miércoles, 24 de junio de 2015

A la luz de la seda.






Viajo desde Alcobendas a Madrid en la línea 10 metro cercanías y me bajo en la estación Gregorio Marañón para visitar el Museo Lázaro Galdiano, situado en la calle Serrano, 122. 28006 Madrid.





Una mañana soleada que mi amiga Pilar aprovecha para hacer fotos como esta.




La colección de tejidos nazaríes del Museo Lázaro Galdiano y del Museo de la Alhambra es la protagonista de la exposición de la Fundación Lázaro Galdiano "A la luz de la seda". Una muestra que pone en valor estas maravillosas y desconocidas telas de la España musulmana que rodearon la vida medieval de la península.


Cinturón de boda con decoraciones de estrella.

El objetivo del proyecto A la luz de la seda es poner de relieve la importancia de unos tejidos e indumentarias realizadas en la España musulmana, y especialmente en el tiraz del Reino Nazarí de Granada que, pese a haber sufrido múltiples avatares, han conseguido conservarse hasta nuestros días. La Alhambra fue el centro productor por excelencia y referente en la creación de estas bellas creaciones que gozaron de gran difusión en la época.


Velo de novia.




 

Para Amparo López, Coservadora-jefe del Museo Lázaro Galdiano, A la luz de la seda pretende poner de relieve la importancia de una parte de nuestro patrimonio poco conocida e insuficientemente valorada. Estas colecciones de sedas y tejidos islámicos, entre las que destacan las nazaríes, están conformadas por fragmentos y retazos exquisitos y delicados, únicos no solo por su belleza sino por la complejidad de la técnica empleada en su ejecución y por los escasos restos que han llegado hasta nosotros.


Tira de lizo bordado. Granda siglo XV. Lino, seda y entorchados de oro y plata.


Bordado granadino. Granada,s.XIV-XV. Hilos de oro, plata y seda bordados.

El proyecto, que también incluye una muestra en el Museo de la Alhambra y un libro con los catálogos razonados de las colecciones textiles de ambos museos y una selección de obras del Instituto Gómez Moreno de la Fundación Rodríguez Acosta, cuenta con un audiovisual interactivo con mapa de localización en la península de los restos textiles de este periodo en una treintena de instituciones y un documental sobre el único telar de tiro hispanoárabe que se conserva en el mundo y se encuentra en la ciudad de Fez: Dar-al-tiraz.


Tejido con águilas y dragones afrontados
Lucca Siglo XIV
Lampás de seda brochado de oropel




Tejido nazarí con escudetes y leones
Periodo nazarí. Muhamad V. Siglo XIV
Lampás de seda y oropel



La Alhambra fue el centro productor de referencia, a pesar de que sus fondos proceden del mercado del arte de los siglos XIX y XX. Y la Fundación Gómez Moreno, a través de su colección, ofrece la visión y el modo de trabajar del que fue el primer estudioso español de esta materia, quien además fue el afortunado descubridor de las tumbas reales del Monasterio de Las Huelgas.

El Museo Lázaro Galdiano, creado por un coleccionista erudito de los siglos XIX y XX, aporta la valoración estética de las obras y la sistemática búsqueda de los restos hasta conseguir una de las colecciones más importantes. 


 Lampás nazarí de lacerías infinitas en franjas horizontales
Granada Siglo XIV
Lampás de seda con fondo de sarga y decoración de tafetán




Tejido de rosetas entrelazadas
Granada Siglo XIV
Lampás de seda de fondo de satén cinco con decoración en tafetán


Hoy solo quedan fragmentos, retazos y jirones de las exequias y delicadas piezas creadas por la cultura hispanomusulmana, vestigios de un espléndido pasado. Son documentos históricos que sirven para ayudarnos a reconstruir la historia de lo que antaño fueron las suntuosas prendas para vestir, cubrir, adornar, resguardar e identificar a los individuos y también para delimitar los espacios en los que transcurría su vida haciéndolos confortables, jugando con la luz y agradando a la vista.



 Bordado nazarí. Siglo XIV
Punto de pleita, cordón y pasadas







Casulla del cardenal Cisneros. (Detalles)


Estos tejidos fueron utilizados por las diferentes civilizaciones que ocuparon la Península Ibérica entre los siglos VIII y XVI y sirvieron de vehículo de comunicación cultural como ninguna otra de las llamadas artes industriales. Los restos que se conservan son muestras son muestras de aquellos que utilizaron los monarcas, la nobleza y el clero, tanto cristiano como musulmán; formaron parte de ajuares funerarios de personajes ilustres, fueron envoltorio de reliquias o enseñas militares y hasta botín de guerra u objeto de regalo para embajadas.


Jardín del Museo Lázaro Galdiano


Haya roja. Tienda del museo.








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