lunes, 6 de abril de 2015

Franz Kafka (1883 - 1924) Cartas a Milena.


Andrey Remnev
 

"Escribir cartas significa desnudarse ante los fantasmas, que lo esperan ávidamente.
Los besos por escrito no llegan a su destino, se los beben por el camino los fantasmas." Kafka a Milena
 

 Marguerite Pearson


Franz Kafka conoció a Milena como traductora checa de sus primeros fragmentos en prosa. Puede seguirse la transición a una amistad apasionada en las cartas escritas desde Merano en 1920.

En la primavera de 1939 Milena Jerenská entregó a Willy Haas -compilador y anotador de este volumen- las Cartas que le había dirigido Franz Kafka entre 1920 y 1922; esta decisión libró de una destrucción segura al valioso epistolario. pocas semanas después las tropas nazis invadían Checoslovaquia y Milena era internada en el campo de concentración de Ravensbruck, donde moriria en mayo de 1944.
La mujer que despertó la pasión del gran escritor (cuyos primeros escritos tradujo al checo) procedía de una familia praguense de elevada posición social, estaba casada con un intelectual de vida bohemia, residía en Viena y unía un vivo temperamento con una excelente cultura literaria; la correspondencia muestra la transición de una amistad basada fundamentalmente en razones literarias a una relación amorosa de particular intensidad.
La edición no posee un carácter rigurosamente crítico, ya que se han respetado tanto las tachaduras originales de Kafka como las realizadas por la destinataria, habiéndose suprimido también alusiones que afectan a familiares y amigos de Milena.
 

 Vincent Willem van Gogh

Jueves
(...) Algo tenemos en común, Milena, según creo: somos tan tímidos y tan temerosos, que cada carta es distinta, casi todas las cartas se asustan de la anterior y aún más de la respuesta...Milena; usted se queja de algunas cartas, dice que las da la vuelta por todos lados y nada cae de ellas, y sin embargo son ésas, justamente ésas, si no me equivoco, en las que yo me sentía tan cerca de usted, tan subyugado en mi sangre, tan subyugador de la suya, tan profundamente en el bosque, tan reposado en la calma, que uno realmente no quiere decir nada, salvo, por ejemplo, que el cielo se divisa por entre las ramas de los árboles, nada más, y una hora después uno repite lo mismo, y sin embargo no hay en esa frase "una sola palabra que no haya sido cuidadosamente meditada"... (Pág. 29-30)


 Franz Arthur Bischoff

Martes
(...) Me acude a la memoria algo que una vez leí en alguna parte, más o menos era así:  "Mi amada es una columna de fuego, que se traslada por la tierra. Ahora me tiene preso. Pero no conduce a los que ha apresado, sino a los que la ven."
Tu

(Ahora pierdo también el nombre;
cada vez se hace más breve y ha 
llegado a ser solamente: Tu).       


Daniel F. Gerhartz

Miércoles
Las dos cartas llegaron juntas, a mediodía; no son para ser leídas, hay que desplegarlas, hundir la cara en ellas y perder la razón. Pero ahora resulta que es mejor haberla perdido, porque entonces es posible impedir por un instante de algún modo, el derrumbamiento de lo demás. Y por eso mis treinta y ocho de judío exclaman ante tus veinticuatro años de cristiana:
¿Cómo es eso? ¿Y dónde están las leyes del universo y toda la policía del cielo? Tienes treinta y ocho años y estás tan cansado que probablemente ninguna vejez podría haberte cansado tanto. O mejor dicho: no estás en realidad cansado, sino inquieto, temes dar un solo paso sobre la tierra pletórica de trampas, por eso te quedas con los dos pies en el aire, al mismo tiempo; no estás cansado, sólo temes la inmensa fatiga que seguirá a esa inmensa inquietud (eres después de todo judío y sabes lo que es el temor) y que en el mejor de los casos puedo imaginarme como una mirada fija de idiota en el manicomio detrás de la Karlsplatz...(Pág.48)


 Daniel F. Gerhartz


"Es difícil decir la verdad porque, aunque sólo hay una, está viva y por lo tanto tiene una cara vivaz y cambiante". F. Kafka
 

Vincent van Gogh

*

(...) Ayer fui a ver a mi médico, me encontró más o menos en el mismo estado que antes de ir a Merano, los tres meses han pasado por el pulmón casi sin dejar huellas, en la punta izquierda la enfermedad sigue residiendo tan fresca como siempre. para él este resultado es lamentable, para mí es casi agradable, porque me imagino cómo estaría si me hubiera quedado todo el tiempo en Praga. Además él cree que no aumenté nada de peso, pero según mis cálculos engordé unos tres kilos. En otoño hará la prueba de darme inyecciones, pero no creo que pueda soportarlas...(Pág. 73)
 

 Vincent van Gogh


(...) Ayer encontré la tumba. Cuando uno la busca con timidez, es en realidad casi imposible encontrarla, además yo no sabía que era la tumba de tus parientes maternos, y por otra parte las inscripciones sólo pueden leerse -el dorado se ha borrado casi totalmente- cuando uno se inclina muy atentamente. me quedé largo rato, la tumba es hermosa, tan indestructible pétrea, eso sí, sin flores, pero ¿de qué sirven esos montones de flores sobre las tumbas, nunca pude comprenderlo bien. Dejé algunos claveles multicolores. En el cementerio me sentía mejor que en la ciudad, lo que no cesó al salir, porque durante un buen rato me paseé por la ciudad como por un cementerio (...) (pág. 87)
 

  
*

Si anoche (cuando a eso de las ocho miré desde la calle hacia el interior del salón de fiestas de la Municipalidad Judía, donde se encuentran alojados más de cien emigrantes judíos rusos -que esperan el visado americano-, la sala está llena como en una asamblea pública; y luego a las doce y media, cuando los vi a todos dormidos, uno junto al otro, algunos dormían sentados sobre sillas, de vez en cuando uno tosía o se volvía de costado o pasaba cuidadosamente por entre las hileras de durmientes, bajo la luz encendida toda la noche), si anoche me hubieran ofrecido ser lo que quisiera habría elegido ser un niñito judío oriental, en un rincón de esa sala, sin sombras de preocupaciones, mientras el padre discurre en medio del salón con los hombres, y la madre, pesadamente arropada, hurga en los bultos de viaje, y la hermana charla con las muchachas y se rasca la hermosa cabellera; y dentro de algunas semanas estarán en América. Las cosas no son tan sencillas, no obstante hubo casos de disentería, en la calle hay personas que los insultan por las ventanas, hasta entre los judíos hay peleas, dos ya se atacaron con judíos. Pero si uno es pequeño, observa todo y juzga rápidamente ¿qué puede ocurrirle? Y había muchos niños así, corriendo, trepando a los colchones, arrastrándose bajo las sillas y acechando el pan que alguien -es una sola nación- les untaba de algo; todo comestible...(Pág. 156)
 




Autor: Franz Kafka
Título original: Briefe an Milena

Traductor: J.R.Wilcock
Emecé Editores, S.A. / Alianza Editorial, S.A.

Sección: Literatura, Nº 522
Nº de Páginas: 205
 





   

No hay comentarios:

Publicar un comentario