viernes, 3 de octubre de 2014

Los pasos perdidos. Andre Breton (1896 - 1966)



Jacques Vaché

Los siglos, como bolas de nieve, solamente amontonan, al dar vueltas, pasitos de hombre. Sólo conseguimos un lugar al sol para asfixiarnos después bajo una piel de animal. El fuego, en el campo invernal, atrae a lo sumo a los lobos. No sabemos nada del valor de los presentimientos si esas jugadas de bolsa, las tormentas de las que habla Baudelaire, de cuando en cuando hacen asomarse un ángel a la mirilla.
Y así fue como en 1916 ese empleaducho desvelado permitió a una mariposa quedarse bajo la lámpara de su despacho. (...) (Pág. 51)





Fuimos esos alegres terroristas, sentimentales apenas algo más de lo que se llevaba en la época, pillos que prometen. Todo o nada nos sonríe. El porvenir es una hermosa hoja nevada que embebe los colorantes y nuestras importantes lagunas. Sólo depende de nosotros el ahondar a manos llenas en las cabelleras varadas. El banquete futuro está servido sobre el mantel de petróleo. El ingeniero de las fábricas y el recaudador de impuestos han envejecido. "Nuestros cálidos países son los corazones. Hemos vivido la vida jubilosamente. Mi querido Andrés, los diseños le dejan a usted frío. He traído este ron desde Jamaica. El ganado, ¿sabe usted?, pone rígida la yerba de los prados; por otro lado, cuento con el sueño para esquilar mis rebaños. La alondra de la mañana aún es una de sus parábolas"...(Pág. 53)




Los cantos de maldoror

Por el conde de Lautréamont

La vida humana no sería tan decepcionante para algunos si no nos sintiéramos constantemente capaces de realizar actos por encima de nuestras fuerzas. Parece incluso que el milagro esté a nuestro alcance. Convertimos a Cristo en un hombre como todos los demás para no poder ya dudar de él. Cierto, las religiones no tienen nada de absurdo: no existe creencia tan natural como la de la inmortalidad del alma, o sencillamente, la inmortalidad (me cuesta mucho admitir que un día mi corazón dejara de latir). A lo sumo, nos alzamos contra la idea de una verdad última...(Pág. 59)

 

Voici le temps de la magie
Il s'en revient, attendez-vous
A des milliards de prodiges
Écoutez renaître les oracles qui avaient cessé. 

                                               Guillaume Apollinaire



Dimanche

L'avion tisse les fils télégraphiques
et la source chante la même chanson
Au rendez-vous des cochers l'apéritif est orangé
mais les mécaniciens des locomotives ont les yeux blancs
La dame a perdu son sourire dans les bois.

                                             Philippe Soupault

 
En el liceo de los infinitos pensamientos
el más bello del mundo
Arquitecturas himenóperas
Escribiría libros de una loca ternura
Si tú estuvieras aún
En esta novela compuesta
en los peldaños de arriba

                                                 Francis Picabia


Celui qui parlait trépasse
Le meurtrier se reléve et dit
Suicide
Fin du monde
Enroulement des drapeaux coquillages.

                                                      Louis Aragon

Gaspard de la Nuit

Por Louis Bertrand

Después de siglos de filosofía, vivimos aún de las ideas poéticas de los primeros hombres. Al decir "el paraíso", señalamos el cielo. Lo maravilloso abstracto responde a una necesidad demasiado particular para poder determinar algo en nuestras costumbres. El Angelus de Millet es, a este respecto, una ilustración preferible a todas las obras de los pensadores. El papel que juega en la fe el sentido estético más vulgar nos consuela de miles de discusiones...(Pág. 71) 

 
(...) Fue al asignar un color a las vocales, cuando, por primera vez, de modo consciente y aceptando las consecuencias, se desvió la palabra de su deber de significar. Nació en ese día una existencia concreta, como hasta ahora no se le había supuesto. De nada sirve discutir la exactitud del fenómeno de la audición coloreada, sobre la cual me cuido mucho de apoyarme...(Pág. 126)

 
Con el fin de asestar el golpe de gracia a uno de los más admirables modos de expresión que yo conozca, ha entrado en juego la especulación y se empieza a llevar al día la tabla de los cambios artísticos con el mismo rigor que la de los cambios monetarios. El arte está liquidándose al igual que las patrias. Y en esto tampoco la crítica  está a la altura de las circunstancias. Celosa durante largo tiempo de esta apariencia de sanción que confería a sus juicios el anuncio a bombo y platillos de ciertos precios de venta, ya no aparece más que como el turbio agente de esas combinaciones que no tienen nada que ver con el arte y que amenazan con desacreditarle...El arte depende actualmente de los marchantes, y esto es así para gran vergüenza de los artistas


Ahora bien estoy vivo: el viento que llega me trae
un olor de lilas y de espino en flor,
El ruido de mis besos cubre el ruido del fúnebre tañido.

                                                      Charles Cros

 
Andre Breton (1896-1966)


Una sensibilidad moldeada tal vez por experiencias y desencantos similares vuelve en nuestro días la mirada hacia los movimientos literarios y estéticos franceses de los años inmediatamente posteriores a la Gran Guerra, haciendo suya buena parte de sus postulados y reivindicando una misma tradición.
Si hay una figura -literaria y humana- que pueda representar  adecuadamente aquella época, es sin duda Andre Breton; y si entre los libros de este gran poeta, ensayista y narrador cabe destacar alguno que constituya a la vez un registro testimonial de acontecimientos significativos para la historia literaria (la exposición del nacimiento y decadencia del movimiento Dada y de la Génesis del primer surrealismo), una revisión de la herencia cultural de la que se adueñaron los escritores de la década de los años 20 y una muestra del personalísimo quehacer literario de su autor, esa obra posiblemente sería Los pasos perdidos. Los breves trabajos dedicados a los precursores y fundadores del surrealismo -Lautréamont, Rimbaud, Jarry y Apollinaire, Max Ernst, Chirico, Marcel Duchamp y Francis Picabia; Tristan Tzara, Paul Eluard y Louise Aragon -muestran el talento crítico de Breton en el campo literario y plástico. 
  


Autor: Andre Breton
Título original: Les pas perdus

Traducción: Miguel Veyrat
Alianza Editorial, S.A.

Cubierta: Daniel Gil
Nºde Páginas: 158

 


Des morts qui étaient drôles
Sont saouls et charment des amants
Des amants qui ont des fleurs
Pleines d'encre ou bien de poussiére.
                                                                       Jacques Baron



 
El alma vieja, amada, quieres que sea como las flores del verano
durante el invierno los pájaros están encerrados en sus jaulas

Te quiero como espera la colina el cuerpo del valle
o como la tierra espera la lluvia espesa y fértil

                                                                             Tristan Tzara





 

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