viernes, 4 de septiembre de 2015

Alberto Corazón: La energía del pensamiento gráfico. 1965-2015



Espacio Fundación Telefónica
C/ Fuencarral 3, Madrid
De martes a domingo de 10:00 a 20:00 h.
Entrada libre



 
Alberto Corazón Climent (Madrid, 1942)

El jurado que le concedió, en 1989, el Premio Nacional de Diseño señaló que se le otorgaba "en reconocimiento a la fuerza, el talento y el compromiso de un gran protagonista del diseño español".

Esta exposición en Fundación Telefónica se articula alrededor de bloques temáticos desarrollados a lo largo de cincuenta años, que muestran la evidencia del compromiso permanente de Alberto Corazón con su profesión y su cultura: Logos/ Símbolos/ Diseño editorial/Carteles, Equipamiento público y doméstico. No hay área del diseño gráfico he industrial que no haya tocado, dejando su huella conceptual y estética. El escenario de nuestra cotidianidad.

Ha publicado una decena de libros sobre el diseño y la creación artística. Ha sido director científico del Instituto Europeo di Desing y comisario científico, junto con Enric Satué, de la muestra "Signos del siglo. 100 años del diseño gráfico en España".
Desde el año 2006 es académico de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando.









Unas pocas certezas
Nuestro entorno es un paisaje de signos y objetos.
Diseñar es la herramienta que tenemos para optimizar nuestra relación con ellos.
Diseñar debe ser una actividad inteligente.
La hoja de ruta del diseñador la determina su compromiso con el encargo.
Esa es la diferencia esencial con la creación plástica.
El diseñador no es un artista, es un profesional.
Destrezas seminales en el diseñador: escuchar y mirar.
El proceso de diseño es una amalgama de intuición y conocimiento.
La más determinante de las funcionalidades es la funcionalidad simbólica.

                                                                                                                          Alberto Corazón    
    







Esta retrospectiva es como un regalo inesperado de cumpleaños, 50 años de profesión, que me invita a reflexionar sobre el camino recorrido.
El diseño vive del encargo, de la demanda cultural e industrial concreta en cada momento. Inevitablemente se convierte en una radiografía, en tiempo real, de la consistencia y necesidades de la sociedad en que se crea. Los últimos cincuenta años en nuestro país son un relato que comienza en una dictadura, pasa a la promesa jubilosa de una democracia, sufre una importante depresión y finalmente se abre a la perspectiva de una sociedad libre y abierta. 
En estos últimos cincuenta años, a su vez, nuestra profesión ha sufrido tal transformación que el lenguaje, el repertorio instrumental y la estrategia metodológica han sido transformados radicalmente.
Pero, y esa es la oportunidad que te regala una mirada retrospectiva, la radicalidad de la transformación ha sido más instrumental que conceptual. Yo sé qué grandísimas diferencias hay entre la planificación de objetivos y la realización gráfica de un cartel para el Centro Dramático Nacional en 1982 y otro para la Orquesta de la Comunidad de Madrid en 2015, o entre el Programa de identidad Corporativa de un ferrocarril, CERCANÍAS, en 1984 o el de una Compañía de seguros, MAPFRE, en 2010.

Pero dudo que el espectador lo perciba. Y eso es interesante, porque el andamiaje básico ha seguido siendo el mismo, traducir la realidad a un lenguaje de signos adaptándose a las evoluciones del encargo. me ha resultado significativo y estimulante comprobar que en cincuenta años no parece haber trabajos que parezcan "anticuados". La clave no está en los grafismos sino en la "estrategia gráfica".

Ahora debemos afrontar la realidad de que "Diseño" ha dejado de ser una denominación para convertirse en un mantra, en un gran equivoco que acoge a una inmensa variedad de acciones y personajes extravagantes. Me temo que la erosión mediática que sufre la hace ya irrecuperable para los profesionales comprometidos con su trabajo. Aunque es cierto que la inercia que empuja a los nombres tarda tiempo en agotarse. En mi opinión, sustentada por la experiencia, debemos proveernos de una más ambiciosa perspectiva. La que nos ofrece la denominación, Comunicación Gráfica, que alcanza un más amplio espacio, el escenario de nuestro entorno, entendido y analizado en su globalidad.

El entorno de signos, símbolos y objetos que es en el que nos orientamos y definimos nuestra cotidianeidad. El espacio común considerado en su totalidad y complejidad, en el que se vive no simplemente nuestra vida sino la exigencia de una cultura de vida que ya no acepta la taxonomía entre el espacio público y el espacio privado. No que no existía, sino que son espacios secuenciales y transversales. La esencia de nuestro trabajo estará en el reto de aceptar como una gran oportunidad la complejidad entre la privacidad en lo público, y lo público en la privacidad.
La comprensión de nuestro trabajo como un servicio a la comunidad. 

                                                                                                                 Alberto Corazón - Julio 2015













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