miércoles, 10 de diciembre de 2014

Escritos en prisión. Robert Brasillach (1909 - 1945)


París, Francia


Poemas de Fresnes
Últimos escritos en prisión
Carta a un soldado de la 
quinta del 60
 

Museo Jules Verne, Nantes, Francia.


Joyas 
Nunca he tenido joyas,
ni anillos, ni cadena en el pulso,
son cosas mal vistas entre nosotros:
Pero me han puesto grilletes en los pies

Se dice que no es viril,
las joyas están hechas para las chicas:
Hoy, ¿cómo es posible
que me hayan puesto cadenas
en los tobillos?

Es preciso conocer todas las cosas,
ser curioso de lo nuevo:
 Extraño es el hábito que se me impone
y extraño este doble anillo.

La pared es fría, la sopa es pobre.
Pero ando, a fe mía, muy orgulloso,
resonando como un rey negro,
adornado con estas joyas de hierro.
                                                            Robert Brasillach (29 enero 1945)
 
                                                                    

                                    La Bagatelle, jardín paisajista francés.                    
Bois de Boulogne, distrito 16 de París.                     

                    ¿Qué decía Robert Brasillach?
No son artistas lo que nos falta. ¡Nunca faltan artistas! Pero lo que sí hace falta es gente que tenga necesidad de artistas.
***
Los hombres de nuestro tiempo habrán hallado en España el lugar de todas las audacias, de todas las grandezas y de todas las esperanzas.
***
Hay que suponer que, al fin, el cielo se cansará de hacer milagros.

 
La Bagatelle, París.                        
 

Brasillach, el caso único de un poeta fusilado a sus 36 años por sus escritos, constituye un crimen sin precedentes en la historia de la literatura del siglo XX.
La protesta organizada por los más destacados nombres de las letras y las artes francesas y europeas, no sirvió de nada para evitar que, en 1945, el pelotón disparara sin piedad sobre el cuerpo aun joven de un poeta europeo lleno de ganas de vivir.
La poesía es el arma más eficaz que el poeta posee para garantizar, entre sus hermanos, entre sus camaradas, la inmortalidad.

Señor, Vos habeis creado los horizontes libres,
pero sólo el hombre ha hecho la prisión y la guerra
Señor, no sois Vos quien haceis las prisiones.



 Jardines La Bagatelle, París                        


FRESNES

El parque de Sceaux en el horizonte,
el camino de las peregrinaciones,
los álamos y las casas,
nos ofrecen las libres imágenes
con las cuales nuestras cárceles
intentan tenernos tranquilos.

Las cuatro paredes de la celda
se cubren, cuando cae la noche,
de fuegos donde nuestro corazón se quema,
de espectros que nadie puede ver,
en las que, no obstante, la multitud circula
y nos tiende las manos en la obscuridad.

Un silbido en los corredores,
un ojo que se abre en nuestra puerta,
una carreta que, otra vez, se va,
un caldero que nos traen,
ruidos aparentes que nos llegan del puerto,
señales de un tren o de una escolta.

Pienso en los que, durante años,
han esperado, junto a los barrotes,
entre estos ruidos de estación abarrotada,
a la hora de la partida del barco,
cuando se quita la pasarela,
y se arroja el ancla al agua.
                                                                              21 de octubre de 1944



     Jardines franceses                          

    Que venga la noche

Que venga la noche, que yo me embarque
lejos de los muros de mi prisión:
ella basta para que se derrumben,
vuelvo a encontrar mis horizontes.
¡Qué me importa si me acorralan!

La noche abate todos los tabiques.
Con la Noche me paseo
bajo el sol de los viejos días.
Ya no veo lo que me encadena,
el sueño rompe el destino:
he aquí el mar, he aquí el Sena,
he aquí las frescas mejillas de los míos. 

Igual que en los campos de Alemania,
cada noche, oh Noche, tú vuelves
a devolverme todo lo que se aleja.
Cierro los ojos bajo tus manos,
me embarco, tú me acompañas,
me acaricias hasta la mañana. 

¡Oh Noche, oh único tesoro igual
para el hombre libre o el proscrito,
te he vuelto, pues, a encontrar, maravilla,
después de tres años, hete aquí!
Me entrego a tu amado sol,
ráptame como antaño. 

Sobre la paja en que yacen los soldados,
me traías los mismos ensueños
que a los que son felices, aunque yo no lo fuera.
Hoy, hacia ti me abalanzo,
oh auxiliadora, oh siempre presente,
oh Noche que nunca mientes.
                                                                        24 de octubre de 1944



La Bagatelle, París.                       

Los nombres en las paredes

Otros han pasado por aquí,
cuyos nombres en las húmedas paredes,
se deshacen ya y se desconchan.
Han esperado y han sufrido,
y a veces la esperanza era auténtica,
a veces, se burlaba de estas murallas.

Llegados de aquí, llegados de otras partes,
no teníamos el mismo corazón,
¿a caso nos dijeron: Es preciso creerlo?
Pero ¡qué importa lo que fuimos!
Nuestros rostros ahogados en las brumas
se parecen en la negra noche.

Es en vosotros, hermanos desconocidos,
en quien pienso, cuando llega la noche,
¡Oh, mis fraternales adversarios!
El ayer está cercado de hoy.
A pesar nuestro, estamos unidos
por la esperanza y la miseria.

 Pienso en vosotros, los que soñabais,
pienso en vosotros que sufriais,
en vosotros, cuyo lugar hoy he tomado yo.
Si mañana se nos permite la vida,
los nombres que en estas paredes se rompen,
¿serán nuestra contraseña?
                                                                       29 de octubre de 1944
 

La Bagatelle.                         

L'enfant Honneur

Au berceau de l'enfant Honneur
On a vu deux feés apporter
Leurs présents pour I'enfant Honneur:
Le courage avec la gaieté.

-A quoi, dit-on á la premiére,
Sert un présent comme le vôtre?
-Presqu'a rien, répond la premiére:
Á donner du courage aux autres.

-L'autre, dit-on á la seconde,
N'est-il pas de trop pour I'Honneur?
-Un enfant, répond la seconde,
A toujours besoin d'une fleur.
                                                          30 janvier 1945
 

La Bagatelle, París.                                              


Se acercan a mi todos los cautivos del mundo,
de este mundo total cercado con alambradas,
y pienso en la noche en que sus sombras se funden,
en que todos sus desacuerdos parecen hermanarse.
                                                                                                       R.B (Pág. 103)
 


        La Bagatelle, Bois de Boulogne.                                                          
                                                       

Haz que algún día de sus tierras lejanas,
pierdan sus duros tormentos los cautivos de todas partes,
haz que allí dejen sus cerrojos y sus cadenas
y que todos los ausentes estén presentes entre nosotros.
                                                                                                R.B (Pág. 105)   



Autor: Robert Brasillach
Título: Poemas de Fresnes

Tradución y notas: Joaquín Bochaca
Ediciones de Nuevo Arte Thor

Diseño cubierta: Enrique Fernández
Edición año 1977

Nº de Páginas: 172
Edición bilingüe: español / francés
 


(...) Pero la muerte injusta no destruye el genio, sino que lo consagra. No causa víctimas, sino héroes. En su juventud, en su generoso idealismo, , la obra de Brasillach se rodea del manto de la leyenda. Como aquella gota de sangre que su abogado Isorni recogiera de la frente, ya sin vida, de un cuerpo atado aún al mástil de las ejecuciones en aquella lúgubre prisión de Montrouge, igualmente su obra es ya testimonio para las nuevas generaciones. Y el tiempo corre, en este caso, en favor del ajusticiado. Cuantos más años pasan, más joven y valiosa resulta la obra de aquel joven poeta fusilado a los treinta y seis años. 
                                                                                                                                                      El editor
 
 

 La Bagatelle, Bois de Boulogne, París                        

 Mi vida es un pájaro en las redes del cazador:
He qui el último acto y el último segundo.
Lo que es imposible para las promesas del mundo
Es aún posible, pero sólo para Vos. Señor.
                                                                                          R.B (pág. 1419



 

No hay comentarios:

Publicar un comentario