolía, generando una sensación de ensueño que a veces deriva en extrañeza, con la presencia de elementos inconexos y apariciones furtivas que intensifican el misterio. Sus interiores, con o sin personajes, aluden, sin describir ningún hecho notable, a grandes temas y experiencias vitales, como la ternura, la soledad, la incomunicación o el erotismo. 
Retrató con frecuencia a su familia, a sus amigos y marchantes y, sobre todo, a sus amantes, fundamentalmente a Marthe de Méligny, una mujer de carácter neurótico y misántropo a quien conoció en 1893 y con la que finalmente se casaría en 1925 y, su amante Renée Monchaty se suicidó unas semanas más tarde.

Pierre Bonnard. La indolente o Mujer adormecida sobre una cama, 1899

Pierre Bonnard. La toilette, 1908.

"En ninguna otra parte, excepto en sus ilustraciones para Parallélement de Verlaine, Bonnard llevó tan lejos su sentido de la voluptuosidad. En sensualidad, sus telas superan a Fragonard, a Coubet y a Manet...Que todo suene verdadero y que todo suene preciso", escribe John Russel a propósito de Mujer adormecida sobre una cama, que Bonnard ejecuta en 1899.Es el mismo ambiente intimista que envuelve a El Hombre y la Mujer, tela pintada un año más tarde, en la cual lo cotidiano y natural reemplazan el erotismo: la gran vertical del biombo separa irremediablemente al hombre y a la mujer y acentúa su soledad. El encuadre que corta a cada lado las figuras refuerza el carácter instantáneo de ese momento de intimidad.
En 1893, conoce a una mujer de silueta grácil, piernas largas y pequeños senos altos y firmes: se trata de María Boussin (él prefiere llamarla Marthe), que le sirve de modelo y con quien se casa algunos años más tarde.Es este cuerpo imperfecto, al mismo tiempo sensual y vulnerable, que pintara en sus famosos desnudos de salas de baño a partir a partir de los años 1920, tema que retomará sin cesar hasta su muerte.



Muchas de las pinturas de Bonnard dibuja al espectador en el cuarto de baño, el escenario natural, relajado de una mujer, así como la complicidad entre el pintor y la modelo. Todos los aspectos de la decoración juegan un papel de erotismo en estos rituales, los cuales se enmarcan para mostrar u ocultar el cuerpo desnudo. Papel pintado en tonos cálidos, azulejos, alfombras, espejos y cortinas que filtran la luz, envuelven a la mujer en un aura vibrante.
La modelo para la mayoría de estos desnudos era Marthe, pero la identidad de sus se desconoce, encarnan su ideal femenino: cuerpo delgado, perlado de piel, seno pequeño y alto, sin rostro. Comenzó una serie de desnudos en una bañera que representan un cuerpo pasivo, en horizontal, visto desde arriba a través del agua trasparente. El espacio se trasforma por los colores brillantes y la luz. Muestra magnifica de un cuarto de baño humilde, trasformado en un palacio de Las mil y una noches, mitiga parcialmente el aire de ambigüedad que emana de estas escenas.


Para Bonnard, la idea radical de la autonomía del cuadro respecto de la realidad del motivo, de que un cuadro es un universo que se rige por leyes distintas a las de la naturaleza percibida, por más que se apoye en ella: "Un cuadro es un microcosmos que debe bastarse a sí mismo".

 


Aislado junto a Marthe, Bonnard pasó cada vez más tiempo en sus residencias.  Después de varios viajes a Normandía, compró una pequeña casa sobre pilotes en Vernonnet en el valle del Sena en agosto de 1912. El bautizó este "escondite" situado entre el cielo y el río Ma Roulotte (Mi caravana) y su vista panorámica y en  Le Cannet, en la Costa Azul. Allí desarrolló las posibilidades pictóricas del paisaje, un género a través del cual proyectó su idea más personal sobre la pintura y sobre el mundo como lugar ideal en completa sintonia con el hombre.
Bonnard enmarca sus paisajes desde el balcón en la parte delantera de su casa desde su estudio mirando por encima de su "jardín salvaje", que descendía abruptamente hacía el río. Desde este punto de vista, todos los matices de las plantas se funden en un tapiz colorido, suspendidas en el espacio.
Durante su estancia en Ma Roulotte, Bonnard frecuentemente visitado por Monet, que residía en Giverny, muy cerca de Vernon. Aunque el jardín de Bonnard tenía poco parecido con el jardín del maestro del impresionismo, las discusiones de los dos artistas anima a Bonnard a liberarse del naturalismo y desarrollar una interpretación poética de la naturaleza.  




Pierre Bonnard. La familia Terrasse, 1900. Musée d'Osay, París

En el seno del grupo Nabí, cada uno de los artistas mantiene su propia personalidad, sugerida por sus apodos. Si Maurice Denis, católico convencido, es llamado "Nabí de los bellos íconos" y Sérusier "Nabí de la barba brillante", Pierre Bonnard es el "Nabí muy ajaponesado": la exposición de grabados japoneses organizados en la Escuela de Bellas Artes de París durante durante la primavera de 1890, efectivamente, marca de forma duradera la búsqueda pictórica de este jurista quien, al margen de su vida profesional, frecuentó la Academia Julian.

Pierre Bonnard. El ballet, 1896. Musée d'Orsay, París

"Hacia comienzos de 1890, un grito de guerra fue lanzado de un taller a otro: ¡no más cuadros de caballete!...El trabajo del pintor comienza donde el arquitecto considera el suyo terminado. El muro debe quedar como superficie, no debe estar perforado para la representación de horizontes infinitos. "No hay cuadros, sólo hay decoraciones", escribe Jan Verkade, uno de los primeros nabíes, que más adelante ingresa a la orden de los Benedictinos.
Tal vez un poco excesivas, sus intenciones formulan bien la atracción de los nabíes por las artes decorativas y su voluntad de abolir toda jerarquía entre las artes. Estos pintores, en efecto, ilustran obras literarias y revistas, diseñan afiches (el afiche France-Champagne de Bonnard, que cubre los muros de la capital en 1891, le asegura una fama inmediata) y crean decorados y programas de teatro, particularmente para su amigo Lugné-Poe, director del teatro de L'Ceuvre.

Pierre Bonnard. Paseo de nodrizas, friso de los coches de punto.

Pierre Bonnard, fumando en pipa en el jardín Le Grand-Lemps, 1906





Fundación Mapfre

La muestra se adentra en el sustrato poético de la obra de Bonnard: el fulgor sensual de sus paisajes de los años veinte y treinta; el registro moroso de las toilettes interminables de Marthe, su mujer; su desnudo nacarado ceñido a la bañera, absorbiendo o reverberando todas las solicitaciones cromáticas y luminosas de los estrechos espacios en que nos es dado espiarla como voyeurs estremecidos; las mínimas escenas domésticas en que un personaje, las viandas o los objetos dispersos en una mesa son abrupta y enigmáticamente cortados por el encuadre.



Su prestigio como pintor decorativo le permitió dedicar una buena parte de su obra a la realización de paneles para la decoración mural de residencias. El artista representó en estas obras un mundo arcádico y feliz, armonioso y sereno, para el que tomó como inspiración la luz y el paisaje tanto de Vernon como de Le Cannet. La Arcadia monumental creada en sus composiciones expresa una alegría de vivir que en ocasiones queda ensombrecida por la plasmación de elementos que remiten a cierta angustia existencial. Bajo una apariencia de tranquila sencillez, la obra de Bonnard se revela, así, compleja y llena de matices, a la vez que parece suspendida en el tiempo, inmersa en el propio hecho de la pintura.
 

"La armonía es un fundamento más sólido que la observación, que tan fácilmente falla".

Musée d'Orsay, París

Cercanos a numerosos escritores, los Nabís, sueñan con una pintura integrada a la arquitectura y, como Wagner, con crear "obras de arte totales", que recurran a todas las artes. "Personalmente, tenía la idea de una producción popular y de aplicación corriente: grabados, muebles, abanicos, biombos, etc.", afirma Bonnard. En el dominio de las artes decorativas, Bonnard y Vuillard actúan como iniciadores ante los nabíes.
En marzo de 1891, Bonnard presenta el primer conjunto decorativo, Mujeres en el jardín, bajo el vago título de "Paneles decorativos 1-2-3-4", diseñados inicialmente como los paneles de un biombo, en los cuales las siluetas, sin sombras ni modelado, definidas por arabescos, están emplazadas sobre un espacio arbitrario y plano.

Pierre Bonnard

Pierre Bonnard

Los nabíes realizaron numerosos retratos que a menudo se pueden calificar de escenas costumbristas: lectura del diario, trabajo detrás de un escritorio, encuentros familiares. Sus modelos son frecuentemente miembros de su familia, instalados en sus muebles o dedicados a alguna actividad banal. Así es como Bonnard pinta a su mujer, pero también a su hermana Andrée y a su cuñado, el compositor Claude Terrasse, antiguo camarada suyo de regimiento, y a sus hijos.
En noviembre de 1907, la primera exposición personal de Bonnard es organizada en casa de Bernheim-Jeune, inaugurando una larga serie. 

Pierre Bonnard
 
Pierre  Bonnard

Pierre Bonnard




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