domingo, 3 de mayo de 2015

Ntozake Shange




Eso es lo que tengo.
Poemas
Pequeñas tetas,
grandes muslos
y palabras.
Un cardumen soberbio de palabras
reverberando,
escamas que fraccionan mi océano alfabético
hasta convertirlo en un grito
o un susurro.




Tengo lo que niego diciendo: "No me acuerdo",
y la maldita manía de acordarme
de esos ojos deshilachados
secándose al sol
y del brazo me extendí
sobre un colchón vacío
buscando proteger a aquel hombre
de una muerte que ya le había pisado los talones
(el despertador sonó como un disparo
cuando Ella lo levantó en vilo
en una ruta estúpida
y su cabeza se quebró contra el asfalto,
pero yo no había puesto el despertador
porque era domingo
y los domingos no debería morirse nadie).




Tengo una botella de vino
casi siempre vacía
y una fondue de chocolate apenas tibia
en la que hundo los dedos para después chupármelos
y chuparme las ganas de chuparte los tuyos
(esos dedos que sabían donde terminaban los poemas
y empezaba the real world,
aunque el mundo real no empezó nunca:
yo te soñé en mis ruinas circulares,
hombrecito fotografiado junto a la chica de lentes
que no se parece a mí,
y el fuego sabía que eras un fantasma).
Tengo una cita pendiente con un amor de la adolescencia
y un sombrero que Mickey Rourke no revoleó nunca. 




Tengo una baraja
a la que le falta una carta
para estar completa
(al fin sucedió,
me volví un poco loca,
pero no me arrepiento:
había que liderar con la vida
y esa fue la única manera que encontré
para tal menester).



También tengo la cama sin tender.
Y son las doce del mediodía.
                                                                N.S.










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