lunes, 9 de marzo de 2015

Quinta de los Molinos II


Vincent van Gogh
Ramas de almendro en flor, 1890

A finales de 1890, Theo, que se había casado, escribió a su hermano que había tenido un hijo. Al niño le pusieron el nombre de su padrino, Vincent Willem.
Vincent pintó como regalo uno de sus temas favoritos: unas grandes ramas en flor sobre un cielo azul. Su intención era que la obra se pudiera colgar encima de la cama de Theo y su mujer. Como símbolo de esa nueva vida, Vincent eligió las ramas del almendro, uno de los primeros árboles en florecer que ya anuncia la primavera en el mes de febrero. 
Vincent se inspiró en el arte de las ilustraciones japonesas para el tema, los contornos nítidos y la posición del árbol en el plano de la imagen. Debido a la erosión del tiempo, el cuadro ha perdido fuerza del colorido. Los capullos en flor, antes rosas, son ahora mayoritariamente blancos.
 




"Antes que las demás flores llegas tú para reinar sobre todas ellas. Y con verdad que eres de venturoso presagio, pues en tu cándida hermosura aparece la primera sonrisa del mundo y de la primavera." (A la flor del almendro)










En la mitología griega, Nana fue una náyade hija del dios-río frigio Sangario, el río Sakarya localizado en el Asia Menor Turquía. Probablemente, seria en origen, una diosa fenicia.
Quedó embarazada accidentalmente cuando una almendra cayó de un árbol sobre su regazo. El árbol del almendro había crecido en el lugar donde el dios hemafrodita Agdistis, se había castrado.
Nana tuvo un niño y abandonó el bebé, que fue atendido por un macho cabrío. El bebé, Atis, creció en belleza para convertirse posteriormente en servidor y consorte de Cibeles, la gran madre.














"La palabra del Señor vino a mí, y me dijo: "¿Qué es lo que ves, Jeremías?" "Veo una rama de almendro", respondí. "Has visto bien -dijo el Señor-, porque yo estoy alerta para que se cumpla mi palabra." (Jeremías 1: 11-12.)
 

Vincent van Gogh




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