jueves, 17 de septiembre de 2015

Grabados de Goya.




Real Academia de Bellas Artes de San Fernando

Calle Alcalá,13. Madrid
 


  
Francisco de Goya (Fuendetodos,Zaragoza,1746-Burdeos,Francia1828)


Calcografía Nacional es depositaria de uno de los tesoros más valiosos del grabado español y universal. Las doscientas veintiocho láminas de cobre abiertas por Francisco de Goya -once de ellas grabadas por ambas caras- que forman parte de su colección, son uno de los más relevantes testimonios de la capacidad del arte y un auténtico alegato a favor de la libertad de creación.

El principal tesoro conservado en la Calcografía Nacional son las láminas de cobre  grabadas al aguafuerte por Francisco de Goya, obras cumbres  de la historia universal del grabado. El estudio, investigación y difusión de la obra de Goya ocupan un lugar destacado en las actuaciones de la Calcografía.








Serie Disparates

Varias circunstancias han contribuido a reforzar el enigma de esta serie: su carácter inconcluso, la inexistencia de comentarios o leyendas descriptivas, el silencio en las fuentes de época, la tardía publicación de estampas, su arbitraria ordenación...
El terreno más especulativo es, todavía hoy, el del significado de las imágenes, una significación elaborada en sus innumerables variantes a partir de la categorización tópica del disparate como enigma. Los escritores románticos y realistas, en su afán desmedido por identificar las estampas de Goya con alusiones visuales a una época decadente de la historia, no dudaron en establecer intrincados vínculos con la sátira a los miembros de la familia real.
Pronto, las propuestas de intencionalidad política cedieron paso a su contrario: el psicoanálisis freudiano. Desde dicha perspectiva, los juicios morales acerca de la realidad exterior fueron negados, trasladando la cuestión de la génesis de la imagen a los dominios interiores del artista.

El intento de solución del enigma de los Disparates a través de la tradición festiva del carnaval cuenta con una herencia de varias décadas, aunque recientemente ha recibido un renovado impulso. Ello permitiría explicar el carácter anticlerical y la crítica al estamento militar latente en algunas imágenes. Conforme al mismo argumento, las manifestaciones carnavelescas, pudieron servir a Goya como estrategia de enmascaramiento de una actitud hostil a un sistema autocrático bajo el control del ejército y el clero reaccionarios.

Otros puntos de vista, no menos atrayentes que el de la interpretación carnavelesca aunque disconformes con él, enfatizan el concepto de subjetividad como núcleo de un comportamiento estético moderno. Los Disparates testimonian, según esta hipótesis, una transformación cualitativa caracterizada por la ruptura de la lógica natural y la pérdida de referencias denotativas. El factor de la intencionalidad del artista deja de tener importancia como elemento central de la apreciación de la imagen, que adquiere una indiscutible autonomía y una manifiesta ausencia de finalidad.(Real Academia de San Fernando)


Serie Desastres de la guerra
 
"Lo mismo" Desastres de la guerra 3

"Y no hay remedio" Desastres de la guerra

"No se puede mirar" Desastres de la guerra

"Se aprovechan" Desastres de la guerra

"Y son fieras" Desastres de la guerra

"Con razón o sin ella" Desastres de la guerra

"Ni por esas" Desastres de la guerra


Desastres de la guerra
Durante la mayor parte de la Guerra de la Independencia Goya reside en Madrid. La estancia en Madrid es interrumpida en octubre de 1808 cuando se traslada a Zaragoza por indicación del general Palafox para dejar testimonio en las imágenes del estado de la ciudad tras el primer sitio a que fuera sometida por el ejército francés. Generalmente se acepta que la estancia de Goya en Zaragoza dejó una profunda huella en el artista al enfrentarle directamente con las consecuencias de esa lucha cruel, que en su extensión durante cinco largos años habría de convertirse en una de las matanzas más atroces conocidas en el continente europeo.

La fecha de 1810 grabada en las láminas de los Desastres 20, 22 y 27 se acepta como punto de partida para la ejecución de la serie. En los Desastres Goya muestra una actitud muy diferente a la de los Caprichos porque en estas dramáticas imágenes no se refugia en visiones personales nacidas de su imaginación; las referencias a la realidad, a un hecho concreto que afecta empíricamente al ser humano, son directas. La crueldad, el fanatismo, el terror la injusticia, la miseria, la muerte...son las "fatales consecuencias"de la guerra y de la represión política, y su gravedad es tal que el artista no desea falsearlas mediante representaciones anecdóticas y retratos heroicos de individuos particulares. La victima de la guerra, y su responsable, es el hombre colectivo; ese hombre, tipificado y anónimo, es el sujeto de las acciones de los Desastres y es también el destinatario de su trágico mensaje.

La serie consta de ochenta y dos láminas de cobre grabadas al aguafuerte, con grabaciones tonales en algunas de ellas conseguidas mediante la utilización del aguatinta, combinación ya empleada en los Caprichos, y con la incorporación en otras láminas de una novedad técnica, la aguada.

Los Desastres se han estructurado tradicionalmente en tres partes: los efectos de la lucha contra las tropas de Napoleón, el hambre sufrida en Madrid entre 1811 y 1812 y la reflexión crítica sobre el régimen represor de Fernando VII o Caprichos enfáticos. (Real Academia de San Fernando)


Caprichos
El 6 de febrero de 1799, el Diario de Madrid daba a conocer al público una colección de 80 estampas de asuntos caprichosos inventadas y grabadas al aguafuerte por Don Francisco de Goya. Esta colección conocida por el nombre de Caprichos, habría de convertirse en obra maestra del grabado español y en una de las creaciones más importantes de la historia universal del arte.
Los Caprichos representan el testimonio de una sociedad en cambio que asiste al momento final del Antiguo Régimen y al nacimiento del pensamiento liberal burgués. Revelan las fisuras de una estructura sociopolítica basada en una anquilosada  estratificación estamental y en un inmovilista sistema de valores. Estéticamente anticipan la sensibilidad moderna y el desplazamiento hacia un arte dominado por la subjetividad y la libertad creativa.

Biográficamente, los Caprichos aparecen en una de las décadas más decisivas en la trayectoria vital y en la producción artística de Goya. Es por ello que las sucesivas generaciones de escritores, artistas e intelectuales de los dos últimos siglos no han podido sustraerse a la condición de símbolo de los Caprichos de gusto entre las estéticas clasicista y romántica, y de la crisis producida en la biografía y el arte de un creador universal.

El ideario ilustrado de los Caprichos se contextualiza dentro de una específica visión de la historia, según la cual el entorno cada vez más degradado del rey Carlos IV, la reina María Luisa y el favorito Manuel Godoy generó una violenta contestación dentro dentro y fuera de la corte por parte de los reformistas. Acorde con este discurso ideológico, el artista pudo idear su colección de grabados satíricos coincidiendo con un momento políticamente favorable, caracterizado por la constitución de un gabinete de corte progresista con, entre otros, Gaspar Melchor de Jovellanos como Secretario de Gracia y Justicia.  














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