lunes, 26 de enero de 2015

Le Corbusier (1887-1965)


Edificio del Banco de España. Madrid
 




Palacio de Cibeles. Madrid 



A principios del siglo XX la actual Plaza de Cibeles era un nuevo centro neurálgico.






La Catedral de las Comunicaciones

El gran desarrollo de la red telegráfica y de las comunicaciones postales llevaron al Estado a convocar, en 1904, un concurso nacional para la construcción de una nueva gran sede de correos y telecomunicaciones. Lo ganaron dos jóvenes arquitectos licenciados cuatro años antes: Palacios y Otamendi, con una propuesta monumental que unía tradición y modernidad.

Las obras dieron comienzo a finales de 1907 y duraron doce años, 12. 207 metros cuadrados en piedra, hierro y cristal. Se inauguró oficialmente el 14 de marzo de 1919, convirtiéndose en paradigma de modernización para una ciudad en progreso. 















Este lugar era, a finales del siglo XIX, uno de los jardines de recreo más populares de Madrid. Un recinto para teatro, conciertos, atracciones y reuniones sociales, perteneciente a los Jardines de El Buen Retiro.

Estaba situado en el cruce de los ejes clave de la ciudad: el Salón del Prado -proyectado por Carlos III en el siglo XVIII- y el eje histórico, el Camino de Alcalá. Aquí, en la que primero fue plaza de Madrid y posteriormente plaza de Castelar, la diosa Cibeles esperaba la llegada del último vecino ilustre que completara la postal: el Palacio de Comunicaciones.

















4 de octubre 2014 - 5 de abril 2015
Planta 4, CentroCentro 
Cibeles de Cultura y Ciudadanía
Horario  
Martes a domingo, de 10h a 20h
Entrada Gratuita 






  Le Cobusier comienza a coleccionar  tarjetas postales alrededor de 1907 y continuará haciéndolo durante toda su vida, alcanzando unos 2.300 ejemplares. Por primera vez, esta exposición revelará al público el valor de un material que el arquitecto siempre conservó en la intimidad de su apartamento, sin aportar ninguna reflexión o pensamiento al respecto.
A través de sus ojos, las postales adquieren su verdadero significado como instrumento de investigación y de aprendizaje, como un medio para la fantasía y la liberación. Más allá de su papel como un soporte capaz de fijar memorias y experiencias, éstas se convirtieron en una referencia emplazada en el centro de una constante y particular dialéctica entre el mundo real y sus propios logros, a caballo entre la tradición y la modernidad, poniendo de relieve su capacidad de síntesis.





El valor de esta compilación no descansa tan sólo en un ejemplar en particular, sino más bien en su posición dentro de una extensa red de conceptos e intereses que lo ponen en resonancia con el resto de la colección, y más aún, que lo hacen vibrar con toda una serie de documentos como croquis, cuadros, textos, fotografías y proyectos, todos realizados por el propio Le Cobusier.
Más que proponer una  "clasificación" en el sentido estricto, la exposición ofrece un "ensamblaje poético", una jerarquía difusa y abierta que permitía organizar todo este material entorno a una serie de esferas cuyos límites porosos facilitan el intercambio activo. frente a la ausencia de indicaciones del arquitecto, aquí nos vemos enfrentados a una topografía de imágenes que logra poner de manifiesto conexiones específicas entre aproximaciones aparentemente segregadas.





Conservadas en los archivos de la Fundation Le Cobusier, siempre han permanecido relegadas a un segundo plano, sin ser objeto de un estudio particularizado. Luis Burriel Bielza, comisario de la presente exposición, ha abierto una nueva dimensión en esta inagotable mina que todavía hoy constituye el trabajo del arquitecto.
Una aproximación original, que mediante sutiles evocaciones traza un camino a través de una pluralidad de hipótesis que pone al descubierto los motivos, las razones y los objetivos de esta colección desde la perspectiva de un genio que revolucionó la arquitectura y el urbanismo del siglo XX. 
Este análisis ofrece una mirada espontánea, fresca y renovada sobre la extensa y multidisciplinar obra de Le Cobusier, estableciendo vínculos entre diferentes medios de trabajo, al tiempo que permite una relectura de sus fuentes de inspiración.




Le Cobusier








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