sábado, 8 de noviembre de 2014

La villa de las siete estrellas. (F.Torres Yagües)


José del Castillo
"La bollera de la fuente de la Puerta de San Vicente" 1780


Puerta de San Vicente

Jardines de Sabatini
 





Porque el viejo Madrid, como la vieja Roma,
está asentado sobre siete colinas históricas, que
son: Las Vistillas, Santo Domingo, Las Salesas,
San Ildefonso, Palacio, El Rastro y San Sebastián.
 


Las legiones romanas trazan las primeras calzadas de Hispania. Entre Segovia y Titulcia, en lenta caminata, señalan con piedras miliares el futuro origen de las carreteras radiales.


Palacio Real


En el histórico cerro de San Isidro está la población de Miacum, sobre el Miaci-Nahar. el naciente Madrid y su río Manzanares. Al cruzar las aguas sin puentes hablan...Es el primer latín que se oye en estos parajes.




Aquellas frases pronunciadas en la vieja lengua del Lacio darán vida, siglos después, al romance vulgar. Era que Roma, la materna, llegaba a Miacum, a Madrid, la herencia de su armonioso idioma.
 

Calle de la Lechuga, entre las calles del Salvador y Toledo,recibe este
 nombre porque en este lugar se ponían los puestos de venta de dicha hortaliza.

Siguen corriendo los siglos; sigue corriendo el agua por el Manzanares.El Imperio fundado sobre una peña negra del desierto por un camellero visionario, se expande por el mundo conocido. Y unos hombres morenos, de extraño atuendo, de habla fuerte y temple valeroso,irrumpen en la España visigótica y cristiana y al llegara una fabulosa Mantua Carpetana, se asientan en ella.



Esos hombres sedientos, nómadas del desierto, en cuanto ven un río se plantan en sus riberas y se extasían contemplando aquello que tanto añoraron en sus lentas y ardorosas caravanas. Y como la modesta población ademas de poseer un río cuenta con defensas naturales, la fortifican y la conservan como un tesoro.

Autores hay que afirman que Majerit se entregó por medio de capitulación a los moros, quedando fijadas como estipulaciones, que las iglesias de San Martín, San Ginés y Santa Cruz, quedaran para el uso de los cristianos, mientras que Santa María seria convertida en mezquita.



Los moros repararon las murallas, construyeron baños, aumentaron los arrabales, fundaron Escuelas de Astronomía, y por alusión a ellas figuran siete estrellas en la orla de su escudo. Hay quienes lo desmienten, afirmando que las estrellas se refieren a la Constelación del Carro, aludiendo a la analogía con Carpetum, que dio nombre a la Carpetana, en la que se asienta Madrid. Se dice que su bravo alcalde obtuvo el primer lugar y voto entre los del reino de Toledo.


Madrid se prepara para la Navidad, bajo la atenta mirada de Carlos III.

Los musulmanes edificaron el "castillo famoso", que después se transformó en alcázar e hicieron de Magerit una ciudad amurallada, con cinco puertas cerradas a la invasión. En el centro del vasto perímetro emergía la silueta de la mezquita, emplazada a caso donde hoy está la iglesia de San Pedro el Viejo.


En las Crónicas de España no se hace mención de Madrid hasta el siglo X, en el cual se tienen noticias de su fortaleza-alcázar, que ocupaba el mismo emplazamiento que el actual Palacio Real y cuya muralla corría hasta la Puerta de la Vega -actualmente Cuesta de la Vega-, volvía por el punto de arranque del Viaducto, a espaldas de los Consejos, hacia la Puerta de Santa María, en lo que hoy es calle Mayor; continuaba por la calle del Factor y se unía nuevamente al alcázar.
 
Los musulmanes, dueños del recinto, lo fueron ensanchando llevando las murallas por la Puerta de la Vega y Barranco -hoy calle de Segovia-, a subir la Cuesta de los Ciegos y por detrás del Palacio del Infantado iba a salir a San Andrés y Puerta de Moros; seguía por la Cava Baja y la Puerta de la Culebra -hoy Puerta Cerrada- y por la Cava de San Miguel hasta la Puerta de Guadalajara, situada en la calle Mayor, cerca de la calle Milaneses, para continuar entre las calles de la Escalinata y del Espejo; seguía por los Caños del Peral -hoy edificio del Teatro Real- y Puerta de Balnadú o de la Atalaya, hacia el sitio en que se encuentra hoy la Cuesta de Santo Domingo y por la Puerta de la Priora -hoy queda la calle- cerraba en el alcázar.



En la época de este primer ensanche recibió Madrid a lo que parece el nombre de Mayoritum o Majeritum, por alusión al mismo, del que se derivaron Majerit o Majerito, Madrit y al fin Madrid.



Ya puede en justicia decirse que está la ciudad fundada, el Madrid que hoy parece significar algo así como madre, que huele a seno materno, a cobijo y abrigo. Ahora si que puede decirse que se ha fundado Madrid sobre chispas de pedernal, con un dragón, un oso y un madroño y siete resplandecientes estrellas.

Fue la vegetación madrileña en tiempos lujuriante; hoy ha cedido a las talas, a los incendios y a la extensión del asfalto. No queda ya ni uno solo de sus famosos madroñales que dieron origen a su escudo y con su peŕdida se murió el oso pardo que sabía latín y acostumbraba a levantar sus patas heráldicas en jubilosos danzas.

 




Queda, no obstante, vegetación en la capital y sus alrededores: la Casa de Campo, El Pardo, la Moncloa, el Retiro, el Jardín Botánico, etc.,teniendo su flora típica más analogía con las del centro de Europa que con la de los países mediterráneos situados a igual latitud.


 Casino Gran Madrid
Calle Alcalá, 15



Consecuencia de la pérdida de sus bosques -preferidos por Enrique IV para satisfacer sus aficiones cinegéticas, y en los que la propia Isabel la Católica mató un oso con un venablo- ha sido la sensible alteración de su clima.



Desnudos los alrededores madrileños,el frío aire de la Sierra de Guadarrama la convierte en una de las ciudades en las que se cogen las mejores pulmonías del mundo; de su aire se dice que "es tan sutil, que mata a un hombre y no apaga un candil". Pero precisamente este aire finísimo, hace que la ciudad sea muy sana.



Hay una expresión proverbial, que dice: "De Madrid, al cielo...Y desde allí, un agujerito para verlo". ¿Cual es la gracia de Madrid para justificar este dicho? ¿Qué es lo que posee Madrid para hacer que resulte válido lo anteriormente dicho? ¿Por qué se le pondera hasta hacerle el lugar ideal para vivir?...

Todas las preguntas formuladas tienen su respuesta, a condición de que sea de Madrid o de que uno se habitúe a vivir en Madrid, aunque se haya nacido en cualquier otro lugar del mundo.

Madrid, a falta de cosas de que carece y que poseen otras ciudades, cultiva una planta de difícil arraigo en otras ciudades: simpatía. Si nos dejamos llevar de esta cualidad específica madrileña, ya nos sentiremos incómodos en otro lugar y añoraremos lo mismo la Gran Vía, que la calle Encomienda; el bar americano de la plaza del Callao, que la tabernita de la Ribera de Curtidores; el habla del señor de la calle de Velázquez, que la charla del zapatero remendón de la Cava Baja. Esa es la gracia de Madrid y por ella se dice " De Madrid al cielo".
 

Hotel Catalonia Gran Vía
Gran Vía 7-9

 





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