lunes, 13 de abril de 2015

Big Bang Data.




Espacio Telefónica Fundación
                                    
Big Bang Data
Espacio Fundación Telefónica
C/ Fuencarral 3, Madrid
De martes a domingo de 10:00 a 20:00 h
Del 14 de marzo al 24 de mayo de 2015
Entrada libre

El ascensor panorámico, con capacidad para 60 personas, se ubica en una caja de vidrio  con toda su estructura vista. En la parte trasera del ascensor se ha eliminado el revestimiento de yeso del paramento dejando expuesto el ladrillo como testigo del muro original del edificio.

  
Big Ban Data es un proyecto que se adentra en el fenómeno de la explosión de datos en el que estamos inmersos. Desde los últimos cinco años existe una amplia conciencia entre los sectores académicos, científicos, las administraciones, la empresa y la cultura, de que generar, procesar y, sobre todo, interpretar datos con las tecnologías que estamos desarrollando puede cambiar radicalmente nuestra sociedad. Todos generamos datos, desde nuestro dispositivo móvil, a través de los sensores, de redes sociales, de fotos y vídeos digitales, de registros de transacciones de compra y de las señales del GPS. La novedad es que cada vez es más fácil almacenar y procesar esta cantidad ingente de datos que detectan patrones (de incidencias, de comportamiento, de consumo, de voto, de inversión, etc...) Este hecho está cambiando completa y muy rápidamente la forma de toma de decisiones a todos los niveles.


   
¿Son los datos el nuevo petróleo, una fuente de riqueza potencialmente infinita? ¿Son la munición que carga las armas de vigilancia masiva? ¿O han de ser, ante todo, una oportunidad, una herramienta para el conocimiento, la prevención, la eficacia y la transparencia, un instrumento para construir una democracia más transparente y participativa?


  
Participan en el proyecto  diferentes creadores como Aaron Koblin, Timo Arnall, Chris Jordan, Ingo Günther, Erik Kesseels, Heather Dewey-Hagborg, David Bowen, Eric Fischer, Near Future Laboratory, investigadores, activistas, diseñadores, educadores, analistas, cartógrafos, ingenieros, economistas, arquitectos, comunicadores, programadores, periodistas y un largo etcétera.


  
El año 2002 supuso un punto de inflexión: por primera vez el mundo tenía más información almacenada en formato digital que en soportes analógicos. En 2007, el 94% de toda la información del planeta era información codificada digitalmente.
 

  
Vivimos en un mundo de datos. Nuestra capacidad de generar, registrar y almacenarlos ha crecido ha niveles extraordinarios. En nuestra vida cotidiana sabemos ya del rastro que dejamos cuando navegamos por internet o que al movernos con el móvil en el bolsillo estamos proporcionando una gran cantidad de información sin necesidad de hacer nada. sabemos que de consumidores hemos pasado a ser producto, que los metadatos que producimos dicen más de nosotros que el propio contenido de nuestros mensajes. Los soportes de almacenamiento cada vez son más pequeños pero tienen una mayor capacidad y un menor precio.
 

  Flight Patterns, por Aaron Koblin, 2006, representa las trayectorias del tráfico aéreo en EE.UU.

Aaron Koblin se sirve de los datos para explicar historias sorprendentes que tratan sobre la vida y la tecnología. Flight Patterns es una visualización del tráfico aéreo en Estados Unidos durante un período de 24 horas. La imagen muestra el efecto acumulado de las rutas a lo largo de todo un día. Los distintos colores responden a los 573 tipos de aviones que sobrevolaron Estados Unidos un día de agosto de 2010, con un total de 205.000 vuelos. Koblin utiliza los datos agregados para reflexionar sobre la vida y los sistemas humanos de una forma que no es solo visualmente espectacular, sino que también examina la relación existente entre las personas y la tecnología.


Exit, por Diller Scofidio + Renfro, 2008: visualización de los movimientos migratorios.

 Con el nacimiento de la estadística moderna, a mediados del siglo XX, como disciplina capaz de explicar distintos fenómenos sociales, científicos y económicos, surge la necesidad de forjar un nuevo lenguaje que salve la distancia existente entre la medición cuantitativa de la realidad y nuestra necesidad de narraciones para entender el mundo.
La práctica de transformar cifras en imágenes para contar una historia tiene una larga tradición en la ciencia y el diseño, que abarca desde las cartas figurativas del siglo XIX hasta la visualización de datos hoy. En la segunda mitad del siglo XX, artistas de distintos ámbitos empiezan a crear una estética de la información, en la que los datos se convierten en un instrumento para la representación y la exploración subjetiva.


 Ingo Günther, WoldProcessor.


Bill Clinton, the Lippo Group and Jackson Stavens of Little Rock, Ark (4 th varsion) 1999. Mark Lombardi





Hasta hace una década, la gran mayoría de los datos producidos en el mundo eran resultado de procesos científicos, industriales y administrativos. Pero la explosión de las tecnologías móviles y la popularización de los servicios sociales de la Web 2.0 han cambiado esto de manera radical: hoy en día el principal agente de la explosión de datos es la actividad cotidiana de millones de ciudadanos.
Ya sea realizando búsquedas en Google, subiendo vídeos a Youtube, actualizando Twitter o aceptando solicitudes en Facebook, nuestras acciones producen huellas digitales en las que quedan capturados nuestros deseos, miedos y esperanzas. Por este motivo, actualmente se están utilizando técnicas como el análisis de sentimientos (sentiment analysis) para intentar determinar nuestras preferencias colectivas a la hora de comprar un producto u opinar sobre una decisión política.


24 HRs in photos, por Erik Kessels, 2011: una montaña con las fotos que se comparten un día en Flickr.
 

La necesidad de medir todo lo que hacemos, como forma de autoconocimiento, tiene una larga historia, pero lo que antes era una obsesión extrema hoy es una práctica cotidiana y una economía en crecimiento. La "cuantificación del yo" promete que registrar cada uno de nuestros actos es la mejor vía para entender sus consecuencias y alcanzar cualquier propósito. Se trata de una de las muchas industrias que, por medio de los datos, han iniciado la mercantilización de nuestra intimidad.
Hoy no somos solamente consumidores de datos. Las plataformas sociales de Internet constituyen un perfil extremadamente detallado de nuestras preferencias y nos convierten en un producto. Nuestros datos son la mercancía con la que comercian los gestores de la información (data brokers) y un componente esencial del modelo económico que sostiene Internet. Esta recogida sistemática de datos sobre nuestra vida personal es uno de los factores que hacen posible el estado de vigencia masiva revelado por las filtraciones de Edward Snowden.
 



 










 

 

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