miércoles, 10 de septiembre de 2014

Concepción Méndez Cuesta (Madrid,1898 - Ciudad de México,1986)


 
La pescadora
  
No quiero la pipa curva,
ni tu pañuelo bordado,
ni las rosas de los domingos 
ni el cestillo con pescado.

Y, marcharé de este puerto
hacia otro puerto distante
para que decir no puedas:
¡La pescadora es mi amante!
                                                 Concepción Méndez

 


Concepción Méndez nació en el seno de una familia numerosa y desde niña manifestó una inquietud especial por el saber, lo que le costó no pocos problemas con los hombres de la familia. Se cuenta que la primera vez que asistió a la Universidad de Madrid, al regresar a casa, recibió una fuerte reprimenda de su padre y hermanos mayores. Eso no le impidió adoptar normas de vida un tanto "emancipadas" para lo que se suponía en una joven de clase media madrileña en la década de los años veinte. En su juventud formó parte del círculo de poetas y artistas que constituyeron el núcleo de la conocida como "Generación del 27". Su primer libro de poemas, Inquietudes, apareció en 1926 y el segundo, Surtidor, en 1928. De carácter inquieto y emprendedor, tuvo que luchar con denuedo para liberarse de las trabas que la sociedad burguesa de Madrid de los años veinte imponía a las mujeres.

Viajó a Argentina y allí pasó dos años en los que escribió la mayor parte de los poemas incluidos en Canciones de mar y tierra (1930). Mantuvo una estrecha amistad con Luis Buñuel, Rafael Alberti, Luis Cernuda y Federico García Lorca, con los que participó en la vida cultural y literaria de Madrid en los años treinta. En 1932 publicó su cuarto libro de poemas, Viva a vida y se casó con el también poeta Manuel Altoaguirre, con el que colaboró en tareas de edición de revistas literarias importantes en esa década. En 1936 publicó su poemario Niño y sombras, y ya en el exilio mexicano, los que fueron sus últimos poemarios: Poemas, sombras y sueños (1944) y Villancicos (1944).

Republicana convencida, tuvo que exiliarse de España después de la guerra civil y tras una breve estancia en Londres, pasó cuatro años en La Habana, donde trabó estrecha amistad con Lydia Cabrera y María Zambrano. En Cuba, junto a su marido, fundó y trabajó sin descanso en La Verónica, una editorial donde se imprimían por igual los libros de poesía latina clásica que los libros de poesía más actual en lengua española. En 1944 se instaló, definitivamente en Ciudad de México, donde murió. 

 
 

Las luces beben
 la niebla.

Luciérnagas de bocina
se deslizan
por la tierra.

Bajo la sombra nocturna,
Se durmieron las veletas.

Por el hondo firmamento
se perdieron las estrellas. 
                               Concepción Méndez



Plaza Mayor, Madrid

"Cuántas veces, al acabar el día, perdiendo pie en las aguas agolpadas
de mis años, he visto arder, gemir, el cargamento de mi vida..."
                                                                                   J.M.Caballero Bonal

 


Tiempo Viejo y Tiempo Nuevo
Gregorio Marañón (1887-1960)


Los ensayos que reúno aquí, bajo el título "Tiempo viejo y tiempo nuevo" -es decir, Tiempo Eterno-, están redactados con temas que me sirvieron para dar  distintas conferencias...
...si la conducta de los hombres ha parecido cambiar, es porque, precisamente, no ha cambiado, cuando todo cambiaba a su alrededor.
El tronco que se lleva arrastrado la corriente, tal vez crea que el árbol que sigue creciendo en la orilla anda hacia atrás. Gregorio Marañón, París, 1940.
                                                                                                                                                                           
Plaza de Cibeles, Madrid

"No sabrás todo lo que valgo hasta que no pueda ser junto a ti todo lo que soy."
                                                                                       Gregorio Marañón

 

Autor: Gregorio Marañón
Título: Tiempo Viejo y Tiempo Nuevo

Colección Austral
Editorial: Espasa-Calpe, S.A.
Nº de Páginas: 167

 





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