jueves, 9 de octubre de 2014

El regreso del hijo pródigo. Henri J.M.Nouwen (1932 - 1996)


El regreso del hijo pródigo

Meditaciones ante un cuadro
de Rembrant

 
Delf y Rotterdam, Holanda

Henri J.M.Nouwen

Nouwen (1932-1996) nació en los Países Bajos, donde se ordenó sacerdote. Fue profesor de las universidades de Notre Dame, Harvard y Yale, pero sus últimos años los dedicó a compartir su fe con las personas de una comunidad de El Arca en Toronto, Canadá. Autor de más de 40 libros, está considerado como uno de los escritores de espiritualidad más grandes de la actualidad. La mayor parte de sus obras han sido publicadas en español.

 
Def y Rotterdam.


"Me acerqué a El regreso del hijo Pródigo de Rembrandt como si se tratara de mi propia obra: un cuadro que contenía no solo lo esencial de la historia que Dios quería que yo contará a los demás, sino también lo que yo mismo quería contar a los hombre y mujeres de Dios. En el está todo el Evangelio. En él está toda mi vida y la de mis amigos. Este cuadro se ha convertido en una misteriosa ventana a través de la cual puedo poner un pie en el Reino de Dios." (H.J.M. Nouwen)
                                                                                                        
            


Historia de dos hijos y su padre

Un hombre tenía dos hijos. El menor dijo a su padre: "Padre, dame la parte de la herencia que me corresponde." Y el padre les repartió la herencia. A los pocos días el hijo menor reunió todo lo suyo, se fue a un país lejano y allí gastó toda su fortuna llevando una mala vida.
Cuando se lo había gastado todo, sobrevino una gran hambre en aquella comarca  y comenzó a padecer necesidad. Se fue a servir a casa de un hombre del país, que le mandó a sus tierras a cuidar cerdos. Gustosamente hubiera llenado su estómago con las algarrobas que comían los cerdos pero nadie se las daba. Entonces, reflexionando dijo:"¡Cuántos jornaleros de mi padre tienen pan de sobra  mientras que yo aquí me muero de hambre! Me pondré en camino, volveré a casa de mi padre y le diré: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti. Ya no merezco llamarme hijo tuyo: trátame como a uno de tus jornaleros." Se puso en camino y fue a casa de su padre.
Cuando aún estaba lejos, su padre lo vio y se conmovió. Fue corriendo, se echó al cuello de su hijo y lo cubrió de besos. El hijo comenzó a decir: "Padre, he pecado contra ti. Ya no merezco llamarme hijo tuyo." pero el padre dijo a sus criados: "Traed enseguida el mejor vestido y ponédselo; ponedle también un anillo en la mano y sandalias en los pies. Tomad el ternero cebado, matadlo y celebremos un banquete de fiesta, porque este hijo mío había muerto y ha vuelto a la vida, se había perdido y ha sido encontrado." Y se pusieron todos a festejarlo.
El hijo mayor estaba en el campo y, al volver y acercarse a la casa, oyó la música y los bailes. Llamó a uno de los criados y le preguntó qué significaba aquello. Y éste le contestó: "Ha vuelto tu hermano y tu padre ha matado el ternero cebado porque lo ha recobrado sano." Él se enfadó y no quiso entrar y su padre salió y se puso a convencerlo. Él contestó a su padre. "Hace ya muchos años que te sirvo sin desobedecer jamás tus órdenes y nunca me diste ni un cabrito para celebrar una fiesta con mis amigos. Pero llega este hijo tuyo, que se ha gastado tu patrimonio con prostitutas, y tú le matas el ternero cebado."
El padre le respondió: "Hijo, tú estás siempre conmigo, y todo lo mío es tuyo. pero tenemos que alegrarnos y hacer fiesta porque este hermano tuyo estaba muerto y ha vuelto a la vida; estaba perdido y ha sido encontrado."
                                                                                                               (Lc 15, 11-32)


Rembrandt Harmenszoon van Rijn (1606 - 1669)
El regreso del hijo pródigo, h.1662
El Hermitage, San Petersburgo. Rusia




 
(...) Y allí estaba yo, delante del cuadro que había estado en mi mente y en mi corazón desde hacía casi tres años. Estaba maravillado por su majestuosa belleza. Su tamaño, mayor que el tamaño natural; sus abundantes rojos, marrones y amarillos; sus huecos sombreados y sus brillantes primeros planos, pero sobre todo, el abrazo de padre e hijo envuelto de luz y rodeado de tres misteriosos mirones. Todo esto me impactó con una intensidad mayor de lo que nunca hubiera podido imaginar...(Pág.12)

 

 Autor: Henri J.M.Nouwen
Título original: The Retum of the Prodigal Son, 1992

Traducción: Isabel García de Alzuru
Colección Sauce

PPC. Editorial y Distribuidora, S.A.
Nº Páginas: 156





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