sábado, 22 de noviembre de 2014

Nikola Tesla.


Gran Vía, Madrid


Nikola Tesla
Suyo es el futuro

 
Edificio Telefónica
 
Del 13 de noviembre de 2014 al 15 de febrero de 2015

Comisarios Miguel A. Delgado / María Santoyo

Prestadores Museo Nacional de Ciencia  y Tecnología (MUNC y T)
                   Museo Torres Quevedo. Nikola tesla Museum.
                   Rosa María Martín Latorre.
                                                                                                                                              
Fotografías Museo Nikola Tesla, Belgrado, Serbia.            


Espacio Fundación Telefónica
C/ Fuencarral 3, Madrid

 

"El hombre de ciencia no aspira a un resultado inmediato. No espera que sus avanzadas ideas estén listas para ser asumidas. Su trabajo es como el del sembrador: para el futuro. Su deber es poner los cimientos para los que están por venir y señalar el camino: Vive y trabaja y mantiene la esperanza con el poeta que dice:

Procura que el trabajo diario de mis manos
¡oh, Fortuna!, yo lo complete.
¡No me dejes, no, desfallecer
     No, estos no son vanos sueños:
lo que ahora son solo varas, estos árboles,
un día darán fruta y sombra."
                                                         Nikola Tesla


Nikola Tesla (Smijan, 1856 - Nueva York, 1943) es "el genio al que robaron la luz": pese a que sus inventos más notorios están en la base de nuestra civilización eléctrica, el mérito histórico recayó en otros científicos como Edison y Marconi.
 
 Tesla Lámpara 

 





"Ahora debo contarle la extraña e inolvidable experiencia que dio sus frutos en mi vida más adelante. Estaba atardeciendo y yo sentí el impulso de acariciar el lomo de mi gato Maĉak. Este era una cortina de luz, y mi mano producía una lluvia de chispas lo bastante ruidosas como para que se oyeran alrededor. Mi padre, que era un hombre muy docto, tenía una respuesta para cada pregunta: "Esto no es sino electricidad, la misma cosa que ves en los árboles durante una tormenta". No puedo exagerar el efecto que esta visión maravillosa produjo en mi imaginación infantil. Día tras día, me preguntaba qué era la electricidad y no hallaba la respuesta. Ochenta años han pasado desde entonces y todavía me hago la misma pregunta, sin ser capad de responderla. Si alguno de esos seudocientíficos que tanto abundan le dice a usted que él sí puede, no lo crea. Si alguno de ellos supiera lo que es, yo también lo sabría y tengo más probabilidades de saberlo yo que ellos, pues mi laboratorio y mis experiencias prácticas son más amplias y mi vida cubre tres generaciones de investigación científica." Nikola Tesla
                                
            

Lo cierto es que Tesla no sólo trabajó la corriente alterna y la radio, también fue pionero en tecnologías visionarias en su época como la robótica, los aviones de despegue vertical, las armas teledirigidas, las lámparas de bajo consumo, las energías alternativas o la transmisión inalámbrica de electricidad. Tras muchos años de incompresible olvido, la ciencia y el arte se han puesto de acuerdo para consagrarlo como verdadero fundador de la tecnología moderna. Hoy en día, Tesla es incluso un icono de escultura popular, presente en videojuegos, cómics, literatura, películas, canciones, series y miles de páginas web. Introducir su nombre en Google puede llegar a arrojar cinco millones de resultados. Y deambular por ellos es asistir a un cruce de referencias en el que realidad y ficción terminan confundiéndose.

    
  


"Tengo confianza en que el futuro cercano será testigo de logros revolucionarios en la producción, transformación y transmisión de energía, en el transporte y la iluminación, en la fabricación de componentes químicos, en la telegrafía y la telefonía y en otras artes e industrias. Será necesario mejorar muchos de los viejos equipos y muchos de los que se desarrollen desde cero; también creo que en esta evolución, al tiempo que desarrollo mis propios inventos, podré ser de más utilidad al poner a disposición de otros el conocimiento y la experiencia que he alcanzado. Le concederé atención especial a la solución de problemas que requieren de información experta y de recursos ingeniosos. Emprenderé la investigación experimental y el perfeccionamiento de ideas, métodos y aparatos, la concepción de recursos útiles y, en particular, el diseño y la construcción de maquinaria para la consecución de los resultados deseados. Cualquier tarea que se me encomiende y que yo acepte se llevará a cabo a conciencia y con meticulosidad." Nikola Tesla
                                                                                                                      


"La puerta se abre y uno se topa con una figura alta -de más de metro ochenta-, enjuta pero erguida. Se aproxima despacio, majestuosamente. Te das cuenta de que estás cara a cara con una personalidad de primer orden. Nikola Tesla avanza y te estrecha la mano con un apretón poderoso. Una sonrisa encantadora, que emana de la luz penetrante de sus ojos azul grisáceo, encajados en unas cuencas extraordinariamente profundas, te fascina y hace que te sientas en casa. Te guían hasta una oficina impoluta. No se ve ni una mota de polvo. No hay papeles cubriendo el escritorio, todo está bien, refleja al propio hombre: inmaculado en el atuendo, ordenado y preciso en cada uno de sus movimientos. Vestido con una levita oscura, está totalmente desprovisto de joyas. Tesla habla con una voz aguda, casi de falsete. Habla rápidamente y con convicción. Principalmente, es la voz del hombre lo que te fascina. Mientras habla, te resulta difícil apartar tus ojos de los suyos. Solo cuando habla con otros tienes la oportunidad de estudiar su cabeza, dominada por una frente alta con un bulto entre los ojos, la señal indeflectible de una inteligencia excepcional. Entonces, la nariz larga, bien formada, revela al científico." Hugo Gernsback, 1919
                                          


"Desde la infancia algo me afligía de un modo singular; veía imágenes de objetos y escenas con un despliegue de luz y con una intensidad mucho mayores que las que hubiera observado antes. Siempre se trataba de imágenes de objetos y escenas que yo había visto en realidad, nunca de nada que hubiera imaginado. He preguntado a estudiantes de psicología, de fisiología y a otros expertos sobre ello, pero ninguno ha sido capaz de explicarme el fenómeno, que parece ser único, aunque yo, probablemente, estaba predispuesto a él. Tal y como lo veo ahora, estas imágenes eran simples actos reflejos a través del nervio óptico en la retina, que producían en esta un efecto idéntico al de una proyección a través de una lente y, si mi vista no me engaña, entonces será posible proyectar la imagen de cualquier objeto que uno conciba en su pensamiento en una pantalla y hacerla visible. Si esto se pudiera hacer, revolucionaría todas las relaciones humanas. Estoy convencido de que se puede conseguir y se conseguirá." Nikola Tesla
                                                                                                        


















El proyecto Nikola Tesla: suyo es el futuro se centra en la realidad para demostrar hasta que punto supera la ficción. Proponiendo un recorrido por el espacio y el tiempo habitados por Tesla: del Imperio Austrohúngaro al Nueva York de los primeros rascacielos, de las habitaciones de hotel a los laboratorios, de la fama a la ruina, de la genialidad a la locura, de la soledad al trending topic. Son muchos los rostros que la exposición abarca: Tesla inventor brillante, hombre de su tiempo, extravagante seductor, visionario, superhéroe...
Más allá de la importancia tangible de su legado, Tesla es una figura profundamente inspiradora en muchos ámbitos. Veremos como, por motivos a veces extraños, logra ejercer una poderosa atracción transcultural y multidisciplinar.
Y es que probablemente vemos converger en tesla la creación y la invención como expresiones de un mismo impulso: el hábito que ha determinado los mayores logros de la humanidad.
















Edificio Gran Vía, visto desde la Calle Alcalá


* 1927: Se inicia la construcción del Edificio Telefónica en gran Vía
*1928: Alfonso XIII realiza la primera llamada transoceánica, al presidente de los Estados Unidos Calvin Coolidge, en 1928.
*1 de febrero de 1930: Finalizan las obras de construcción del Edificio Telefónica en Gran Vía
*1936: El edifico se convierte en objetivo prioritario de la Guerra Civil española. Aquí se concentrará la Oficina de Censura de Prensa. 



El 1 de enero de 1930 se dieron por finalizadas las obras del edificio de telefónica en la Gran Vía de Madrid. Un proyecto realizado por Luis Ignacio Cárdenas, arquitecto de la compañía Telefónica, quien lo finalizó en un plazo de tres años, siguiendo los parámetros de los grandes rascacielos norteamericanos y las premisas de la International Telephone and Telegraph (ITT), empresa americana involucrada en la creación en 1924 de la Compañía Telefónica.



Se convirtió en uno de los edificios más célebres de Madrid y un motivo de orgullo para sus ciudadanos. Con sus casi 90 metros de altura, se incorporó para siempre a la línea del horizonte de la ciudad. Reconocido como el primer rascacielos edificado en Europa y como el edificio más alto de todo el continente, su aspecto neoyorquino contribuyó a dar a Madrid ese aire moderno y cosmopolita que ha perdurado hasta nuestros días.


Catalá-Roca



En 1930 albergaba unos 1.800 empleados entre los que destacaban las operadoras telefónicas, que cubrían en turnos de hasta 150 en los momentos de mayor tráfico, guardias y la totalidad de servicios de conexión telefónica. En esta época, en que la incorporación de la mujer al mundo del trabajo era escasa, contribuyeron a dar una imagen de modernidad a la propia compañía e incluso al paisaje urbano de la Gran Vía y de todo Madrid.



Un capitulo importante en la historia del edificio se produjo durante la Guerra Civil española. Al comenzar el asedio de Madrid, la Telefónica fue objetivo prioritario, tanto por su altura, por su cercanía a la línea del frente y por tratarse del centro de comunicaciones más importante del país. Sus sótanos fueron usados como refugio frente a los bombardeos y el edifico recibió la descarga de numerosas bombas y obuses.



El gobierno instaló la oficina de censura de prensa en el edificio con el periodista y escritor, Arturo Barea, como responsable. Desde aquí, se realizaban las conexiones internacionales y los corresponsales extranjeros enviaban sus artículos al mundo. Desde esta sede trasmitieron sus crónicas escritores como John Dos Passos, Ernest Hemingway o el autor de "El Principito" Antoine De Saint-Exupéry.



El edificio sufrió diferentes modificaciones a lo largo de los años: una ampliación a mediados de los años 50, así como modificaciones posteriores, la última llevada a cabo en 2012, con la apertura del Espacio Fundación Telefónica. Con sus más de 80 años de vida, aquel visitante neoyorquino instalado en la Gran Vía madrileña ha sabido adaptar sus usos y ser puente entre el pasado y el futuro, sin dejar de ser un icono de la ciudad de Madrid y un símbolo, al mismo tiempo, de solidez y modernidad







  

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