domingo, 23 de agosto de 2015

Las Flores del Mal. Charles Baudelaire







XI

La mala suerte

Yo, carga tal no la soporto:
Sísifo, dame tu valor;
que aun cuando lucho con vigor,
el Arte es largo, el Tiempo es corto.

Lejos de los sepulcros célebres,
por cementerios de arrabal,
mi corazón tambor fatal,
va redoblando en marchas fúnebres.

-También hay joyas escondidas,
lejos de palas y azadones,
en las tinieblas y rincones.

También hay flores cohibidas
que abren sus dulces claridades
en las profundas soledades.


Rosaleda del Parque del Oeste, Madrid.
 
XV

Don Juan en los infiernos

Cuando bajó Don Juan al subterráneo abismo,
pagado ya a Caronte el óbolo supremo,
un mendigo, sombrío, seguro de si mismo,
el puño fuerte y duro colocó en cada remo.

Con los senos pendientes y las ropas rasgadas
las mujeres convulsas de un último deseo,
gran rebaño de victimas por él sacrificadas
iban tras él, haciendo un largo clamoreo.

Le reclamaba atrasos Sganarelle cantando,
mientras Don Luis en medio de las sombras cercanas
extendía implacable su dedo, señalando
al hijo audaz que un día pisoteó sus canas.

La casta y flaca Elvira, temblorosa en su luto,
frente al esposo pérfido, su amante de un momento,
parecía buscar en su adiós absoluto
la exquisita dulzura del primer juramento.

Iba un hombre de piedra, metido en su armadura,
 gobernando el timón, cortando el agua obscura;
-pero el héroe tranquilo, apoyado en su espada,
contemplaba la estela, sin dignarse ver nada.


Zuw-Zaw- Zaw


XXXII

El vampiro

Tú mi alma entera has invadido
como un siniestro vendaval;
tú en mis entrañas te has metido
como la hoja de un puñal.

Tú de mi espíritu humillado
has hecho tu cubil de hiena,
infame, a la que estoy ligado
como el esforzado a su cadena,

como a su juego el jugador,
como el borracho a su botella,
como al cadáver el roedor:
¡Dios te maldiga, siempre bella!

Pedí al puñal mi libertad,
dando con él sobre tu seno;
pedí sus filtros al veneno
para ayudar mi voluntad.

Pero ¡ay! los dos han respondido
con su desdén a mi inquietud:
"Tú no has de verte redimido
de tu maldita esclavitud".

"¡Loco!...si un día la veías
a tus pies muerta y sin respiro,
con besos resucitarías
aquel cadáver de vampiro".


Nymphaeas. Rosaleda del Parque del Oeste, Madrid.
 
Rosaleda del Parque del Oeste. Madrid.

LXV

El espectro

Como un aparecido,
hasta tu alcoba llegaré sin ruido,
y a favor de lo obscuro,
me acercaré a tu lecho junto al muro.

Y te daré, alma mía,
besos más fríos que la luna fría;
caricias de serpiente
que se arrastra en un mármol torpemente.

Al llegar la mañana,
lívida luz profana,
te hará ver que mi sitio está vacío
y al palpar con la mano, tendrás frío.

Otros, por la ternura
reinan en tu hermosura;
yo, solapado y quedo,
reinaré por el miedo.







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