domingo, 17 de mayo de 2015

Jardín El Capricho de Osuna


Casino de Baile

El parque de El Capricho es uno de los contados ejemplos de territorio acotado por el hombre en función de una idea y determinada concepción. Este rincón del siglo XVIII sobrevive como por milagro entre la autopista de Barcelona, la carretera de Barajas a Torrelaguna y la urbanización Alameda de Osuna.



El casino de baile constituye uno de los caprichos más significativos de este peculiar jardín. Fue de las últimas construcciones que se levantaron en vida de su propietaria y protectora, María Josefa Pimentel (1752 - 1834) Duquesa de Osuna por entonces ya viuda desde hacía tiempo.





Además del Botánico, el Campo del Moro, el Retiro, los jardines de Sabatini, la Fuente del Berro, la Quinta de los Molinos y la Casa de Campo, existe el que quizá sea máximo ejemplo  en cuanto a narrarnos el espíritu de una época y permanecer fiel al momento en el que fue concebido. Se trata de El Capricho de Osuna, un rincón de extraordinaria belleza.




Casa de Cañas


La duquesa de Osuna quiso que en su propiedad de la Alameda existiesen todos los elementos que caracterizan al "anglo-chino" que estaba en boga a finales del siglo XVIII en toda Europa. Entre los elementos más característicos de estos jardines se encontraban las rías, los lagos de bordes irregulares y las islas. En el Capricho se construyó a lo largo de su límite norte una ría artificial que hacia el medio de su recorrido se abre en un estanque. Hasta este lago llegaban las barcas en que navegaba doña Josefa y sus invitados.



En la orilla próxima a la desembocadura de la ría se levantaba un pequeño embarcadero conocido como "La Casa de Cañas" por estaar revestido su exterior de este material. Este edificio servía no solo para guardar los barcos sino que incluye un pequeño pabellón de reposo que se abre hacia el agua y que servía como comedor ocasional.

El artífice de esta construcción fue el escenógrafo milanés Ángel María Tadey que trabajó para la Duquesa entre los años 1792 y 1795. Tadey levantó en la Alameda una serie de edificios de estructura ligera que servían para crear escenarios donde los visitantes pudiesen disfrutar de la vida en el campo.




Embarcadero

Tanto el interior del embarcadero como el exterior están decorados con pinturas murales que simulan una falsa arquitectura. La técnica pictórica conocida como "trampantojo" o engaño visual sirve para que el espectador que está dentro de los edificios pueda contemplar un paisaje dibujado a través de unos huecos también pintados. En el embarcadero unos falsos cortinajes simulan el interior de una tienda de campaña y en el comedor unas finas columnas sostienen un toldo. A través de los huecos pintados en los muros el espectador contempla un paisaje inexistente y al mismo tiempo puede ver, a través de las puertas y ventanas auténticas, la realidad del lago donde se levanta La Casa de Cañas.





La Casa de Cañas ha sobrevivido hasta nuestros días a pesar de la fragilidad de los materiales con que está construida y de los avatares por que ha pasado el jardín después de la muerte del último propietario, el XII Duque de Osuna, D. Mariano. Sin embargo, el estado de conservación en que se encontraba ha obligado ha que se ejecutasen trabajos de restauración. Entre los años 1999 y 2001 se realizaron trabajos de refuerzo de la estructura, recuperación del acabado de cañas con la aplicación de un color aproximado al original y restauración del suelo perimetral y de la barandilla. En el interior de los gabinetes se restauraron las pinturas murales que habían sufrido el deterioro de muchos años a la intemperie y se colocaron los cerramientos y carpinterías que habían desaparecido.




Puente de hierro
 
Este pequeño puente de hierro, es una de las últimas construcciones realizadas en este jardín, cuyas obras comenzaron en 1787 y finalizaron 52 años más tarde, en 1839.

Este puente fue construido en 1830, cuando la arquitectura de hierro, aplicada a la ingeniería de caminos, aún no se había extendido en España. Es el primer puente de hierro erigido en nuestro país, si bien, por sus reducidas dimensiones y escasa complejidad técnica, esta consideración suele recaer sobre el Puente de Triana (iniciado en 1842), en Sevilla.







La Ermita o Casa del Ermitaño producía en el visitante una sensación de sorpresa, por el autómata que se encontraba en su interior, que fue colocado en 1816 en sustitución de los dos ermitaños que anteriormente allí habían vivido. Estos ermitaños fueron fray Arsenio, que vivió en la ermita hasta su muerte en el año 1812 y su amigo Eusebio que le sucedió hasta su sustitución por el muñeco.


Según parece Fray Arsenio fue enterrado en una tumba con forma de pirámide que se construyó junto a la ermita y en su sepultura se había grabado el siguiente epitafio:
"Aquí yace Fray Arsenio
residió en esta comarca 26 años
en esta ermita de la Alameda de Osuna
que le fue donada en caridad por sus méritos
dedicándose constantemente a la oración
y a las más sublimes prácticas piadosas".


Interior de la Ermita


Tadey dotó al edificio de un aspecto ruinoso y envejecido pintando los muros exteriores resquebrajados y recubiertos en parte de musgo. En 2001 se restauró el edificio reconstruyendo el pórtico lateral de madera y eliminando sucesivos repintes. En el interior de la ermita puede verse la decoración original que reproduce el interior se una iglesia, un cuadro rasgado de San Antonio, una mesa de altar con libro de oraciones y una oquedad donde se guarda el vino de la mesa. En los laterales del altar hay unas falsas ventanas simétricas a las auténticas de la fachada principal, donde estaban instaladas las campanas.




  



 Víctor Gabriel Gilbert



 

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