jueves, 6 de noviembre de 2014

Una mirada clásica: cine y conciencia. Pedro Fuentes


Elizabeth  Taylor y James Dean


Una mirada clásica: Cine y conciencia


James Dean y Liz Taylor 
  

Liz Taylor


Una mirada clásica es un lúcido ensayo en donde Pedro Fuentes reflexiona sobre las relaciones que se establecen entre el cine y la conciencia del espectador a través de una serie de películas del cine clásico como El gran carnaval de B.Wilder, Que verde era mi valle de J. Ford, Un lugar en el sol de G. Stevens, Al rojo vivo de R. Walsh, etc...Fuentes analiza el impacto que en la sociedad de su época y en la actual provocaron y provocan ideas como la maldad., la codicia, la emoción, el impulso erótico, el poder, el sensacionalismo periodístico y la injusticia social planteadas por directores geniales a través de sus películas que marcaron la historia del cine y dotaron a la sociedad contemporánea de nuevos mitos.


 Shirley Maclaine, 1955

Conciencia y televisión

En este capítulo es importante indicar la relevancia que tiene en el espectador el mundo de la televisión, como derivación del lenguaje fílmico, ya que la influencia que ejerce sobre el estado de conciencia del individuo es evidente...

Recordemos cómo los propios actores y realizadores cinematográficos derivaron su forma de interpretar y el lenguaje de la imagen al formato de serie televisiva (Interpretación más teatral, menos sala de montaje, uso del plano corto debido a las necesidades del tamaño de pantalla). Un posterior estudio formal del estilo y elementos utilizados nos ayudarán a evaluar el filme, pero quisiera detenerme en un antecedente cinematográfico que, a mi juicio, es absolutamente clarificador a la hora de explicar la presencia o ausencia del estado de conciencia en el comunicador e informador dentro del mundo mediático, anteponiendo valores de carácter exclusivamente económicos a otros de índole ética...(Pág.21-22)

 
 Emma Thompson y Meryl Streep

 
Marlene Dietrich, 1948

 
Kirk Douglas en El gran carnaval, organiza un circo mientras un ser humano camina hacia la muerte


 

Cuando el director Billy Wilder se había separado profesionalmente de su alter ego, el insustituible guionista Charles Brakett, filma en 1951 Ace in the hole (El gran carnaval). Retomando una historia de su nuevo colaborador, Walter Newman, la cinta narra las circunstancias concretas que envuelven a un ambicioso periodista ante un hacho trágico. Un hombre queda atrapado malherido en el interior de una cueva india mientras la inspeccionaba. A partir de ese momento la conciencia humana es desdoblada...

Jack Tatum, el periodista de esta historia, nada en la mediocridad que él mismo imagina para su persona y su ambición desmedida le hace elegir entre las malas noticias y las miserias humanas por la exclusiva razón de que venden mejor. "Decir la verdad" simplemente es una frase interesante, recuerdo de su mala conciencia al igual que para la esposa comerse la manzana al atardecer en el porche de la casa familiar es la memoria de su pecado, no por abandonar a su esposo, sino sólo por desearlo. Metáfora lírica del Antiguo Testamento, iluminada con la luz clásica que Billy Wilder heredó de los años dorados y del Hollywood de Ernest Lubitsch, director berlinés que ya en muchas de sus películas había profundizado en la renuncia de la conciencia individual  a favor del interés de la conciencia colectiva y, por el contrario, en el deseo personal de reconquistar la libertad individual.
Wilder en El gran carnaval nos habla del ruido ensordecedor de la masa colectiva hacia su presa y su desgracia...(Pág. 22-23)

 
 Marylin Monroe


Matt Damon, Morgan Freeman y Clint Eastood. (2009)
 
 

Mauren O'Hara

 
Qué verde era mi valle, 1941

La emoción

En el año 1941 el gran director John Ford filma Qué verde era mi valle. Producida por Darryl F. Zanuck y con guión de Philip Dune, la novela de Richard Llewellyn nos facilita el encuentro con el dolor provocado por la felicidad perdida, a través de una revisión de los cambios sociales generados a partir de la revolución industrial. En este caso concreto la acción se sitúa en una ciudad minera de Gales, en el seno de una familia tradicional que vive en su hogar la triste separación de sus miembros. Afloran las ideas econónomicas y políticas de mercado competitivo y su repercusión en los hombres del valle. A lo largo de la cinta se entremezclan los valores tradicionales con los progresistas...(Pág. 13)

Qué verde era mi valle despierta nuestra conciencia con un trasfondo actual, de nuestros días. Nos habla del sentido del trabajo de la misma manera que Vincente Minnelli lo hacia en su Van Gogh de Lust for life (El loco del pelo rojo, 1956), del mundo de las oportunidades y el sentido del deber, del despido improcedente y la competencia desleal, de los hombres pobres y mal pagados, del hombre en el éxodo, de la mirada apagada de Ohara provocada por su infelicidad matrimonial al casarse con un hombre al que no ama, del mundo burgués y el obrero(antes se podía hablar de la explotación en una mina o en una plantación. Hoy en día esa explotación se traslada al despacho de una empresa) la insatisfacción como consecuencia del fracaso devenido de la negación de la vida sencilla, del idealismo que comporta la búsqueda de la verdad con todas sus consecuencias (...) 

Saber emocionar despertando la conciencia es obra de geniales artesanos: los mismos que hemos mencionado en estas páginas y que quedan en la memoria del lector ávido de fotogramas.
Hoy, es un día gris del pensamiento, los colores se tornan claros en la retina del espectador de una sala de cine donde descubre su lugar en el sol. (Pág. 39-40)

 
Stan Laurel y Oliver Hardy


Julie Andrews

Estados de conciencia

La conciencia habita en íntima relación con la experiencia vital. Un hombre que carezca de razón de vida, en otras palabras, que no experimente el disfrute de vivir activamente, difícilmente tendrá una presencia real de los estados de conciencia en su existencia. La memoria que instrumenta el recuerdo, se ejecuta sobre lo que fue, es y será de manera activa. Esa ejecución permite diseñar paso a paso a través de la historia vital de cada individuo el retrato del alma. El séptimo arte ha confeccionado en estos cien años una galería extensa de retratos del espíritu, y como afirmara el Nobel de Literatura de 1928 Henri Bergson, "la conciencia es el nexo entre lo que fue y lo que será" y por lo tanto el Flash Back su herramienta cinematográfica. (Pág. 43)


El músico Harry James enseñando a Kirk Douglas a tocar la trompeta.

 
En El trompetista, 1950, de Michael Curtiz, el espectador indaga en la conciencia
de un hombre que muestra su alma desnuda a lo largo de toda la cinta: su trompeta.


Humphrey Bogart y Audrey Hepburn, durante el descanso del rodaje de Sabrina



Sigourney Weaver


El espectador queda sujeto a la emoción que embarga a los personajes en Un lugar en el sol, mete al espectador en la narración de las emociones entre Taylor y Clift, se sitúa el sentimiento, el amor y la conciencia
 

Un lugar en el sol

En 1951 George Stevens realizó una adaptación de la novela de Theodore Dreiser Una tragedia americana, en la cual desarrolló un amplio estudio sobre la conciencia del arribista...
A place in the sun, cuenta la historia de un joven pueblerino de cortas posibilidades (Monty Clift), que se desplaza a la ciudad a trabajar en la fábrica de su potentado tío con la intención de prosperar. Allí conoce a su compañera de trabajo (Shelley Winters), inician una breve relación al mismo tiempo que él conoce a Angela Vickers (Liz Taylor), una niña rica del circulo social de su tío...(Pág.49)
  

Shelley Winters y Montgomery Clift


Shirley Maclaine y Jack Nicholson


Eddie Hoghes 

 
James Cagney. 
Al rojo vivo, 1949

La conciencia del asesino

En 1949 Raoul Walsh nos retrata al asesino demente que desconfía de todo aquel a quien no conoce, en las propias palabras de James Cagney, en su filme Al rojo vivo.
Es una película donde se encuentran elementos comunes del cine negro, violencia contenida y expandida y la psicología siniestra de los personajes profundizando en sus íntimos deseos...(Pág.65)
 
 
Fotograma de la película The big heat, 1953, de Fritz Lang


Autor: Pedro Fuentes Título: Una mirada clásica: Cine y conciencia

Prólogo: Eduardo Torres-Dulce Lifante Editorial Point de lunettes

Colección: esquenocomo (Serie naranja ensayo 30) Diseño, maquetación y cubierta: Mª Jesús Casemeiro Nº de Páginas: 114






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