jueves, 22 de octubre de 2015

En el nombre de Alá.



Al- Ándalus
Las artes islámicas en España


Azulejo. Siglo XV, Jaén
Vidriado con estaño de fondo blanco lechosos y decoración de roleos.
De los tallos enroscados nacen hojas que se alternan con aves zancudas, florones y escudos de la banda escaqueados sobre el ataurique. 



En el año 711, un ejército de árabes y beréberes, unidos por su fe en el Islam, cruzó el estrecho de Gibraltar procedente del Norte de África para desembarcar en la península Ibérica. En menos de una década, los musulmanes sometieron a su dominio a la mayor parte de la Península, y llamaron al-Andalus a la tierra ibérica que tenían bajo su control. Si bien las fronteras de al-Andalus iban variando con el paso de los siglos, los musulmanes siguieron siendo un poderoso pueblo dentro de la Península durante casi ochocientos años.


 
Las grandes vasijas conocidas como jarrones de la Alhambra se encuentran entre las más altas manifestaciones del arte de la cerámica nazarí. Se pueden fechar, con ciertas dudas, entre los siglos XIII y XV. Aunque tienen la forma tradicional de los cántaros de almacenaje, su tamaño y difícil manejo nos hacen pensar que estas piezas eran más bien decorativas que prácticas: el cuerpo ovoide, con una base estrecha y un cuello alto, tiene unas asas triangulares y planas que sólo pueden ser ornamentales, ya que carecen de elementos de presión.







Un nuevo espacio político del Islam en Occidente

La crisis del reino visigodo facilitó la rápida ocupación musulmana de Hispania. Desde el desembarco de Tariq en Gibraltar, en menos de una década ocuparon la mayor parte dela Península.
En una primera etapa (711-756) al-Andalus se configuró como provincia del imperio Omeya, gobernada por un emir dependiente del califato de Damasco.
En 750 la dinastía Omeya fue derrocada por los abasíes. 'Abd al-Rahman, príncupe Omeya superviviente, huyó de Damasco, se refugió en el Norte de África, conquistó Córdoba (756) y se proclamó emir y fundador de la dinastía Omeya de al-Ándalus, que perduraría hasta 1013, constituyendo el primer territorio con plena independencia política dentro del Islam.
Los cristianos eran considerados y respetados, porque, al igual que los judíos, eran "gentes de libro". Los impuestos sobre la población cristiana, "mozárabes", fueron determinantes para su conversión al islamismo.
 

Periodo califal, siglo X
Este ataifor, de base convexa,paredes curvas y borde recto, está hecho de barro rojizo con intrusiones minerales de cuarzo y gneis y cubierto con un vidriado exterior de color melado con tonalidades verdoso-amarillentas. La cara interna presenta una decoración con elementos en verde y manganeso sobre fondo blanco formando una corona circular en las paredes del vaso y una franja en el fondo en disposición diametral.


La cerámica califal
La cerámica andalusí del siglo X, destinada principalmente a usos domésticos, compagina diversas técnicas y tipos decorativos. En la cerámica común coexisten los tipos pintados con motivos geométricos, de triples franjas y epigráficos, y la vidriada.
Tanto la fabricación como los acabados evidencian el perfeccionamiento técnico que alcanzan estas producciones cerámicas. La técnica del verde y manganeso, de origen oriental, realza la belleza de motivos decorativos tales como los vegetales -la flor de loto, entre otros- los ríos del paraíso, los epigráficos y los zoomorfos, con amplia difusión y especial incidencia en los talleres de Medinat al-Zahrat.


   

Friso. Yeso siglo XI. Salón de los mármoles. Palacio de la alfarería (Zaragoza)

Friso decorativo con banda superior epigráfica y debajo arcos túmidos y mixtilineos entrelazados, apoyados sobre columnas. Fondo de ataurique.





Surtidor de fuente con forma de cierva. Bronce grabado y sobredorado. Segunda mitad del siglo X. Medinat al-Zahra (Córdoba). Tiene el cuerpo hueco y en la panza un orificio para permitir el paso del agua, que brotaría por la boca. Formaría conjunto con otros animales similares. Gran parte de la superficie está grabada dibujando la gualdrapa del animal con motivos vegetales de tipo oriental.



Al-Ándalus (siglos VIII-XV)
El Islam, creencia religiosa nacida en la península arábiga, dio lugar a un estado que alcanzó una rápida difusión a partir del 622, cuando Mahoma, su fundador, emigró de La Meca a Medina, hecho conocido como la Hégira. En poco tiempo sus sucesores extendieron las conquistas a través de un basto territorio comprendido entre Asia Central y el Atlántico.
En el Mediterráneo ocuparon el norte de África y alcanzaron la Península Ibérica en 711, continuando más allá de los Pirineos, hasta Poitiers, donde su avance fue frenado por los francos en 732.
Al-Ándalus es el nombre con el que los árabes denominaron el territorio de la península bajo su dominio, cuyas fronteras fueron variando desde su llegada en en 711 hasta la disolución en 1492.

Bote de Zamora. Marfil


El reino nazarí, paradigma del refinamiento
El avance cristiano y los conflictos dinásticos acabaron con la disolución del imperio almohade. Sólo perduró el pequeño reino de Granada en las actuales provincias de Málaga, Granada y Almería, que vivió en un difícil equilibrio político, bajo la presión del reino de Castilla por el norte y de los meriníes del Magreb or el sur.
Esto no impidió que contara con una próspera economía gracias a su pujante agricultura y su excelente posición en las rutas comerciales entre África y Europa. Granada se convirtió en una gran ciudad al tiempo que se emprendía la construcción del magnífico conjunto palaciego de la Alhambra.
Pero la debilidad política acabó por intensificar las intervenciones militares castellanas y, tras dos siglos y medio de existencia (1231-1492), Granada fue conquistada por los Reyes Católicos al amanecer del 2 de enero de 1492.
 




Cerámica nazarí
La loza dorada nazarí tuvo Málaga como principal centro de producción. Una parte importante era destinada a la exportación, siendo muy apreciada en el mundo occidental, donde era conocida como opera de malica.
La técnica se basaba en tres cochuras: las dos primeras, mediante fuego oxidante, sirve para fijar la forma y decoración, la última, mediante fuego reductor, sirve para dar el dorado conseguido aplicando una solución de cobre y mercurio a la decoración. Es muy frecuente también la combinación con azul cobalto.
Destacan asimismo los jarrones tipo Alhambra, los azulejos como revestimientos de muros, las escudillas, jarras y otros recipientes de uso cotidiano, así como los conjuntos de piezas pintadas y vidriadas de carácter popular decoradas con motivos vegetales y epigráficos.

  




Arqueta de Palencía, periodo de taifas, fechado en 441/1049-50, marfil, cuero y oro. Esta arqueta es la pieza más importante realizada en el taller de marfiles de Cuenca bajo el patrocinio de los reyes de la taifa de Toledo. La elaborada inscripción explica que fue hecha para el hijo del rey de la taifa.



Artes del metal, siglos XIII-XV. Los trabajos del metal forjado (acero) o fundido (bronce o latón) mantuvieron una alta calidad por no tratarse de metales excesivamente costosos y existir abundancia de minas.


Astrolabio, latón 459 de la Hégira (1067) taller de Toledo

En al-Ándalus se fomentó el conocimiento científico y tecnológico, la investigación, el pensamiento y el cultivo de las ciencias teóricas y aplicadas.
La ciencia andalusí tuvo múltiples aplicaciones prácticas, beneficiándose, entre otras, la industria metalúrgica, la farmacopea y la medicina, así como la alquimia, que contribuyó a la obtención de colorantes.
Otro legado importante es la lengua, sólo superada por el latín. Más de tres mil vocablos del español son de origen árabe. La población, particularmente los niños, aprendían el abecedario en alifatos, de los que se conservan ejemplares inscritos en omoplatos de animales.
Los árabes heredaron los conocimientos de la Antigüedad clásica y de Oriente, y construyeron complejos instrumentos científicos: astrolabios, cuadrantes y esferas del mundo, entre otros. Expertos navegantes, confeccionaron cartas náuticas.
 



Placa decorativa, mármol siglo XI. Denia (Alicante)
El mundo islámico destacó en el ámbito económico y comercial frente al panorama de la Europa cristiana. El florecimiento de las ciudades propició un activo tráfico entre la ciudad y el campo que hizo de centros como Córdoba puntos de irradiación de las más importantes redes de comunicación. El comercio internacional fue también significativo, destacando las rutas hacia el norte de África, Oriente Próximo, Bizancio, Italia, Francia y norte de Europa.
Los árabes fueron grandes expertos en agricultura, destacando entre sus aportaciones diversos sistemas de irrigación. Aunque resulta difícil de cuantificar, se detecta una superioridad de las exportaciones respecto a las importaciones, con el aceite como principal mercancía.
Se importan objetos artísticos y materias primas como el marfil, y productos manufacturados como cerámicas del norte de África, cristal de roca fatimí de egipto o piezas de bronce del Jurasán iraní.



La disgregación del poder en al-Ándalus
El fin del califato cordobés en 1031 dio lugar a la aparición de numerosos poderes locales, pequeños reinos llamados taifas, entre los que sobresalen Zaragoza, Toledo y Sevilla. 
La dispersión del poder facilitó la ampliación de las fronteras de los estados cristianos, que fueron consolidando su expansión, y propicio la invasión de los almorávides (1086), dinastía musulmana del norte de África, a la que seguirá la de los almohades, que harán de Sevilla en 1146 la capital de su imperio. Ambas invasiones significaron un intento de recuperación de la unidad perdida de al-Ándalus, que no llegó a consolidarse. Tras la caída del imperio almohade, sólo el reino nazarí de Granada resistió ante la presión cristiana.
A pesar de los conflictos, esta es una época de florecimiento cultural en la que prosperaron todas las ramas del saber, la literatura, el arte y la técnica.

Manifestaciones culturales Hispanojudías
 

Puerta del sagrario.
 Puerta gótico-mudejar de finales del siglo XV, de madera de pino y cedro dorada y policromada (Catedral de Jaén) tiene una decoración de lacería que genera estrellas de doce puntas, polígonos y triángulos, con hojas en el interior. En el borde figura una inscripción latina de caracteres góticos alusivos a la Eucaristía. La cara posterior está decorada con flores góticas inscritas en composiciones geométricas.   





Sillas de coro, madera de pino policromada, hacia 1353, monasterio de Santa Clara (Astudillo, Palencia). Estos cuatro asientos pertenecientes a una sillería alta, formaron parte de un conjunto compuesto originalmente por cincuenta. Destaca la estructura de la carpintería y la decoración pintada. Está ensamblada de tal manera que se han reducido al mínimo los elementos clavados.
Es el ejemplo más antiguo en España de sillería alta, realizada entorno a 1353, fecha en que María de Padilla, amante de Pedro I de Castilla, fundó el monasterio, como indican los escudos con leones rampantes y badilas.


(Detalle)





Elementos arquitectónicos de madera, canes de proa
En la arquitectura mudéjar es característico el uso de canes, remates de viga visibles, policromados, que adoptan distintas formas con motivos en relieve como cabezas humanas, de animales o remates de proa, así como motivos vegetales o epigráficos.





 La población judía fue un elemento social de especial importancia en la sociedad medieval. Vivían en barrios, llamados juderías, de los que se conocen multitud en la geografía hispana, con sus propios cementerios, como el leonés de Puente Castro o los "montjuïc" (monte de los judíos) situados a las afueras de Barcelona y Gerona.
Su expresión artística se manifiesta en lenguaje mudéjar, destacando la sinagoga del Tránsito en Toledo, construida en el siglo XIV por Samuel-ha-Leví.
Sefarad es el nombre con el que las fuentes hebreas medievales denominan a la Península Ibérica.



Museo Arqueológico Nacional
Serrano, 13. Madrid


 
Titulo: Al-Ándalus Las artes islámicas en España
 Ediciones: El Viso S.A.
Dirección: Santiago saavedra

Coordinación: Lola Gómez Aranda
Diseño: Bruce Campbell
Nº de Páginas: 427



 


No hay comentarios:

Publicar un comentario