domingo, 5 de julio de 2015

Museo Lázaro Galdiano. Madrid


Museo Lázaro Galdiano.


Mesa de Godoy, 1800.
Material caoba, mármol, bronce.
Técnica talla, dorado, fundido.




El Bosco (1450 - 1516). La escena presenta a San Juan Bautista meditando en soledad en plena naturaleza. En el exuberante paisaje el pintor introduce extrañas formaciones geológicas y raras especies animales y vegetales nacidas de su imaginación. La inquietante planta que crece junto al santo, una mandrágora o limón de agua, oculta la figura de un personaje orante, sin duda el comitente.


Salón de baile.






 Bartolomé Esteban Murillo (1617 - 1682)
Santa Rosa de Lima.



 Antonio Giovanni Boltraffio
El salvador adolescente,h.1490-95
Óleo sobre tabla de haya


Los múltiples intereses en que se diversificó el talento de Leonardo da Vinci explican que su obra pictórica autográfa acabara siendo muy reducida. De hecho, muchos de sus originales perdidos que suelen aducirse para explicar la génesis de tantas obras leonardescas fueron dibujos, no pinturas. tal es el caso de esta exquisita tabla, pieza estelar de la pinacoteca de Lázaro Galdiano, muy probablemente realizada en la última década del Quattrocento por Boltraffio, el más dotado discípulo milanés de Leonardo, a partir de un diseño original del maestro y bajo su directa supervisión.













En 1899, don Lázaro Galdiano es visitado por Rubén Dario en su piso de la Cuesta de Santo Domingo, nº 16, quien compara la casa con un museo, comentando que es una de las mejores puestas en arte de toda la ciudad. El escritor quedó especialmente fascinado por la pequeña tablita que Lázaro había comprado al anticuario Antonio Domínguez por ochocientas pesetas y que, en aquel entonces, se consideraba la única pintura de Leonardo da Vinci en España.







En un momento en que la decadencia política se cernía sobre España, cuando, con Cuba y Filipinas, se perdían en 1898 los últimos vestigios de un imperio colonial, Lázaro, como otros intelectuales del momento, reaccionó mirando con nostalgia épocas del pasado esplendor en las que apoyar la renovación nacional.

Con el nombre de La España Moderna se conocen tanto la editorial como la revista que se publicó periódicamente entre 1889 y 1914. Un gran proyecto cultural que pretendía elevar los espíritus de los españoles y acercarlos a Europa.


Jan van Dornicke. Tríptico de la Adoración de los Magos (s.XVI).


Lucas Cranach. El Niño Jesús vencedor de la muerte y el pecado.







El primer tomo de la editorial La España Moderna fue Sonata a Kreutezer de Tolstoi publicada en 1891, esta novela daba comienzo a la colección de Extranjeros Ilustres que abrió las puertas a obras de Flaubert, Balzac, Zola, Kropotkin o Dostosyevski. En la sección de Jurisprudencia, Filosofía e Historia se publicaron títulos de Ruskin, Taine, Justi, Darwin, Nietzsche, etc. Vieron además sus páginas libros capitales para el estudio de nuestro arte como el Velázquez y su siglo de Carl Justi o el Goya de Valerian von Loga. En La España Moderna colaboraron tanto en la editorial como en la revista autores nacionales como Campoamor, Cánovas, Castelar, Clarín, Galdós, Valera o Pardo Bazán. Excepcional fue la participación de Unamuno, quien primero como traductor y luego con publicaciones propias mantuvo una estrecha relación con el director. El estudio bibliográfico que Lázaro había presentado en el Congreso Internacional de Historia del Arte de París de 1921 despecía la editorial en 1928.
(UNED. Espacio, Tiempo y Forma. Serie VII. Historia del Arte)


Lady Williams, h. 1750















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