domingo, 18 de enero de 2015

Goya en Madrid.


Museo Nacional del Prado
 

No por casualidad a Francisco de Goya se le ha celebrado a la vez como el último pintor del mundo premoderno y el primer moderno. Si, antiguamente, en un contexto interpretativo, más formalista, se exaltaba este hecho desde lo estilístico -Goya precursor del surrealismo, del expresionismo y hasta del impresionismo, repetían los libros-, hoy el énfasis está virando hacia la comprensión de su sensibilidad moderna en sentido civil y personal.
La decadencia del Antiguo Régimen, la Ilustración, el nacimiento de la crítica, el Estado-Nación, la prensa, el concepto de pueblo, la secularización de la sociedad son algunas de estas fuentes de conflicto, inspeccionar de una manera comprensiva la carrera de Goya sobre un ámbito histórico más amplio que el de una larga y compleja biografía.
 



La visión personalista del arte de Goya quedaba reducida, antiguamente, a los dos goyas, separados por la enfermedad de 1792-93 y la secuela de una sordera permanente: remendando la clásica dicotomia ibérica, había un Goya blanco y un Goya negro, y una trama determinista biográfica muy clara que servía para explicar ambos. Nuestro Goya es como sabemos mucho más complejo.
 



Su carrera se nos presenta ahora como una superposición de ejes, no necesariamente sincrónicos de simultáneos, incardinados en el tejido histórico sobre el que se desarrolla. 
El retratista público y el privado; el pintor cortesano y el aficionado; el pintor de gran formato y el de gabinete; aún más: el artista al servicio de la nobleza y el que se burla de las infulas de los linajes en las dos viejas presumidas de El Tiempo; el pintor religioso que se escandaliza por los abusos de la Inquisición y la degradación moral del clero; el Goya altanero y quejicoso al que los brazos generosos del doctor Arrieta retienen en el mundo de los vivos. Y así , ad infinitum.



Goya en Madrid

Cartones para tapices

1775 - 1795

28 / 11 / 2014 - 3 / 5 / 2015


Francisco de Goya y Lucientes
El pescador de caña, 1775
Técnica: Óleo Soporte. Lienzo
Medidas  Alto: 289 cm; Ancho: 110 cm.


Goya llegó a Madrid en enero de 1775 para colaborar en el proyecto de los cartones de tapices destinados a los Sitios Reales bajo la dirección de Anton Raphael Meng, el gran pintor neoclásico, nacido en Bohemia (actual Chequia), primer pintor de cámara de Carlos III y director artístico de la Real Fábrica de Tapices de Santa Bárbara.
Goya había permanecido dos años en Italia, entre 1769 y 1771, y a su vuelta a Zaragoza se había hecho cargo de las pinturas murales de la cartuja del Aula Dei, en las que se manifiesta por primera vez su impresionante sentido de la monumentalidad y la grandeza de sus figuras y composiciones, el conocimiento de la representación espacial entre los personajes y el fondo de paisaje y de arquitecturas, así como su naturalismo en la captación de las figuras y en el colorido lleno de variedad, producida ésta por el perfecto impacto de la luz y su exacta difusión de la misma en el espacio.




Es esta una de esas fiestas visuales que de vez en cuando nos ofrece El Prado nos deleita con un paseo por el siglo XVIII lleno de sorpresas y sugestiones. Los cartones le sirvieron al artista como banco de pruebas para ensayar y perfeccionar mil recursos y soluciones pictóricas, sin olvidar que debían adecuarse para su traslado al tapiz.
 



El pintor fue tal vez el más representativo de su tiempo por asombrosa manera de captar las contradicciones, el esplendor de la Razón y la profunda tiniebla de la maldad y la estupidez.


Paul de Vos
Fábula del perro y la presa, h. 1636-38
Madrid Museo Nacional del Prado




Esta capacidad superior de Goya se une además a su técnica prodigiosa, que aparece ya desde sus años tempranos y con la que puede representar todas las formas de la materia, así como los efectos de lo seco y lo húmedo, los copos de nieve en la ventisca, el brillo de las sedas y de los ojos, la piel suave de los perros y los cabellos rubios o castaños de las jóvenes.
Toda esta capacidad de producir arte de un nivel superior al del resto y difícilmente alcanzable por muchos es lo que Goya volcó en los cartones de tapices que realizó al servicio del rey.


Francisco de Goya y Lucientes
Cazador al lado de una fuente, 1786-1787
Técnica: Óleo. Soporte: Lienzo
Medidas Alto: 130cm; Ancho 131 cm.



Francisco de Goya y Lucientes
Niños con perros de presa, 1786
Técnica: Óleo. Soporte: lienzo
Medidas, Alto: 112 cm; Ancho: 145 cm.


Su trabajo comenzó con la serie de cartones de tapices de caza destinados a las habitaciones del rey en el Escorial para sustituir a Ramón Bayeu, que había iniciado ese proyecto a las órdenes de su hermano Francisco. La diferencia entre las obras de Goya y las de sus cuñados, los Bayeu, y otros compañeros, como José del Castillo, que se exhiben ahora juntamente, evidencia la calidad extraordinaria del primero, que le ha valido el reconocimiento universal como artista.

Francisco de Goya
Mujer con dos muchachos en la fuente, 1786-1787
Técnica: Óleo  Soporte: Lienzo
Medidas  Alto: 277 cm; Ancho: 115 cm.

 
 Francisco de Goya y Lucientes
Muchachos jugando a soldados, 1779
Técnica: Óleo  Soporte: Lienzo
Medidas Alto:146cm; Ancho: 94cm


En 1780, cuando la Real Academia de San Fernando le eligió como miembro de número por unanimidad, el pintor había entregado ya a la Fábrica de Tapices tres series más de cartones, esta vez para las habitaciones de los Príncipes de Asturias en el Palacio del Pardo.
En éstos, las escenas de la vida del pueblo en la corte, que Mengs había propuesto para las decoraciones de los Sitios Reales, cambiando con ello la tradición establecida de los cuadros de género de los artistas flamencos, se convierten por obra de Goya no sólo en el reflejo de la vida de su tiempo sino en metáfora universal de la condición humana. El engaño, la mentira, la seducción y el deseo se hacen transparentes en estas composiciones bajo la apariencia de los majos y majas y la variedad de tipos humanos que es capaz de crear.




Goya no realizó sus composiciones a partir de instantáneas de la vida en la corte sino con el complicado mecanismo creativo de los grandes artistas, que consiste en el conocimiento y utilización de numerosas fuentes anteriores y en la selección de lo mejor de ellas.
En su caso, y varios ejemplos de ello se muestran en la sala de la exposición,  aprovechó las obras de los maestros italianos y flamencos, entre éstos David Teniers y Philips Wouwerman, invenciones de Tiziano y de Rubens, motivos de la escultura clásica, que decoraba las Colecciones Reales, y otros estudiados a partir de las estatuas vistas en Roma, así como numerosas fuentes grabadas por artistas que van desde el siglo XVI al XVIII.

 
Francisco de Goya y Lucientes
El pelele, 1791 - 1792
Técnica: Óleo Soporte: Lienzo
Medidas  Alto: 267cm; Ancho. 160cm.


Francisco de Goya y Lucientes
Las floreras, o La Primavera, 1786
Técnica: Óleo  Soporte: Lienzo
Medidas  Alto: 277 cm.; Ancho: 192 cm. 


Por otra parte, y como expuso Mengs en sus escritos teóricos, la calidad de un artista se revelaba en su sensibilidad para captar la naturaleza y transmitirla en el lienzo, lo que se pone de manifiesto en todas las composiciones de Goya. Sin duda se reconocería entonces fácilmente que en los cazadores recurrió Goya a la escultura clásica del Fauno del cabrito, que uno de los jugadores del Juego de pelota a pala, sentado en el centro de la composición, se inspira nada menos que en la estatua de Lorenzo de Médicis en la capilla Medicea de la iglesia florentina de San Lorenzo, o que los tres campesinos de La nevada surgen de una estampa de Pieter Bruegel el Viejo, Jesús y los discípulos de Emaús, y la figura del vendedor valenciano de El cacharrero de la copia romana de una escultura helenística, el Galo moribundo.


 Francisco de Goya y Lucientes
Carlos III, cazador, h. 1787
Técnica: Óleo  Soporte: Lienzo
Medidas  Alto: 207 cm; Ancho: 126 cm.


Francisco de Goya y Lucientes
La nevada, o El Invierno, 1786
Técnica: Óleo  Soporte: Lienzo
Medidas  Alto: 275 cm; Ancho: 293 cm.   



Taller de los Sarachi, Milán
Copa de las Cuatro Estaciones, finales del siglo XVI.
Madrid. Museo Nacional del Prado 


Junto con los primeros cartones de caza, había recibido siete encargos de este género, que concluyó con la última serie, ya para Carlos IV, entre 1791 y 1794. La exposición que presenta ahora El Prado ha organizado estas series por temas: La caza, Divertimentos, Las clases sociales, Música y baile, niños, Los sueños, Las Cuatro Estaciones y El aire. Se ordenan siguiendo en general sus cronologías, entresacando libremente asuntos, escenas y composiciones que están presentes en la pintura decorativa de las estancias reales y que Goya interpreta según su particular visión del mundo y sus semejantes.

  


Real Laboratorio de Piedras Duras del Buen Retiro
El juego del volante (consola de piedras duras), h 1782-88
Madrid Museo Nacional del Prado


Francisco de Goya y Lucientes
La era, o El verano, 1786
Técnica: Óleo  Soporte: Lienzo
Medidas  Alto: 276 cm; Ancho: 641 cm.


Dos series, la de la caza y la de las Cuatro Estaciones, se han mantenido como tales, mientras que el resto se ha organizado en parte según los intereses del período en el que Goya vivió, la Ilustración, fundamentalmente en lo que se refiere a una clase social hasta entonces poco representada como era el pueblo, que empezaba a tener un protagonismo nuevo. dentro de las diversiones populares, los juegos, que se consideraban como saludables e idóneos para el desarrollo físico y moral de las gentes, se enfrentan aquí a las partidas de naipes, origen de engaños y enfrentamientos.


Francisco de Goya y Lucientes
Los zancos, 1791 - 1792
Técnica: Óleo  Soporte: Lienzo
Medidas  Alto: 268 cm; Ancho. 320 cm.

 
 Francisco de Goya y Lucientes
La vendimia, o El Otoño, 1786
Técnica: Óleo  Soporte: Lienzo
Medidas  Alto: 267,5 cm; Ancho: 190,5 cm.


Los majos y majas cobran vida en una de las secciones de la exposición, con la belleza y el colorido de sus atuendos característicos y de sus actitudes llenas de garbo, gracia, gallardía y desplantes, que tuvieron una difusión espectacular que alcanzó a la aristocracia en lo relativo a la moda. Las clases sociales comenzaban a salir, ya en el siglo XVIII, de la inmovilidad de siglos anteriores, y el aumento de la población, la apertura de fábricas, muchas de ellas por impulso real, o el comercio, dieron trabajo a hombres y mujeres del pueblo, que alcanzaban así una inusitada independencia.


Francisco de Goya y Lucientes
Partida de caza, 1775
Técnica: Óleo  Soporte: Lienzo
Medidas  Alto: 290 cm; Ancho: 226 cm.


Ramón Bayeu y Subías
El majo de la guitarra, h. 1778
Técnica: Óleo  Soporte: Lienzo
Medidas Alto: 184 cm; Ancho:137 cm.


 Otro de los temas que tocó Goya fue el del matrimonio desigual, que suscitaba las críticas de los ilustrados y que se interpretaba con humor revulsivo en el teatro como en el arte. La música y el baile, los niños y los sueños, que están en la raíz de los Caprichos, y el tema del aire y del vuelo en La cometa, constituyen esta selección de sus obras, la cual se propone como un avance de las investigaciones que sobre los cartones está llevando adelante El Prado.

 
Luis Egidio Meléndez
Bodegón con besugos, naranjas, ajo, condimentos y utensilios de cocina, 1772
Técnica: Óleo  Soporte: Lienzo
Medidas: 42 cm X 62,2 cm.


Luis Egidio Meléndez
Bodegón con sandias y manzanas en un paisaje, 1771
Técnica: Óleo  Soporte: Lienzo
Medidas: 63 cm X 84 cm.


Luis Egidio Meléndez
Bodegón con servicio de chocolate y bollos,
Técnica: Óleo  Soporte: Lienzo
Medidas: 50 cm X 37 cm.


No es extraño que en el Siglo de las Luces fuera precisamente la luz una poderosa metáfora visual -como se muestra en numerosas obras suyas de otras modalidades- para uno de sus más grandes artistas, tal vez el más representativo de su tiempo en su asombrosa manera de captar sus contradicciones, el esplendor de la Razón y la profunda tiniebla de la maldad y la estupidez humana.  




Claustro de los Jerónimos
 

Autorretrato con el doctor Arrieta, 1820 
 

Francisco de Goya
El duque de Wellington, 1812-14
Londres. National Gallery
 

Francisco de Goya
La última comunión de San José de Calasanz, 1819
 

Paseo del Prado
 

Francisco de Goya
Maja y Celestina en el balcón, 1812
 
(Detalle)



Francisco de Goya y Lucientes
Majas en el balcón










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