miércoles, 17 de junio de 2015

10 Picassos del Kunstmuseum Basel


Museo del Prado




"Cuando oigo hablar de la evolución de un artista, me parece verlo de pie entre dos espejos, frente a frente, que reproducen su imagen hasta el infinito. Contemplamos las imágenes sucesivas en uno de los espejos como si presentaran su pasado, y las del otro como si fueran su futuro; mientras que la verdadera imagen sería su presente. No nos damos cuenta de que son todas iguales sobre planos diferentes".

De la entrevista a Picasso por Marius de Zayas,
"Picasso Speaks. A Staterment by the Artist".
The Arts, 19 de mayo de 1923 
 



Arlequín sentado o el Pintor Jacinto Salvadó, 1923
Pablo Picasso.
 

Picasso retrata a su amigo Jacinto Salvadó vestido como arlequín con un traje que le había regalado Jean Cocteau, con el que crearía el ballet Parade. Entre 1901 y 1927 Picasso realizó más de cincuenta cuadros sobre este tema, y él mismo se autorretrató varias veces como ese personaje de la Comedia dell'arte italiana, muy popular en la pintura europea de vanguardia. Es una obra del periodo neoclásico de Picasso (1917-1924), en el que vuelve a la representación figurativa tradicional.


Preparando la exposición


Los dos hermanos, verano de 1906
Pablo Picasso


En este lienzo de su etapa rosa, Picasso muestra a un muchacho adolescente que lleva a cuestas a su hermano pequeño. La línea horizontal que separa el suelo ocre de la pared del fondo, en tonos terracota, y unas ligeras sombras en la zona de los pies son las únicas referencias espaciales. La obra posiblemente refleje una imagen que el artista pudo ver durante sus vacaciones estivales de 1906 en Gósol, en el Pirineo de Lérida. Allí comenzó llamado "periodo ibérico", que se extendería hasta mediados del año siguiente.



Mujer con sombrero sentada en un sillón, 1941-42
Pablo Picasso


Dora  Maar, compañera sentimental de Picasso en esos momentos, aparece sentada de frente en un sillón metálico, con un aire distinguido. Su cabeza está dividida en dos partes yuxtapuestas: la superior se muestra de frente, con un ojo abierto que mira intensa y amenazadoramente al espectador; la inferior, en cambio, está de perfil, y en ella destacan los rojos labios. Picasso retrató a todas  las mujeres de su vida sentadas en un  sillón; es un tema que trató en casi trescientas ocasiones.



Es bien sabida la relación de Pablo Picasso (1881-1973) con el Museo del Prado, institución de la cual fue director honorario entre 1936 y 1939 y fuente de su estudio de los grandes maestros, como el Greco, Velázquez y Goya, con los cuales midió su talento.


 Muchachas a la orilla del Sena, según Courbet
Óleo sobre contrachapado, Kunstmuseum, adquirido en 1955


Con esta obra Picasso rinde homenaje a Gustave Courbet al reinterpretar una de las obras más conocidas del pintor realista francés: Muchachas a la orilla del Sena (verano), de 1857. Mantiene la gran carga erótica del lienzo de Courbet, que sugería la relación amorosa entre las dos jóvenes, aunque introduce algunos matices que alteran levemente esa referencia a un amor prohibido. Fundamentalmente en la figura de la joven en segundo plano, que parece asumir una actitud vigilante y más activa.


Hombre, mujer y niño, otoño de 1906

Un hombre de pie inclina su cabeza para contemplar absorto a una mujer que sostiene en brazos aun niño que mira con curiosidad al espectador; ella presenta un rostro inexpresivo, como ausente. Los rasgos del hombre recuerdan a los del propio pintor y sus autorretratos del año 1906. Realizadas únicamente a base de blancos, rosas, grises y negros, las figuras remiten a las formas estilizadas y antinaturales del arte ibérico, que simplifica los volúmenes y los rostros, hasta hacerlos aparecer como inexpresivas máscaras.


Venus y Amor, 9 de junio de 1967
Regalo de Picasso al cantón Ciudad de Basilea


Los diez picassos que integran la exposición son sin duda las obras más destacas del artista en las colecciones del Kunstmuseum y constituyen diez ejemplos excepcionales de la evolución de su producción, desde el verano de 1906 -su periodo "ibérico" previo a la creación del cubismo- hasta las pinturas libérrimas y un tanto melancólicas del Picasso final, de 1967, conformando así una suerte de pequeña exposición retrospectiva.


Mesa de Don Rodrigo Calderón 
Galería Central del Edificio Villanueva








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