lunes, 6 de octubre de 2014

M. Delibes (1920-2010) Viejas historias de Castilla la Vieja.

Alberto Closas, José Luis López Vázquez, Alfredo Landa y Concha Velasco. 
 

La precisión, riqueza y naturalidad de la prosa, un profundo conocimiento del medio humano y del entorno geográfico de los pueblos de la Meseta, la capacidad inventiva o de registro de anécdotas que resumen una cotidianidad reiterativa e intemporal, la combinación de distanciamiento irónico y simpatía profunda hacia el mundo campesino se funden en las prodigiosas estampas contenidas en este libro.


José Luis López Vázquez, Agustín González y Manuel Alexandre


Un emigrante que regresa a su aldea tras una larga ausencia rememora la vida de un pueblo castellano de principios de siglo: por una parte, estancamiento, rutina, superstición, atraso, pobreza; por otra, sensación de arraigo y pertenencia, relaciones comunitarias, contacto inmediato con realidades primarias.

 
Cassen, Manuel Alexandre y José Luis López Vázquez.


Cuando yo salí del pueblo, hace la friolera de cuarenta y ocho años, me topé con el Aniano, el Corsario, bajo el chopo del Elicio, frente al palomar de la tía Zenona, ya en el camino de Pozal de la Culebra. Y el Aniano se vino a mí y me dijo: "¿Dónde va el Estudiante?" Y yo le dije: "¡Qué sé yo! Lejos." "¿Por tiempo?" dijo él. Y yo le dije: "Ni lo sé" Y él me dijo con su servicial docilidad: "Voy a la capital.¿Te se ofrece algo?" Y yo le dije: "Nada,gracias Aniano"...(pág.11)


Alberto Closas y Carmen Sevilla


Tesos. Tarangallo. Almorrón. Cueto. Bacillares. Una huebra. La pimpollada. El jorco. Desbarraba. Argayas. Un tollo. Boquera...(Curiosas palabras casi en desuso.)



Autor: Miguel Delibes
Título: Viejas historias de Castilla la Vieja
Alianza Editorial, S.A.

Editorial Lumen
Nº de Páginas: 152

 


(...) Yo me sé que Padre subió varias veces al páramo por causa mía, aunque en verdad yo no fuera culpable de sus disgustos, pues el hecho de que no quisiera estudiar ni trabajar en el campo no significaba que yo fuera un holgazán. Yo notaba en mi interior, desde chico, un anhelo exclusivamente contemplativo y tal vez por ello nunca me interesó el Colegio, ni me interesó la petulancia del profesor, ni el tablero donde dibujaba con tizas de colores las letras y los números. Y un domingo que Padre se llegó a la capital para sacarme de paseo, se tropezó en el patio con el Topo, mi profesor, y fue y le dijo:"¿Qué?" Y el maestro respondió: "Malo. De ahí no sacamos nada; lleva el pueblo escrito en la cara". (Pág.31)



 Ética y estética se han dado la mano en todos los aspectos de mi vida. Miguel Delibes
 


El artista no sabe  quién le empuja, cuál es su referencia, por qué escribe o por qué pinta, por qué razón dejaría de hacerlo. Miguel Delibes
 

Espacio Miguel Delibes. Alcobendas. Calle Magía,4

Un pueblo sin literatura es un pueblo mudo. Miguel Delibes
 


Un edificio de autor, singular, elegante y que no pasa desapercibido. La singularidad y rotundidad de sus formas lo convierten ya en una seña de identidad del Distrito Norte y de toda la ciudad de Alcobendas. Vidrio, hormigón gris y acero lacado en negro son los materiales elegidos para un edificio transparente, cómodo en su uso, funcional y fácil de transitar: un edificio que invita a entrar...y permanecer.



 Rafael de la Hoz diseñó un edificio incorporado a la calle, que se eleva desde el suelo en tres cuerpos diferenciados entre sí pero totalmente interrelacionados: un cubo de cristal, un volumen rectangular macizo de mayor altura y una corona perimetral que abraza a ambos. El cubo central de cristal deja asomarse a la nueva mediateca como una linterna que llama la atención sobre el mundo de información y conocimiento que contiene.




Los hombres se hacen. Las montañas están hechas ya.
                                                                          Miguel Delibes



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