sábado, 1 de agosto de 2015

Leyendas del azafrán. Pat Willard



Leyendas del azafrán



La vida errante de la especia
más seductora del Mundo


(...) A muchos les parecerá curioso que un libro sobre el azafrán no se refiera en absoluto a la India. Cundo alguien piensa en el azafrán, lo primero que acude a su mente es la India junto con España. Aunque ambos países tienen  una larga tradición culinaria con la especia, no es originaria de ninguno de los dos y fue introducida por conquistadores, los musulmanes en España y los antiguos persas en la India.
Son escasos los lugares del mundo donde el azafrán crece naturalmente que sus orígenes en una muchacha en una ninfa de mal genio y su molesto pretendiente humano tal vez hayan tenido cierto sentido. La mayor parte de las especias proceden de Extremo Oriente, pero esta, la más preciosa de todas, solo medra allí donde una cálida brisa mediterránea barre el árido suelo. Ciertos indicios primigenios de azafrán se encuentran en el pigmento de los animales prehistóricos pintados en las frías paredes de cuevas iraquíes y en las mortajas de cortesanos de la antigua Persia. En frescos de los palacios de Creta vemos a monos y muchachas que lo recolectan. Se conservan relatos legendarios de marineros que arriesgaron sus vidas a lo largo de las costas balcánicas y en la rocosa costa meridional de Cilicia, donde creían que se encontraba el mejor azafrán (...) (Pág.17) 


Jeff Hayes

Te paso por alto, y a los Curetes, engendrados por una
copiosa lluvia, y a Croco, convertido, lo mismo que
Esmílace, en pequeñas flores, y seduciré vuestro  
espíritus  con el atractivo de algo nuevo.  
                                         Ovidio, La Metamorfosis


 (...)Sin embargo, ni siquiera ella podía frustrar fácilmente a Croco, y así él siguió buscándola en el bosque, hasta que finalmente Esmílace se irritó y lo convirtió en una florecilla violeta de corazón rojo intenso (...)
 
 
Jeff Hayes
Cielo y Tierra

Ve a las ruinas antiguas y rodéalas: contempla los 
cráneos de los humildes y los grandes.
¿Cuál pertenece a alguien que hizo el mal
y cuál a alguien que hizo el bien?
                                             Proverbio sumerio 

En el antiguo valle de los reyes sumerios, entre los ríos Tigris y Éufrates, donde algunos creen ue floreció el Jadín del Edén, a quienes sabían que hacer con las curiosas flores que crecían cuando el verano había quedado atrás los consagraban como sacerdotes o perfumistas al servicio de uno de los numerosos templos o de la corte real (...) 


Jeff Hayes
La paleta del artista

Pasa alegremente la jornada, oh, sacerdote.
Aplicate a la nariz ungüento y aceite de azafrán,y
adorna con guirnaldas y flores de loto a tu amada.
                                                           Antigua canción egipcia

Quiero vivir en el palacio de Cnosos, que se alza en la isla de Creta. Quiero encorsetarme en una torera minoica de color amarillo azafrán, confeccionada con la lana más ligera, con los ribetes bordados del corpiño abierto rígidos a fin de alzar mis senos desnudos hacia los cálidos rayos del sol y la fresca brisa marina (...)
  


(...) Aquel ejercito entusiasta de soldados bisoños, vestidos con ropas hechas en casa, que ostentaban una cruz carmesí, marcharon pesadamente tras sus señores feudales,que vestían sus mejores y tintineantes armaduras, confiando en que acabarían sin dificultad con los atrasados infieles que mantenían cautiva la Tierra Santa por donde Cristo había caminado. Cuando por fin llegaron a la corte bizantina, donde se conservaban los restos de Roma e incluso algunos andrajos raídos de la antigua Grecia, no estaban preparados para encontrarse con el majestuoso imperio que se extendía ante sus espadas desenvainadas, y cuya existencia tentaba a sus almas temerosas de Dios al llenar sus corazones y sus mentes de extraños y desacostumbrados deseos...(Pág. 107)



(...) O si al cabo del tiempo, la atención de ella era la que se desviaba, prepararía los ingredientes para este elixir mágico:

Una poción de amor

Toma espesa miel primaveral y añade suficiente azafrán para que se vuelva de un rojo tan intenso como el de la sangre, introduce una pizca de clavo en el centro y reboza la bola en polvo de canela, nuez moscada y pimienta. Dásela a comer a quien quieres que te ame.

La persona amada debe mantener la bola de miel en la boca para que se disuelva poco a poco, dulce y ardiente en la lengua, y cuando la miel se haya deslizado del todo por su garganta (...) (Pág.118).



Que te vaya bien

Los crocos están confinados a unas localidades tan peculiares
que una especia puede perderse fácilmente.
                                                       Reverendo William Herber.
                                               A History of the Species of Crocus, 1846 
  

Una cosa cierta puede decirse del azafrán, y es que nunca abusa de la hospitalidad. Cuando ya no lo quieren ni lo aprecian, se limita a retirarse del paisaje. Al describir la naturaleza retraída del azafrán, el reverendo William Herber, deán de Manchester, lo calificó de tímido...(Pág.175)


La fiesta de la Rosa del Azafrán

¿Podemos saciarnos jamás de algo bueno?
                                                Miguel de Cervantes
                                                        El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha


(...) Mientras amanecía al otro lado del campo circundante, había permanecido en lo más alto de la muralla, tratando de imaginar la razón que impulsaría a un hombrea cabalgar por un terreno llano sabiendo que los moros lo observaban desde aquellas torres. Estuvieron durante años a lo largo de las murallas almenadas, armados con la voluntad de Alá, veloces flechas y pesadas espadas, contemplando la vibración de las ondas de calor y la escarcha en la llanura,sabiendo que algún día alguien aparecería para proclamar la posesión de aquellas tierras en nombre de Cristo.
¡Yo soy Rodrigo Díaz de Vivar, el Cid Campeador!...(Pág.203) 
 

Los campos de azafrán de Brooklyn

Unas hebras rojas tan frágiles,
y qué amarillas sangran, tan contrarias
a lo que los genitales de una flor violeta
deberían aparecer.   
                           Craig Arnold, "Azafrán"





Título original: Secret of Saffrom
Autora: Pat Willard

Traducción: Berta Monturiol
Editorial: Random House Mondadori, S.A.

Edición: Febrero 20o8
Nº de Páginas: 286
 









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