lunes, 8 de septiembre de 2014

Santiago Ramón y Cajal (1852 - 1934) Mi infancia y juventud.


Ramón y Cajal (1852-1934)
Premio Nobel de Medicina, 1906


Nací el 1 de mayo de 1852 en Petilla de Aragón, humilde lugar de Navarra, enclavado por singular capricho geográfico en medio de la provincia de Zaragoza, no lejos de Sos. Los azares de la profesión médica llevaron a mi padre, Justo Ramón Casasús, aragonés de pura cepa, y modesto cirujano por entonces, a la insignificante aldea donde vi la primera luz, y en la cual transcurrieron los dos primeros años de mi vida. (...) (Pág. 11)


 Monumento dedicado a Santiago Ramón y Cajal
Parque del Buen Retiro, Madrid.


 Después de asegurarme de la solidez de la puerta y de la imposibilidad de forzar los cerrojos, noté con disgusto que mi lecho se reducía a jergón de paja mohosa, donde crecían y medraban flora y fauna desbordantes. Aquel hervor de vida hambrienta puso pavor en mi ánimo. Porque allí extendía sus oscuros tapices el aspergillus niger, y campaban por sus respetos la pulga brincadora, la noctámbula chinche, el piojo vil y hasta la friolera blata orientalis, plaga de cocinas y tahonas. Todos estos comensales que esperaban hacia meses el siempre aplazado festín, parecieron estremecerse de gusto al olfatear la nueva presa...(Pág. 77)

 Allá a finales del 79, cuando, olvidado de mis achaques, acababa de obtener la plaza de Director del Museo Anatómico, tomé la resolución de casarme, contra la opinión de mis padres y de los amigos, que presagiaban el desastre. Para un soñador independiente, despreciador del vil metal y de todos los prejuicios sociales, claro es que mi matrimonio debía, indefectiblemente de ser un enlace de amor.

 He aquí cómo conocí a mi futura: de vuelta de un paseo por Torrero, encontré cierta tarde a una joven de apariencia modesta, acompañada de su madre. Su rostro, sonrosado y primaveral, asemejándose al de las madonas de Rafael, y aun mejor, a cierto cromo-grabado alemán que yo había admirado mucho y que representaba la Margarita de Fausto. Me atrajeron, sin duda, la dulzura y suavidad de sus facciones, la esbeltez de su talle, sus grandes ojos verdes encuadrados de largas pestañas y la frondosidad de sus rubios cabellos; pero me sedujo más que nada cierto aire de infantil inocencia y melancólica resignación emanados de toda su persona...(Pág. 263)



Autor: Santiago Ramón y Cajal
Título: Mí infancia y juventud
Colección Austral Nº 90

Espasa - Calpe, S.A.
Nº de Páginas: 266


(...) He adolecido siempre de lamentable facilidad para soltar la risa; una observación chocante, un gesto inesperado, cualquier chirigota, bastaba para excitar mi ruidosa hilaridad, sin que fueran parte a reportarme lo grave del lugar y lo solemne de la ocasión. En mi huesoso y movedizo semblante estallaba la carcajada como el oleaje en el mar azotado por la brisa...(Pág. 181)










 "Todo pasa, todo huye, todo se sucede, se mueve y se renueva por un poder irresistible:
el hombre mismo, arrastrado por el torrente de los tiempos..."
                                                                                     Buffon.




En su origen el perro era un animal útil, adaptable y con gran variedad genética. dependiendo de la misión a desempeñar, adquiría una determinada forma anatómica y psicológica en base a la presión del hombre y las necesidades de éste. Las razas que aquí nos importan sufren de sta selección mucho más que otras. La brutalidad y dureza del trabajo exigían la mayor especialización y sólo se perpetuaban los más adecuados a este trabajo. Cuando en el siglo XII comienzan a...
 






 Terrier y Bull & Terrier
Las razas de combate y caza 

Autores: Jesús Brey - José G.Ojados - Carlos de Guinea
Ilustraciones: José gómez Ojados 

Edición Seiquer, S.L.1996 
nº de Pág. 125


 

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