miércoles, 7 de enero de 2015

Tennesse Williams (1911 - 1983) Un tranvía llamado deseo.




Personajes

Negra 
Eunice
Stanley Kowalski
Harold Mitchell (Mitch)
Stella Kowalski
Steve Hubbel
Blanche du Bois
Pablo González
Un joven cobrador
Mexicana
Una extraña
Un extraño

 


Acto I

Escena I

Al levantarse el telón la escena está en la oscuridad. Se oye la música que ejecuta una pequeña orquesta de jazz. La escena se ilumina lentamente, mostrando las dos habitaciones del departamento de los Kowalski, en el barrio francés de Nueva Orleans.
En el dormitorio a la izquierda Stella Kowalski está arrellanada perezosamente en una desvencijada butaca (...) (Pág.9)
 


Autor: Tennesse Williams
Título original en inglés: A Streetcar named Desire

Traducción: León Mirlas
Editorial Losada S.A.

Colección Gran Teatro del Mundo
Edición 1951
Nº de páginas: 131




Tennessi Williams  nació en Colombus (Missouri) en 1911. Inició sus actividades literarias en la adolescencia, escribiendo versos. Después viajó, recorriendo su país y ocupando diversos empleos en distintas localidades.
 
Poco antes de la guerra estrenó sus cuatro obras breves tituladas American Blues, pero no fue hasta 1945, con la presentación de El Zoológico de cristal, cuando logró el éxito que le hizo famoso. En 1947, Tennesse Williams reafirmó su categoría de autor dramático con Un tranvía llamado Deseo, que tanto éxito había de obtener también en la versión cinematográfica de 1951 dirigida por Elia Kazan.
 
Otras obras suyas son Verano y humo (1948), La rosa tatuada (1951), Camino real (1953), La gata sobre el tejado de zinc, de la que fue famosa la  versión cinematográfica de 1958 dirigida por Richard Brooks.


Un tranvía llamado Deseo, 1951
Malon Brando, Vivien Leigh, Kim Hunter, Karl Malden


La gata sobre el tejado de zinc, 1958
Paul Newman y Elizabeth Taylor



Los cuatro preceptos de la sabiduría tolteca

1. No supongas
No des nada por supuesto.
Si tienes duda, aclárala.
Si sospechas, pregusta...
Suponer te hace inventar historias increibles
que sólo envenenan tu alma que no tienen fundamento.

2. Honra tus palabras
Lo que sale de tu boca es lo que eres tú.
Si no honras tus palabras, no te estas honrando a ti mismo;
y si no te honras a ti mismo, no te amas.
Honrar tus palabras es ser coherente
con lo que piensas y con lo que haces.
Eres auténtico y te hace respetable
ante los demás y ante ti mismo. 

3. Haz siempre lo mejor
Si siempre haces lo mejor que puedas,
nunca podrás recriminarte
ni arrepentirte de nada.

4. No te tomes nada de manera personal
Ni la peor ofensa. Ni el peor desaire.
Ni la más grave herida.

 

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