viernes, 10 de octubre de 2014

Real Jardín Botánico de Madrid (I)



Llegamos a Sol y paseamos por la calle de Alcalá camino del Jardín Botánico. Patrimonio aprobó la demolición del interior del complejo de Canalejas, para adaptar el proyecto al futuro hotel y los comercios. Del edificio solo se conservará la fachada por ser de interés Histórico.
Fue la única exigencia que le puso Juan Miguel Villar a Emilio Botín para comprarle la manzana de Canalejas."Sólo me quedaré con ella -le dijo- si puedo rehacer el interior de todo el complejo". El empresario recibió el "visto bueno" de las administraciones en su momento, pero sólo desde hace muy poco ya se tiene por escrito. 
 


La comisión de Patrimonio Histórico de la Comunidad de Madrid dio luz verde a la demolición interior del complejo de Canalejas con el fin de que los inmuebles que lo componen puedan adaptarse al proyecto arquitectónico de rehabilitación. El permiso también facilitará la restauración de los elementos protegidos.

Una obra que permitirá recuperar estos edificios que se encuentran en los primeros números de la calle Alcalá, y su entorno, y convertirlos en un hotel de lujo, un centro comercial y viviendas de "alto standing". Los expertos lo califican como un nuevo motor económico y de empleo en el corazón de Madrid.
 



 
Este edificio se construyó según un proyecto del arquitecto Ricardo Bastida (1878 - 1953)


Ubicado en el nº 16 de la calle de Alcalá esquina a calle Sevilla



El edificio sede del Banco Español de Crédito diseñado a finales del siglo XIX para la compañía La Equitativa. El Palacio de la Equitativa tiene una torre achaflanada imitando la proa de un barco que termina en un templete con un reloj.




Un precioso día de otoño con sol y lluvia. La calle de Alcalá entre la Puerta del Sol y las confluencias de las calles Arturo Soria y Hermanos García Noblejas, es una de las más largas de Madrid junto con la de López de Hoyos y una de las más antiguas. El primer nombre que tuvo fue calle de los Olivares -el tramo comprendido entre la Puerta del Sol y la Plaza de Cibeles- por unos olivos muy frondosos que hubo junto a la llamada fuentecilla de los Caños de Alcalá.

 

Real Casa de la Aduana, entre los edificios civiles que ostenta esta hermosa calle de Alcalá, sobresale por su belleza e importancia y ocupa el primer lugar, después del Palacio Real, entre todos los públicos de Madrid, el construido en el reinado del rey Carlos III con destino a Aduana, y que hoy ocupa el Ministerio de Hacienda.

 

 Los planos y la dirección de este suntuoso palacio, terminado en 1769, corrieron a cargo del general don Francisco Sabatini, y su elegante arquitectura y el buen gusto de su ornato traen a la memoria los primeros y más celebrados palacios de Italia, al paso que por su extensión, solidez y grandeza, puede sostener la comparación con los mejores de otras capitales.




Desgraciadamente no hubo la mejor elección en cuanto al sitio en que está construido, costanero a intercalado entre otras edificaciones que no le permiten ostentar fachadas laterales a Levante y Poniente, y campear con la independencia y desahogo que requerían su importancia y mérito artístico; y lo peor fue que para adquirir aquel sitio tan inconveniente, hubo necesidad de comprar a gran coste hasta diez y seis casas que ocupaban aquella superficie de 80.000 aproximadamente y demolerlas, en vez de haberse fijado en otro sitio aislado.


El Casino de Madrid situado en la calle de Alcalá, 15

El Casino de Madrid nace como Club Social en 1836



El Palacio de la Equitativa fue sede temporal  del casino en el período (1891 - 1910). En 1903 se trasladó el casino al edificio de enfrente.
 








El edificio Metrópolis, es posiblemente el edificio más fotografiado de Madrid. metrópolis es una compañía de seguros que compró el edificio en 1972 antes era de La Unión y el Fénix que fue la compañía que lo construyó en 1904.



En 1904 La unión y el Fénix Español, creada cuarenta años antes en la calle Jacometrezo, y La Unión, fundada en la Carrera de San Jerónimo en 1856 y absorbida por la  anterior en 1869 -quiso adelantarse a los planes municipales que existían en torno a la apertura de la Gran Vía.


La compañía era propietaria de cinco fincas que cubrían desde el número 37 al 45 de la calle Alcalá. Precisamente el último edificio, que hacia esquina con Caballero de Gracia, era conocido en Madrid como "la casa del ataúd" por la forma que tenía.



Quizá debido a que el fundador de El Fénix Español, Isaac Pereire, había nacido en Burdeos , convocó el concurso internacional de 15 de mayo de 1905 dirigido a arquitectos españoles y franceses.



Ganaron la 8.000 pesetas del primer premio, los franceses Jules y Raymond Février, pero como la dirección de obras debía realizarla un español, se encargó esta labor a Luis Esteve.
Así el 4 de junio de 1907, tres años antes de que el rey Alfonso XIII iniciara la construcción de la Gran Vía, comenzó la construcción de este edificio cuya estructura se hizo de hormigón armado, posteriormente recubierto para mantener la  estética.


El grupo escultórico de Mariano Benlliure bajo la Victoria Alada, cúpula y figuras

 
Edificio Metrópolis visto desde la terraza del Círculo de Bellas Artes

Instituto Cervantes

El romántico limite orienta de Madrid, que con el nombre de Prado Viejo vino siendo desde mediados del siglo XVI el sitio preferente de reunión para los habitantes de Madrid.

Este sitio no abarcaba, sin embargo, por entonces, toda la extensión comprendida hoy bajo la denominación de Paseo del Prado, desde el convento de Atocha hasta la Puerta de Recoletos, y que mide una distancia de unos 9.000 pies, o sea cerca de media legua.

Consistía, en diferentes posesiones, que, reunidos sucesivamente, vinieron a recibir una común denominación y destino. De los dos espacios el segundo, compuesto de huertas, al pie de las colinas sobre las cuales se erigió por los Reyes Católicos el monasterio de San Gerónimo, y más adelante por Felipe IV el real sitio de El Buen Retiro, recibió de aquel célebre monasterio el nombre de Prado de San Gerónimo; y andando los tiempos la alameda que se plantó hacia el norte, en dirección a la antigua Fuente Castellana, eran tierras de labor, huertas y caseríos de los vecinos de la villa, y recibió el nombre de Prado de Recoletos, del convento de Agustinos que se erigió en 1595 al extremo de él.

Cercano a donde se encuentra la Fuente de Neptuno había una torrecilla para las músicas que amenizaban el paseo, y una fuente llamada Caño Dorado y alguna otra por donde ahora está la de Apolo.

Cerraban el Paseo las cercas de los jardines contiguos, y las modestas fachadas y miradores de las casas de los duques de Lerma, de Maceda, de Monterey y de Bejar. Así se ve también en un precioso cuadro de principios del siglo XVII, que posee el marqués de Salamanca.



El entorno de aquellas deliciosas alamedas, de aquel romántico paseo y sitio de recreación, de aventuras y galanteos, de la poética y disipada corte de los Felipes III y IV. Verdad es que en aquellos tiempos de valor y de galantería, la poesía y el amor solían embellecer los sitios; pues aunque Lope de Vega en un momento de mal humor se dejó decir:

"Los prados en que pasean
son y serán celebrados,
bien haceis en hacer prados
pues hay bien para quien sean."



En cambio Calderon, Rojas y Moreto y los demás escritores de su tiempo, se esmeraron en poetizarle a porfía, con las descripciones más bellas y haciéndole teatro de las escenas mas interesantes de sus dramas.

¿Quién no trae a la memoria aquellas damas tapadas que a hurtadillas de sus celosos padres o hermanos, venían a este sitio al acecho de tal o cual galán perdidizo o bien que se le hallaban allí sin buscarle?

¿Quién no cree ver a estos, tan generosos, tan comedidos con las damas, tan altaneros con el rival? ¿Aquellas criadas malignas y revoltosas, aquellos escuderos socarrones y entremetidos, aquellos levantados razonamientos, aquellas intrigas galantes, aquella metafísica amorosa que nos revelan sus ingeniosisimas comedias (únicas historias de las costumbres de su tiempo) y que no solo estaban en la mente de sus autores, pues que el público las aplaudía y ensalzaba como pintura fiel de la sociedad espejo de su carácter y acciones?



¡Qué gratas memorias debían acompañar a este Prado, que todos los poetas se apropiaban como suyo! Y cuando su inmediación a la nueva corte del Retiro le hizo acrecer aún en importancia.

Todo ha variado completamente en el transcurso del tiempo y las exigencias de la época.


Escultura del pintor Murillo. Al fondo la entrada al Real Jardín Botánico


Rhododendron Amoenum


Fundado en 1755 por el rey Fernando VI, el Jardín Botánico ocupa en la actualidad una extensión de ocho hectáreas que comprende tres terrazas principales, Terraza de los Cuadros, Terraza de las Escuelas Botánicas y Terraza del Plano de la Flor, y una superior más reducida, la Terraza de los Bonsáis, lograda al acondicionar un antiguo talud.

Durante los siglos XVIII y XIX , España organizó diversas expediciones científicas a los territorios de América del Sur y Central y a Filipinas. Estos viajes tenían la misión de estudiar la naturaleza de estos lugares y descubrir nuevos recursos naturales y económicos. En el Real Jardín Botánico se conservan hoy los materiales procedentes de estas expediciones, como pliegos de herbario o dibujos científicos, entre los que destaca la colección de José Celestino Mutis.


El suelo está cubierto de hojas y castañas.

 

También destacan en la estructura del jardín elementos arquitectónicos funcionales como los Invernaderos, el Pabellón Villanueva, el Estanque de Linneo o el edificio destinado a Investigación y Laboratorios.



En otoño se realiza una limpieza selectiva de hojas en los paseos del Jardín. El color es un importante elemento de diseño en jardines por lo que, en aquellos caminos especialmente forrados con las tonalidades otoñales, no se retiran las hojas.










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