jueves, 15 de octubre de 2015

El nacimiento de la moneda


Espacios que hablan de nuestro pasado

  El nacimiento de la moneda
Nuestra moneda es la última evolución del metal al peso: un lingote fabricado en serie cuyo peso y pureza están fijados y garantizados por el Estado a través de unos sellos con diseños e inscripciones identificables. su facilidad de uso y el respaldo estatal hizo que suplantase rápidamente al metal al peso, el cual hasta ese momento había cumplido satisfactoriamente con las necesidades dinerarias.

  Imagen y moneda
La moneda no es sólo un objeto útil: imagen del poder y símbolo de riqueza, nada en ella es casual. Todos sus elementos son elegidos con el fin de transmitir un mensaje.
Desde sus orígenes la moneda ha sido un medio de expresión del poder que la acuña, sean ciudades, monarquías o repúblicas. La marca que la garantiza -"tipo"- y las inscripciones que la acompañan  -"leyendas"- son cuidadosamente elegidas por las autoridades para que sus mensajes sean comprendidos por cualquier persona en cualquier lugar.
El valor, el prestigio y el fácil manejo de la moneda hicieron de ella un objeto de uso generalizado y omnipresente en la vida cotidiana y en el lenguaje. se ha convertido en modelo a imitar y en fuente de inspiración para la creación artística.



  El mensaje de la moneda: imagen y voz del poder 
La moneda es el vehículo de expresión oficial del poder que la emite. Retratos, escudos y lemas se combinan para plasmar el mensaje que en cada momento quiere trasmitir, la imagen que quiere dar de sí mismo el emisor. pero también es la crónica de una época, el reflejo de la vida, del arte y de las ideas de la sociedad que la creó y utilizó.

  Identidad e independencia
En todos los tiempos, uno de los primeros actos de soberanía ha sido acuñar moneda propia. La emisión monetaria no es sólo una necesidad económica, sino un signo de identidad. Por ello la cara que se considera más importante, el anverso, está ocupada por los tipos emblemáticos del poder emisor.


  El rostro del poder
La imagen del poder más habitual es el retrato del gobernante. La moneda es el medio más ágil para dar un rostro humano a la autoridad: gracias a estas pequeñas piezas que pasan de mano en mano, el aspecto del monarca podía ser conocido por sus súbditos. El retrato monetario es una creación del mundo griego, que se generaliza con los emperadores romanos y llega hasta nuestros días. La fidelidad física sólo se rompe en la Edad Media, que pone el acento en la figura simbólica del rey, no en el individuo concreto. En la actualidad aparecen también personajes que representan los valores con los que se identifica el país.

  La escritura, protagonista
La escritura es un elemento fundamental en el mensaje de las monedas. En ocasiones forma un conjunto inseparable con la imagen; en otras, es protagonista absoluta. Los alfabetos utilizados son tan variados como las sociedades que han usado las monedas. La elección de la lengua y la escritura es un rasgo identitario y político, reflejo de circunstancias históricas concretas.

 Crónica de la historia, eco de un mundo perdido
Las monedas son una fuente imprescindible para conocer aspectos de la Historia que de otra forma se habrían perdido: edificios destruidos, lenguas que ya no se hablan, modas y peinados, o reyes, ciudades y países que no se mencionan en ningún otro lugar.


   
  



Las mondas hablan: todos los elementos que aparecen en ellas, colocados de forma deliberada, nos proporcionan la información que la autoridad que las emite desea transmitir.

Al observar una moneda, ya sea antigua o moderna, son muchas las preguntas que nos podemos plantear. ¿Quién la mandó fabricar? ¿Cuándo se acuñó? ¿Y en qué lugar? ¿Cuál era su valor?  Los diferentes elementos representados en una moneda nos ayudan a contestar a estas cuestiones.

Así pues, el primer paso a seguir para entender el "lenguaje de las monedas" es saber reconocer los elementos que la integran y que nos permiten comprender su significado.


 Inspiración para el arte
La moneda es reconocida como un objeto bello, prestigioso y digno de imitar. Ciertas expresiones artísticas, como la Medallística, surgen directamente de la inspiración en la moneda. En otros casos, es la propia moneda la que ha pasado ha formar parte de la obra de arte, como elemento de su lenguaje iconográfico o como medio de incidir en el mensaje. También se ha integrado en la Literatura y en el habla popular.

El nacimiento de la medalla
La medalla surgió en el Renacimiento como consecuencia de la combinación del interés por la Antigüedad y del culto al individuo auspiciado por el Humanismo. Copiando el formato circular, las efigies de perfil y las escenas de las antiguas monedas romanas, el artista exaltaba al personaje creando un objeto nuevo, resistente al paso del tiempo y fácilmente reproducible y transportable. Como sus modelos, la medalla se convirtió en un vehículo perfecto de propaganda.  

  






Museo cerrado, Museo vivo (2008-2012)
En estos últimos años, a pesar de las obras de remodelación y el cierre al público de la exposición permanente del Museo Arqueológico Nacional, las colecciones han seguido enriqueciéndose con piezas de muy diversa índole y variada cronología. 

¿Cómo se fabrica la moneda?
El largo proceso de fabricación de la moneda empieza en la mina, extrayendo el mineral, y acaba en la ceca o Casa de la Moneda. Se trata de un tipo de producción en serie, controlada y legislada por el Estado en todas sus fases. Requiere recursos metálicos, un lugar donde manipularlos y un personal altamente especializado.
La acuñación es el último paso de una compleja serie de procedimientos entre los que se incluyen el tratamiento y la depuración del metal, la fabricación de los cospeles y los cuños y la comprobación de los pesos. La calidad del producto final, la moneda, es garantizada por los cargos públicos responsables.

 
Romana de la Casa de la Moneda de Segovia

Maestro Salinas. Hierro y bronce dorado. Siglo XVII


 Pesar la moneda 
Mientras el valor de la moneda dependió de su valor intrínseco, es decir, del metal precioso que contenía, el pesaje se hizo imprescindible para garantizar su validez en los circuitos mercantiles. para comprobar exactamente su peso se crearon, en época bizantina, las pesas dinerales.
A pesar de que los dinerales llegaron a ser  de libre fabricación, debían estar garantizados por la autoridad oficial, ya que certificaban el peso y el valor de las emisiones fijados en la ceca. La mayoría eran metálicos, aunque en el mundo islámico abundan los de vidrio. Los cambistas fueron los mayores usuarios de este tipo de pesas.







 Billetes y bancos
Desde la Antigüedad el banco es una entidad habitual en nuestra vida diaria. Unidos a él aparecen los billetes, cuyo uso se extiende en China a partir del siglo XI y en europa a partir del siglo XVII.
El origen de los bancos está ligado a los templos de época antigua, donde, por la seguridad que ofrecían, se depositaban mercancias, se acumulaban metales preciosos y se hacían préstamos con interés. Su desarrollo está vinculado a la expansión del comercio a gran escala y las transacciones a distancia. En ellos se encuentra el origen de una de las formas de dinero más corrientes en la actualidad: el papel moneda.

 El papel moneda
Los banqueros entregaban documentos que daban fe del dinero depositado o prestado. cuando se trataba de grandes cantidades, ese "papel moneda" era más fácil de transportar y almacenar que la moneda metálica, y por ello ha acabado suplantándola en buena parte.
El billete es un tipo concreto de papel moneda: debe ser emitido por un banco o autoridad pública, ser pagadero al portador en moneda metálica, sin limitación de tiempo ni condición, y estar respaldado por su equivalente en metales preciosos, divisas internacionales o títulos públicos.
Suecia fue el primer país europeo que emitió billetes, en 1661. En España los primeros billetes, o cédulas, fueron emitidos en 1783 por el Banco Nacional de San Carlos, antecedente del Banco de España.


 


 
Monetarios, inventarios, catálogos


Tesoro de la Catedral de Málaga. Estuche original y áureos romanos.



Incremento  de superficies MAN

Superficie útil total
         Antes de la reforma: 19.280 metros cuadrados
         Después de la reforma: 23.303 metros cuadrados

 Superficie útil área pública
         Antes de reforma: 9.508 metros cuadrados
         Después de reforma: 13.689 metros cuadrados.

Número de objetos arqueológicos expuestos 13.000




 


 

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