jueves, 24 de septiembre de 2015

Memorias literarias. Dmitri Vasílevich Grigoróvich (1822 - 1899)


Mijail Vrubel (1856-1910)

[Grigoróvich fue] en nuestra
época el primero que intentó
unir la literatura a la vida de
los hombres.
                                                          I.S. Tuguéniev

Mijail Vrubel

Grigoróvich fue uno de los
mejores entreaquellos que
decidieron iniciar un nuevo
camino en nuestra literatura.
                                                                    L.N.Tolstoi
  
Mijail Vrubel

  
 El nombre de [...] Gregoróvich
nunca será olvidado por los
campesinos rusos, ni tampoco
por los siervos liberados.        
                                                       A.L.Herzen

Nicolai Petrovich Bogdanov-Belsky

(...) Es cierto que Grigoróvich no ha entrado oficialmente en el Olimpo de la literatura universal al nivel de otras figuras del glorioso siglo XIX literario ruso. Pero no es menos cierto tampoco que esos grandes nombres que todos tenemos en mente (Dostoievski, Tolstói, Turguéniev, Saltykov-Schedrin, Gógol, etc.) conocieron, valoraron y se emocionaron con las creaciones literarias del propio Grigoróvich, a quien confiaron con frecuencia la lectura de sus propios manuscritos.

Estamos ante un literato de fina pluma que se codeó e intimó con la flor y nata de los más altos círculos literarios rusos de la época. (...) Se trata de un autor muy completo, hecho así mismo a través de su propia experiencia vital. Dmitri Vasílevich Grigoróvich (1822-1899) nació en una familia noble y recibió una esmerada educación, llegando a ser una destacada figura de la sociedad intelectual de San Petersburgo. Estudió ingeniería militar, pero comprendió pronto que su futuro no estaba en esa rama. Sufrió sendos fracasos en su anhelo de convertirse en pintor y actor. 

(...) Tal y como reconoce el propio Grigoróvich, sus Memorias literarias están escritas intentando seguir un orden cronológico. Aunque esto no siempre es así, como en el caso de la irrupción prematura de Belinski en el relato, el autor cumple con su compromiso, lo cual le permite al lector hacer de la mano del autor un recorrido de ensueño por la literatura del siglo XIX. Es tal el grado de realismo que Grigoróvich concede a sus conversaciones y encuentros que, durante la lectura, hay momentos en que el propio lector tiene la total impresión de estar hablando con Dostoievski, Tolstói y demás personajes ilustres que se convierten por una vez en personajes de una obra ajena.

(...) Junto a Gógol y Belinski, uno de los grandes defensores del método realista en la literatura rusa. El cuidado de la forma en su escritura es absolutamente extremo y exquisito. (Andrés Santana Arribas. Aula Hispano-Rusa Universidad de Cádiz. Febrero 2010)

Nikolai Petrovich Bogdanov-Belsky

 Entre todos los escritores rusos resultaría muy difícil encontrar uno solo que en su infancia se haya visto inmerso en unas condiciones tan poco favorables para la actividad literaria como yo mismo. en todo caso, dudo que alguno de ellos hubiese tenido tantas dificultades como yo para aprender a leer y escribir en ruso. Aunque mi madre hablaba ruso, era nativa de la Francia meridional; mi padre era de la pequeña Rusia, y lo perdí cuando yo tenía cinco años. De mi educación se encargó casi exclusivamente mi abuela ( por parte materna)...(Pág.21)

Pequeña Rusia era el nombre con el que era conocido el territorio de Ucrania hasta el comienzo del siglo XX. (Nota del traductor) 

Nikolai Bogdanov-Belski

(...) Entre aquellos jóvenes se encontraba un muchacho de unos diecisiete años, de mediana estatura, constitución fuerte, rubio y que se distinguía por una palidez enfermiza. Este muchacho era Fiódor Mijáilovich Dostoievski. Había llegado de Moscú junto con su hermano mayor Mijaíl Mijáilovich. Este último no había superado el examen en la Escuela de Ingenieros, fue destinado a una compañía de cadetes zapadores, ascendiendo a oficial y enviado a servir a Reval...(Pág.62)



 Autor: Dmitri Grigoróvich
Título original: Literatúrnye vospominániia

Traducción: Joaquín Torquemada Sánchez
Prólogo de Andrés Santana Arribas

Edición: Editorial Nevsky Prospects: marzo 2010
Diseño de la colección: James Womack
Nº de Páginas: 269






 

No hay comentarios:

Publicar un comentario