sábado, 9 de mayo de 2015

Antología General de Textos. Ezra Pound (1885 - 1972)


Agita Keiri


Francesca

Saliste de la noche
Y había flores en tus manos,
saldrás ahora de una masa confusa,
de un hablar agitado sobre ti.

Yo te vi entre cosas esenciales
me indigné cuando oí decir tu nombre
en sitios ordinarios.
Quisiera que olas frescas fluyeran en mi mente,
que el mundo se secara igual que una hoja muerta,
cual vaina de amargón que alguien tirara,
para poder hallarte nuevamente.
Sola.


 Agita Keiri


Una muchacha

Ha penetrado el árbol en mis manos,
la savia por mis brazos ha ascendido,
el árbol en mi pecho se hizo grande-
hacia abajo,
salen de mí las ramas como brazos.

Árbol eres, 
musgo eres,
eres violetas que acaricia el viento,
una niña -tan alta- eres,
y es todo esto locura para el mundo.
 

Agita Keiri


Threnos

Basta de suspirillos.
Basta de que nos turben los vientos del crepúsculo.

¡Mirad la bella muerta!

Basta ya de quemarme.
Basta de batir alas
que agitaban el aire encima nuestro.

¡Mirad la bella muerta!

Basta de que el deseo me atraviese,
Ya basta del temblor
de nuestras manos al hallarse.

¡Mirad la bella muerta!

Basta ya el vino de los labios,
Basta ya del saber.

¡Mirad la bella muerta!

Basta ya del torrente,
basta ya de entrevistas
(¡Mirad la bella muerta!)
Tintagoel.
 

Agita Keiri


La buhardilla

Vamos, apiadémonos de quienes tienen más que nosotros.

Vamos, amiga mía, recordemos
que los ricos tienen mayordomos y no amigos,
y nosotros tenemos amigos y no mayordomos.
Vamos, apiadémonos de los casados y de los no casados.

Entra la aurora con pasitos quedos
como una Pavlova dorada,
y estoy cercano a mi deseo.
Nada hay mejor en la vida
que esta hora de clara frescura,
 la hora de despertarnos juntos.  


Aquel verano de 1955, que pasé en la Universidad de Harvard, fue mi primera ocasión para asomarme a dos continentes. En primer lugar el continente americano, que se me ofrecía en mis vagabundeos por la América nordestal. En segunda instancia, otro contiente -así lo ha llamado Eva Hesse- si se quiere, aún más amplio: los "Cantares" de Ezra Pound, que conocí, día a día, hurtándome a algunas de mis obligaciones como miembro del Seminario Internacional  de Verano de Harvard. Me encerraba para ello en la Biblioteca "Lamont", de la Universidad, una biblioteca dedicada exclusivamente a la poesía y allí fui penetrando poco a poco en el mundo poundiano, un mundo difícil pero apasionante, que alternaba con lecturas de  Yeats, al que andaba traduciendo por aquél entonces, y de otros poetas anglo-americanos...
Cuando el verano terminara, siguieron mis pasos por el continente americano y por el poundiano. De Boston pasé a Nueva York y desde allí, montado en un galgo -así se llaman los autobuses- me dirigí a San Francisco, viaje que duró, sino recuerdo mal, cuatro días y cinco noches. A mi llegada me instalé en la Casa Internacional, de la Universidad de Berkeley (...) fui invitado a dar una conferencia en la Universidad de Rutgers y a visitar más tarde, a Ezra Pound, en Washington (...)
Allí me esperaba el profesor Vázquez Amaral y en su compañía nos dirigimos una tarde al Hospital de Santa Isabel, en Washington, donde Pound llevaba unos doce años recluido. Jaime Ferran.


 Ezra Pound con su madre vestido con uniforme de la 
Academia Militar de Cheltenhan.
 



Autor: Ezra Pound
Título: Introducción a Ezra Pound Antología general de Textos

Versiones de: Carmen R. de Velasco y Jaime Ferrán
Cubierta: Carlos Aballone

Primera edición: marzo de 1973
Editorial: Barral Editores S.A.
Nº de Páginas: 195

 


 

1 comentario:

  1. Hola Conchy,

    Te agradezco tu pagina sobre los poemas de Pound que tradujo mi padre, el poeta Jaime Ferran. Mi padre fallecio hace unos dos meses aqui en Atlanta, en donde vivo. Ahora, al recordarle, pienso en todo lo que hizo mi padre por la poesia.

    Gracias,
    Jaime Maria Ferran

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