viernes, 2 de enero de 2015

Jean Baptiste Siméon Chardin 1699 - 1779


Siméon Chardin
La joven maestra de escuela, 1736
Londres, National Gallery

Jean Siméon Chardin, nació en París el 2 de noviembre de 1699 y falleció en la misma ciudad el 6 de diciembre de 1779. Chardin es uno de los artistas más relevantes del siglo XVIII francés, gran maestro del bodegón y de la  pintura de género.


Jean Baptiste Siméon Chardin
Ramo de claveles, 1755
Edimburgo National Gallery

Un jarrón azul y blanco de porcelana de Delft está lleno con un ramo de flores . El color blanco y azul de algunas de las variadas flores se complementa con las rosas, blancas y rojas, y toques de amarillos en otras de las flores. El sutil juego de luces y sombras que desdibujan la mesa del y sus tonos sombríos se suavizan con las coloridas flores caídas. 
 

A pesar de permanecer fiel a los motivos del pasado y de consagrarse a los temas más humildes en la jerarquía de las artes, el bodegón y la pintura de género, Jean Siméon Chardin revolucionó la historia de la pintura a su manera silenciosa y discreta.

Así supieron reconocerlo artistas del siglo XX como Cézanne, Soutine, Juan Gris o Morandi, artistas que como él fueron devotos enamorados de la materia y de las cosas, y que dejaron hablar a la pintura y nada más que a ella. Lejos de la agitación y de la acalorada sensualidad de su siglo, el de los Boucher, Fragonard o Greuze, las pinturas de Chardin dejan paso al vacío, el silencio o la concentración.

Sus bodegones, a la vez sencillos y exquisitos, constituyen un asombroso ejercicio de orquestación de volúmenes, formas, texturas y colores, y sobre todo en su última época se revelan como prodigios de armonía, belleza y despojamiento.

Este hijo de un fabricante de billares, que apenas salió de su París natal, se inclinó desde muy temprano por la pintura de objetos, animales y frutas, y con el tiempo también habría de dominar las escenas de interiores domésticos y sencillos, en las que despliega todo su poder de encantamiento, el mismo que ejerce sobre nosotros la contemplación de ciertas actividades manuales como dibujar, coser, afilar un lápiz, hacer girar una peonza o remover una taza de té.

Naturalezas muertas y bodegones de la segunda mitad de la segunda década del siglo XVIII entre los que destaca La raya obra con la que ingresó en la Real Academia de Pintura y Escultura, aunque fue admitido en una categoría menor, la de "Pintor de animales y frutas"; es entonces cuando amplia su campo de intereses e introduce animales vivos en sus composiciones.

 Chardin no abandona jamás un género para dedicarse exclusivamente a otro, sabe renovarse, pero le gusta volver atrás a menudo y trabajar continuamente a varias bandas. Es también a partir de los años treinta, cuando influido por la pintura holandesa del siglo anterior, aborda las escenas de género.
 

Siméon Chardin
La cesta de frutas salvajes, 1761
Colección particular.

Chardin capta el recogimiento de los personajes y demuestra una grandísima habilidad para otorgar una serena dignidad a las simples tareas domésticas. Es evidente su evolución estilística en sus obras. Su pincelada se vuelve más vaporosa y las tonalidades suaves anuncian las de los pasteles del final de su carrera.

 
Siméon Chardin
El niño de la peonza, 1738

Asimismo, deja de escoger a sus modelos entre el pueblo para centrarse en el entorno burgués de su segunda esposa. Con obras como La joven maestra de escuela, de la que hay tres versiones, El niño de la peonza o La niña con el volante, Chardin alcanzaría auténtica popularidad en la segunda mitad del siglo.


Siméon Chardin
La bendición, 1740
Musée du Louvre 

El tema de la oración antes de las comidas, tratado por los maestros holandeses del siglo XVII, se reinterpreta en esta obra con una escena sobria, una de las más famosas pinturas de Chardin. La pintura rugosa de su carrera temprana da paso aquí, por primera vez, a una ejecución más suave y pulida.


Regresa a las naturalezas muertas, un género que había abandonado casi totalmente. Estas obras se distinguen claramente de las de los años veinte por la multiplicación de las especies de animales de caza y la variedad de frutas y objetos (porcelanas valiosas o cristalería sofisticada) que utiliza. 

 
Jean Baptiste Siméon Chardin
Pompas de jabón, 1734
Washington D.C. National Gallery

 
 Sus cuadros en pastel, medio al que se ve obligado a optar por motivos  de salud, abandonando la pintura al óleo, y con el que sorprende a todos en el Salón de 1771. Con esos pasteles queda patente su seguridad como artista y ponen punto y final a su carrera.

 
Siméon Chardin
Uva y granada, 1763
Musée du Louvre, París



Siméon Chardin
El tarro de albaricoques, 1758
Toronto, Collection Art
 

Siméon Chardin
Dama tomando el té, 1735


Jean Baptiste Siméon Chardin
Muchacha con volante, 1740
Galleria degli Uffizi, Firenze





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