lunes, 13 de julio de 2015

Visitando Cercedilla


Cercedilla. Sierra del Guadarrama.

Estación de tren de Cercedilla.

El sábado visitamos Cercedilla, en la zona noroeste de la Comunidad de Madrid, a 56 km de Madrid y a unos 30 km de Segovia. Es un pueblo serrano, en el que sus habitantes se dedican fundamentalmente al comercio, la hostelería y la ganadería.



Por su ubicación, en pleno corazón de la Sierra del Guadarrama, el municipio es montañoso, con un clima de tipo continental, marcado por veranos muy agradables e inviernos fríos y húmedos, con frecuentes nevadas, especialmente importantes en el Puerto de Navacerrada, que es el punto más alto del municipio.


Palacetes y chalets preciosos.

Una buena oferta cultural, ocio y aventura, configuran un municipio ideal para para disfrutar del tiempo libre, los fines de semana.
El perfil montañoso de Cercedilla queda definido por cumbres y puertos, que rodean el norte del municipio formando un amplio escenario, desde el Alto de Siete Picos (2.136 m), Cerro Minguete (2.033 m), Peña Bercial (1.999 m) hasta el Cerro de la Peña del Águila (2.012 m).





Entre estas cumbres se localizan puertos y collados como el Puerto de la Fuenfría, Collado Cerro Malejo, Collado de Marichiva, Collado Ventoso y el Puerto de Navacerrada, que constituyen pasos naturales a traves de la sierra.


 Homenaje a la gente de la nieve de Cercedilla, a sus
29 campeones de España y a su campeón olímpico y
medalla de oro Francisco Fernández Ochoa




Desde que el ferrocarril Madrid-Segovia empezara a funcionar, impulsado por el rey Alfonso XIII, Cercedilla se convirtió en lugar de veraneo para la clase alta madrileña.
En sus cercanías los restos de la calzada, que unía la antigua Titulcia con Segovia, señalan que los romanos anduvieron por aquí. Parece ser que el origen de la población fue un lugar de parada una masio (una mansión) que se encontraba junto al río de La Venta en lo que  luego fue ermita de Santa María. Al lado, el puente romano del Molino que para muchos es la obra romana mejor conservada de la comunidad madrileña.


El curso del río desde el puente romano.

Cercedilla fue poblado visigodo y con los árabes una pequeña villa, hasta que fue conquistada por Castilla. Su nombre entonces era Zercedilla, por los cerezos y robles (quercus en latín) que abundaban por los alrededores.



Su importancia creció de los siglos XVII al XIX por ser un cruce de caminos, ya que por ella pasaba el Camino Real que, a través del puerto de la Fuenfría, unía las dos castillas. Los parraos, que es el apelativo con el que se conoce a sus vecinos, presumen de que aquí, y no en los pueblos malagueños se inventó lo del burro-taxi para recorrer sus alrededores. Nosotras vamos a Cercedilla a montar a caballo.



Lo más conocido de Cercedilla, capital del valle de la Fuenfría, es su calzada romana, que conserva en su recorrido algunos puentes romanos. Tiene también una iglesia parroquial dedicada a San Sebastián, que se reconstruyó tras la guerra. Pero, sobre todo, la villa es punto de partida para numerosas excursiones de montaña. 
De los paisajes de esta sierra hablaba ya Alfonso XI en su Libro de la Montería, Juan Ruiz, el Arcipreste de Hita, en su Libro del Buen Amor, Quevedo, Cervantes y Nicolás Fernández de Moratín, entre otros.
 

 






La flora principal de la zona es, el pino silvestre, vegetación de ribera, roble melojo, matorral de montaña; jara, estepa, rosal silvestre, enebro, piorno y helechos.

Un maravilloso paseo hasta el picadero.



Llegamos al Centro Hípico "Los Ciruelos", nuestra meta.



Un paseo a caballo por el campo con guía

Organizando el grupo.

Todos los caballos me parecen preciosos.

Estoy impaciente esperando saber que caballo me asignan.

Aquí estoy feliz en mi paseo.

Casi todo el paseo he llevado delante a mi amiga Pilar montando a "Pitufo"

El personal del centro es muy amable y el enclave una maravilla.

Me gustaría volver en invierno, este paseo sobre la nieve "una gozada".


Fotografío y toco las herraduras necesito buena suerte en cantidad industrial.



Durante el paseo he perdido los estribos, me aconsejaron bloquear las rodillas, una vez recuperados y, me dieron una vara para animar al caballo cuando se retrasara pero me daba apuro pegar al pobrecillo, lento como yo. Le di en un par de ocasiones muy flojito a ver si se animaba y nada el a su ritmo, y luego me di cuenta de que ni siquiera le había rozado,  había golpeado la silla, con razón no se animó, que risa me lo pase pipa. Y cuando del paso pasamos al trote mi caballo aprovechó para adelantar a "Pitufo", se animó solo como si estuviera en un derby.







Tienen unas mesas a la sombra con este magnifico paisaje y aprovechamos para tomar algo; unos bocatas, bebida fresquita y algo de fruta. Lo quemaremos todo en el camino de vuelta al pueblo haciendo senderismo.


[...] El tren camina y camina,
y la máquina resuelta,
y tose con tos ferina.
¡Vamos en una centella!
                                          Antonio Machado
                                                           El tren 


Yo, para todo viaje
-siempre sobre la madera
de mi vagón de tercera-,
voy ligero de equipaje...
                                                               Antonio Machado
                                                                                  El tren 

El paisaje visto desde nuestra ventanilla del tren.


Soneto a Madrid

Centro de España, corazón, latido
de fecundas y unánimes orillas,
almena singular de las castillas,
faro de luz, señero y repartido,

eres un libro abierto y ofrecido
-siete estrellas, setenta maravillas-;
sabe bien a qué altura creces, brillas,
quien con amor a diario te ha leído.

Corte con tu lección la cortesía,
tesoro de tu sol a mediodía,
y en los ocasos con tus oros viejos...

Madrid, no rompeolas, atalaya,
ciudad para vivir donde las haya,
y evocación de un sueño si estás lejos.

                                                                   José García Nieto (1914-2001)
                                                                                                              Madrid: Historia, Arte, Vida.  





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