miércoles, 7 de octubre de 2015

Los Monasterios y el Camino de Santiago.


El renacimiento de un Museo
Donde habita nuestro pasado
El camino hasta el Museo

Cuando entramos en un museo nos parece que los objetos que vemos han estado siempre ahí y quizá no nos interrogamos de cómo han llegado hasta sus salas. o pensamos que todo procede de excavaciones aequeológicas, fórmula esencial.
 Desde la creación del Museo Arqueológico Nacional sus fondos se han ido incrementando también por otras vías: donaciones, compras a particulares, subastas o depósitos son fórmulas que se utilizan para mantener viva la colección y contribuir a su enriquecimiento.
  


El diseño del museo ofrece un lenguaje sin estridencias y un planteamiento riguroso en los sistemas expositivos. Algunos aspectos concretos a destacar son la versatilidad de soportes expositivos, los recursos complementarios y, sobre todo la calidad de nuevas vitrinas. Un sistema múltiple con diferentes modelos que atienden a la diversidad de formatos, volúmenes y características de la colección con vitrinas tipo tótem con diversas configuraciones, vitrinas-cubos, vitrinas-muro y vitrinas correderas, construidas con perfiles metálicos en su perímetro  y techo de vidrio. Se han fabricado en aluminio anodizado, tanto en su estructura interna,  como los mecanismos, pletinas y demás perfiles. Su elección se justifica por su nobleza, buenas características y excelente mantenimiento.


Bajo el signo de la cruz
Los reinos cristianos (siglos VIII y XIII)

Entre los siglos VIII y XIII los reinos cristianos se van configurando con sucesivos cambios territoriales que concluyen con la hegemonía los reinos de Castilla y de Aragón, protagonistas del avance sobre los territorios en manos del poder musulmán. La batalla de las Navas de Tolosa (1212) representa un punto de inflexión y el cambio de fuerzas a favor de los reinos cristianos. El avance hacia el sur concluirá con la toma de Granada en 1492. Las órdenes militares se implicaron activamente en este último periodo.
 Diversos hitos histórico-culturales tienen lugar en esta etapa, siendo de importancia crucial la vertebración del Camino de Santiago, que alcanza la misma importancia que las peregrinaciones a los Santos Lugares y San Pedro en Roma.
 Los siglos finales de la Edad Media traen una nueva apertura a Europa y al Mediterráneo: hacia Francia en el siglo XIII y hacia Italia y Flandes en los siglos XIV y XV, respectivamente.

Beato de San Pedro de Cardeña. Pergamino. Románico h.1175-1185  (Burgos)


De reductos a centros de poder

En los territorios septentrionales de la península se viven circunstancias muy variadas. El reino asturiano surge con la idea de restablecer el pasado visigodo, manteniéndose al margen del control islámico. En el siglo IX se crea un estilo que aglutina elementos de las tradiciones romana y visigoda, y de la influyente cultura carolingia. Se erigen construcciones abovedadas de esbeltas proporciones y se desarrolla una suntuosa orfebrería.
 En el noroeste peninsular, el avance carolingio hacia el sur conforma la Marca Hispánica, de la que surgen pequeños condados y un primer reino, el de Pamplona.
 Los mozárabes, cristiano que viven en territorio árabe, aportan influencias islámicas a los territorios del norte cristiano, donde algunos emigran.


Parteluz con Cristo Salvador

Los Monasterios y el Camino de Santiago

Los reinos cristianos peninsulares desarrollaron una gran actividad constructora, destacando los monasterios, muchos emplazados en la ruta jacobea.

 Siguiendo la regla de San Benito, los monasterios, situados en lugares estratégicos y abastecidos de agua, constituyen microcosmos autosuficientes. En ellos se repite un tipo de iglesia de planta rectangular de tres naves y tres ábsides semicirculares.
 Los peregrinos medievales recorrieron las rutas a Roma (romeros), Jerusalén (palmeros), y Santiago de Compostela (jacobeos), entre otras. Compostela adquiere un carácter internacional bien definido a partir del siglo XI. Aunque con fines de penitencia, expiación o purificación y en cumplimiento de penas, el movimiento de los peregrinos permitió el intercambio económico, cultural y artístico, siendo una de las principales vías de transmisión del Románico.

Pila bautismal
Moneda, economía, política

En los territorios cristianos, la acuñación de moneda fue mucho más tardía que en los islámicos, debido a las diferentes condiciones económicas y sociales. Tras unos primeros intentos, el despegue definitivo se produjo a finales del siglo XI, ligado al desarrollo de la vida urbana y del comercio, el impulso del Camino de Santiago y la consolidación de la conquista y las estructuras políticas.
 Cada reino tuvo su propio sistema monetario, con distintos valores y tipos que combinaban imágenes de los reyes, símbolos religiosos y emblemas heráldicos. Los diferentes sistemas convivieron durante siglos, perpetuándose hasta bien entrado el siglo XVIII.


 Arco románico. Piedra caliza.
Primera mitad del siglo XII.
San Pedro de las Dueñas (León)


(Detalle)

La abadía de San Pedro de las Dueñas dependió en origen del cercano monasterio de Sahagún. Este arco de paso formó parte de la sala capitular. Sus capiteles derivan del taller de la nave central de San Isidoro de León y representan escenas de lucha con leones, aves carniceras picándose, leones y un ballestero montando su arma y cazadores a caballo.




(Detalle)
Arte en el Camino de Santiago

Peregrinos de toda Europa dirigieron sus pasos a la tumba del Apóstol Santiago. En el Codex Calixtinus, de hacia 1140, atribuido a Aymeric Picaud, se incluye una guía del peregrino, lo que muestra la celebridad de las peregrinaciones jacobeas.
 El románico es la expresión artística por excelencia del camino, presente en todas las manifestaciones materiales, desde la arquitectura a las artes del objeto. Junto a las producciones importadas, conviven diversas manufacturas surgidas entorno a la ruta jacobea.









 
Capitel con Apóstoles presididos por San Pedro






El triunfo de la imagen: iglesias y catedrales

La baja Edad Media hispánica está impregnada por el espíritu de la Iglesia y no se comprende su devenir sin ella. Los templos, ubicados en el centro de las poblaciones, configuran el trazado urbano característico de la ciudad medieval occidental.
 La estructura generalizada de cruz latina es el referente simbólico de la iglesia, aunque convive con otras tipologías de plantas como la circular. Adquieren gran importancia los retablos tanto pictóricos como escultóricos, dominando el fondo de presbiterios y capillas. 
 Se pone especial énfasis en realzar la belleza de los ritos con vasos y ornamentos sagrados de materiales nobles y elegantes formas. Cálices, patenas, navetas y otros recipientes ostentan programas iconográficos más o menos densos. Los largos ceremoniales se acompañan de libros sagrados, contenedores de textos usados en el ritual. 
 
 




Al final de la Edad Media se entendió la devoción como una relación privada, íntima y personal con lo divino. El devoto o la devota podía lograrla con la oración mental ante el pequeño retablo de la capilla particular.

Algunos de estos de estos retablos presentan la vida de la Virgen como modelo y guía en una serie de escenas que son, más bien, reflejo de la nueva realidad social de la mujer culta. La Virgen es siempre el personaje central de las escenas y se muestra leyendo o estudiando, como corresponde a una mujer instruida y con un papel social relevante, antes inusual.

Más tarde la Contrarreforma volvió a colocar a la mujer en un segundo plano, haciéndola de nuevo casi invisible.




Escultura funeraria. Grupo de Piedad. Piedra caliza. Gótico. Siglos XV-XVI. Toledo

La Virgen con el cuerpo de Cristo, procedente de un sepulcro.

Fondo de Lucillo.. Gótico siglo XV. Temple sobre tabla. Iglesia de San Esteban (Cuéllar, Segovia)

Representa las exequias de dos caballeros, padre e hijo con armadura y la misa de san Gregorio y alrededor el texto del Salmo 51 (50).

Ritos y Símbolos funerarios

La estructura de la sociedad bajomedieval se refleja en los enterramientos, la mayoría humildes fosas anónimas, aunque abundan las cubiertas con losas inscritas y sarcófagos esculpidos.
 Los reyes se enterraban en monasterios, formando panteones reales, o en capillas funerarias en las catedrales. La alta nobleza adquiría el derecho a enterrarse en lugar sagrado contribuyendo a la financiación del edificio y de su propia capilla, a la que dotaba de sacerdotes encargados del culto, ornamentos sagrados, retablos y los propios sepulcros.
 La iconografía de los sarcófagos refleja en ocasiones la liturgia funeraria de la época. La estatua yacente se acompaña con representaciones de animales, símbolo de fuerza o fidelidad.
 En el siglo XV se integra la estatua orante. Los textos en lápidas reflejan la idea de la esperanza de salvación.
 


Una nueva apertura a Europa

A lo largo de la Baja Edad Media, la península se vincula progresivamente a Europa: en el siglo XIII fundamentalmente a Francia, y en el siglo XIV -sobre todo los territorios de la Corona de Aragón- a Italia, por los lazos dinásticos con Nápoles, Sicilia y Cerdeña y por un activo comercio artístico con la Toscana.
 En el siglo XV los reinos peninsulares expanden sus redes al norte de Europa, movidas en parte por el comercio de la lana. El florecimiento del arte flamenco y sus líneas de devoción se trasladan a Castilla. Flandes fue la cuna de numerosos artistas que desarrollaron su arte en España. Inglaterra exportó sus conocidos alabastros, que a pesar de su carácter eminentemente industrializado tuvieron gran aceptación y se generalizaron el multitud de retablos.
 


El saber científico 

La difusión de las obras de la Antigüedad clásica fue el punto de partida del desarrollo de la ciencia durante el Renacimiento.
 Las teorías de los filósofos, médicos y astrónomos clásicos fueron acogidas pero también rebatidas por los científicos que renovaron los saberes tradicionales en los campos de la medicina, la astronomía, las matemáticas y la cosmografía.
 A pesar de los graves conflictos que enfrentaban a los súbditos de los Austrias, las relaciones científicas entre los Países Bajos y España fueron constantes y reforzadas por Felipe II, gran mecenas de las artes y las ciencias. En la corte de Madrid fundó la Real Academia de Matemáticas y convirtió al monasterio de El Escorial en un gran centro científico dirigido por investigadores de diversas nacionalidades. 
 
Tablas de talleres burgaleses
Las reformas religiosas

A partir de 1517 la Iglesia occidental se divide en los diferentes cultos cristianos que perviven en la actualidad. Fruto del deseo de renovación espiritual latente durante el siglo XV, las reformas protestantes -luterana, calvinista, anglicana- no sólo obedecieron a la fuerte crítica contra el clero, sino también al enfrentamiento suscitado entre el poder político y el religioso.
 La reforma católica fue acometida en el Concilio de Trento con medidas que regularon el funcionamiento interno de la Iglesia y potenciaron la celebración de los sacramentos y el culto a la Virgen María y los santos. España vivió el fervor de la Contrarreforma con la creación de nuevas órdenes religiosas y conventos, el culto a la Inmaculada Concepción y la evangelización de Asia y el Nuevo Mundo.

 
Retablo-Tríptico de la Virgen. Atribuido a Jaime Cebrera. Temple sobre tabla. Italo-gótico 1394-1432
La edad moderna

Las colecciones de los siglos XVI a XIX comprenden una selección de piezas de muy variada tipología, desde bronces renacentistas o piezas de piedras duras; escultura religiosa y funeraria civil;piezas de platería religiosa y civil; instrumentos científicos, armas de fuego, cerámicas, tapices, muebles, instrumentos musicales, vitelas y abanicos y elementos de indumentaria. Destacan igualmente las producciones de las manufacturas de Alcora, Buen Retiro y La Granja.

 


Los tiempos modernos

Los cambios políticos, sociales y religiosos de las últimas décadas del siglo XV desencadenaron el inicio de una nueva etapa de la historia de Occidente, cuya modernidad respecto a la Edad Media fue percibida por los contemporáneos del siglo XVI y XVII.
 Hacia 1500, el Humanismo impulsó la renovación de la ciencia, las artes y las letras. Al frente del gobierno de los países de Europa occidental se consolidaron dinastías hereditarias que aunaron el poder político y la administración de los reinos en un intento por centralizar el poder: nació así el Estado Moderno. 
 El descubrimiento de América en 1492 y la circunnavegación del globo terráqueo que finalizó en 1522, abrieron horizontes ilimitados a la expansión de la civilización europea.





Redes de intercambio

La expansión ultramarina que protagonizaron españoles y portugueses en el siglo XVI generó la primera red global de intercambios comerciales. A través de las nuevas rutas llegaron a Europa el oro y la plata americanos y una gran diversidad de objetos de lujo del extremo Oriente que se integraron en los ambientes cotidianos de las élites y en las colecciones reunidas en las cámaras de maravillas.
 El mercado de la lana y las ferias castellanas habían propiciado desde el siglo XV un pujante comercio de obras de arte que llegaban desde los Países Bajos a través del Atlántico. Este tráfico decayó a mediados del siglo XVI por efecto de la Guerra de Flandes mientras el comercio con las Indias, monopolio de Castilla, alcanzaba su auge.
 


Escultura del Convento de santo Domingo el Real de Madrid. La Asunción de la Virgen

Riquezas y vanidades

En la sociedad española del Antiguo Régimen la nobleza contribuye al mantenimiento de la hegemonía militar del reino y en compensación acapara los altos cargos de la corte, el ejército y la administración. Sobre los plebeyos recaen el pago de los impuestos, la práctica de los oficios y el comercio, menos prestigiosos por su carácter técnico o manual.
 El conjunto de los estamentos sociales compartía una misma mentalidad respecto a la defensa del honor y el ascenso social, vinculado a la ostentación de la limpieza de sangre. El porte de espadas era común y las pragmáticas dictadas para reducir el gasto suntuario y mantener la segregación social no consiguieron frenar el uso plebeyo de joyas de oro y vestiduras ricas.

 
Arca de caudales. Hierro pintado y grabado.

Siglo XVI. Alemania

La caja de hierro y acero reforzado utilizada para el transporte de dinero. La tapa queda encajada mediante un complicado mecanismo de engranajes oculto detrás de las pletinas recortadas. Un compartimento interno con cerradura propia servía para guardar los objetos más preciados.





Los artesanos

Desde el siglo XVI los artesanos urbanos se someten a una estricta regulación. los estatutos de los gremios dictan las condiciones de los oficiales y aprendices, el acceso a la maestría, los términos de los contratos y otras normas que frenan la competencia entre maestros del mismo del mismo municipio o la injerencia de foráneos.
 Los gremios de pintores, ebanistas, plateros y otras muchas especialidades de los diversos oficios formaban cofradías religiosas bajo la advocación de un santo patrón. Su labor social fue clave en la manutención de los huérfanos, las viudas y los enfermos.
 El trabajo femenino estaba prohibido o limitado a tareas secundarias, si bien las viudas de los maestros podían asumir la dirección del taller.

Silla de manos. Luis Paret y Alcázar (1746-1799)


Óleo sobre tabla, madera dorada, vidrio y seda. hacia 1770-1775. Madrid


El siglo de las luces

La cultura de la Ilustración, difundida en Europa desde Francia durante el siglo XVIII, defendió el ejercicio de la Razón para disipar las tinieblas de la superstición y la ignorancia e iluminar el camino del progreso y la felicidad de los pueblos. Sus ideas generaron una nueva postura intelectual que compartieron personajes de todos los estamentos sociales vinculados a la renovación de la política, las costumbres, la religión, la economía, las ciencias y las artes.
 Uno de los motores del pensamiento ilustrado fue L'Encyclopédie de Diderot y D'Alembert, síntesis crítica de todas las ciencias y conocimientos. Su influencia proporcionó el proceso de secularización y la demanda de libertades civiles que condujeron a la caída del Antiguo Régimen en la Revolución Francesa de 1789.


 




La industria del lujo

 Las reformas económicas del siglo XVIII se centraron en la liberalización del comercio y el fenómeno de la industria mediante privilegios fiscales que incentivaron la creación de manufacturas estatales o particulares.
 Un sector importante de la actividad industrial fue la fabricación de objetos suntuarios para reducir el elevado gasto de las importaciones. El consumo de bienes de lujo era considerado superfluo e inmoral por los ilustrados, que también defendían su utilidad para fomentar el comercio, la industria nacional y las artes. Con esta última finalidad los Borbones establecieron la Real Fábrica de Cristales de La Granja y la Real Fábrica de Porcelana del Buen Retiro, empresas que fueron el campo de experimentación de novedosas tecnologías preindustriales.




Lozas románticas de Sargadelos

El apogeo de la loza estampada española, y en especial de aquella fabricada en la Real Fábrica fundada por Antonio Raimundo Ibáñez en Sargadelos, fue producto de las medidas proteccionistas del reinado de Isabel II, que gravaron la importación de lozas extranjeras para favorecer la industria nacional.
 

Escribanía. Marca de Celestino Espinosa. Plata 1827. Madrid

El romanticismo introdujo en los comienzos del siglo XIX una estética diferente a la neoclásica, mucho más dinámica y ligada al sentimiento, con un imaginario derivado no del mundo grecorromano sino de hechos históricos y míticos de la Edad Media en adelante y enraizado en la cultura popular.
 Espinosa fue director de la Real Fábrica de Platería de Martínez. Esta obra muestra el abandono del academicismo neoclásico imperante para introducir elementos románticos. Las figuras femeninas no son ninfas del estilo clásico acostumbrado, sino mujeres de carácter popular que simbolizan la fecundidad de la Naturaleza, y cuatro niños con objetos representan el Aire, la Tierra, el Agua y el Fuego.
 
Caja de pistolas de duelo. Firmadas por "F. Ultrich". Madera, acero, plomo, carey, hueso, 1828. Stuttgart (Alemania)

En el siglo XIX el duelo, bajo el influjo del Romanticismo, se convirtió en una práctica recurrente en la alta sociedad aristocrática o burguesa, que dirimía con el desafío a muerte las ofensas contra el honor. Las pistolas de duelo se fabricaban siempre por pares en estuches que contenían múltiples accesorios. En este ejemplo, las armas pueden funcionar con llaves de sílex o con llaves de pistón, al gusto del duelista. 

Imitaciones de sestercios romanos. Siglo XVIII

 Estas piezas pertenecieron a la colección de Charles d'Orléans de Rothellin (1691-1744), una de las más ricas y celebradas de Europa, adquirida para el Museo de Medallas de la Real Biblioteca en 1746. Se trata de una curiosa serie de medallas que imitan sestercios romanos, "diseñada" por Giovanni Cavino, el Paduano, uno de los grandes artistas del Renacimiento. Sus cuños fueron utilizados en el siglo XVIII para hacer esta emisión en plata, probablemente capricho de un erudito.








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