lunes, 11 de mayo de 2015

Tuiza. Las culturas de la jaima. Federico Guzmán


Bandera de la Paz


Federico Guzmán
Tuiza. Las culturas de la jaima



Exposición 16 abril - 30 agosto 2015
                                        Parque del Retiro. Palacio de Cristal      

 
Federico Guzmán
 


Tuiza, en hassanía (dialecto árabe del bidán africano), es un trabajo solidario colectivo, hace referencia a reunirse, participar y construir algo entre todos. Tuiza es la esencia de este proyecto de Federico Guzmán. Lo es no solo por el particular proceso de creación de las melhfas (vestimenta tradicional saharaui) por parte de las mujeres del campamento de refugiados saharauis de Bojador, sino también porque esta gran jaima se presenta como un espacio de hospitalidad y conversación entre culturas, donde talleres y otro tipo de actividades colectivas tendrán lugar a lo largo del periodo expositivo.









Federico Guzmán (Sevilla, 1964) emergió con fuerza en la escena artística española a mediados de los ochenta. Tas un periodo considerado de aprendizaje siente la carencia de raíces y el impulso de conectar con otras tradiciones, y con otro pensamiento. 



En la década de los noventa, durante sus estancias, primero en Nueva York y después en Bogotá, su interés se fue dirigiendo a proyectos de autoría colectiva, expandidos en el espacio público y con la participación creativa de los asistentes, consciente de la capacidad del arte para cambiar la sociedad y entendiendo la figura del artista y su trabajo como algo inextricable del contexto en el que vive.



Como él mismo menciona, su práctica artística es como un laboratorio para ensayar visiones alternativas , democráticas, solidarias y ecológicas que vuelvan a poner el intercambio económico al servicio del planeta y de los seres humanos y seres vivos que lo habitan, De esta forma, entiende el arte como una herramienta que permite hacer visible la conflictiva relación entre economía y ecología, entre la norma para administrar "la casa" y el espíritu o sabiduría que debe cuidar lo que sucede en ella.
 




Sin renunciar a un lenguaje poético y personal, sus proyectos siempre fluctúan entre lo individual y lo colectivo, adoptando a menudo formatos participativos, como talleres u otros más duraderos, y con frecuencia introduciendo un componente lúdico e incluso irónico.

Durante más de siete años Federico Guzman ha estado vinculado al Sáhara, de la mano de ARTfariti, Festival de Arte y Derechos Humanos del Sáhara Occidental y ESA, Escuela Saharaui de Artes, compartiendo experiencias con la gente y la cultura oriunda.
 


El artista ha concebido este proyecto para el Palacio de Cristal, en el que ha levantado una gran jaima que dialoga con el espacio del edificio histórico.













Saguia

Dicen que la 
noche se adueña
de tus tonos añiles,
violeta y cobalto.
Que se secaron
en tu regazo
los besos de sal.

Dicen que
la sonata
de viento,
se torna en 
sinfonía de 
notas caóticas
orquestada
por el espanto.

Ignora los dardos
de la serpiente.

Volveré,
envuelta en mantos
de estrellas rojas,
a sanar las
aguas amargas.

A morir y renacer juntos
en la matriz del Atlántico.
                                                  Zahra Ahmed Hasnaul

 

 
Una flor

Tras años
de asfalto,
cabalgaba
las arenas
rescatando
estrofas infantiles
y muñecas de marfil.

Una flor
derramaba sombra
en la yerma claridad
sobre una tumba anónima.

Condecoraba
la tierra
al sodado civil.

La sencilla ofrenda
enmudeció
mis pensamientos,
la pompa y el clamor.

Y me inundó la lluvia.
Y no supe que decir.

Decidi sentir.
                                                             Zahra Ahmed Hasnaul




          

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