sábado, 27 de septiembre de 2014

Marco Aurelio. R. L. Stevenson. Byron.




El tiempo de la vida humana, un punto;
su sustancia, fluyente; 
su sensación tibia;
la composición del conjunto del cuerpo,
fácilmente corruptible;
 su alma una peonza;
su fortuna, algo difícil de conjeturar;
 su fama indescifrable.
En pocas palabras todo lo que pertenece al cuerpo,
 un río; sueño y vapor, lo que es propio del alma;
la vida, guerra y estancia en tierra extraña;
la fama póstuma, olvido.
¿Qué, pues puede darnos compañía?

                                                                                            Marco Aurelio
                                                                                              Meditaciones (II, XVII)

 
 Erika Kuhn


Mí alma, en fuego fatuo convertida,
vagar sabrá en la estación florida...

 


"Dadme la vida que amo,
que el resto pase a mi lado.
Dadme el cielo jovial en lo alto
y a mi vera el camino apartado.
Lecho en el arbusto bajo las estrellas,
pan para mojar en las aguas del río...
es la vida que quiero llevar,
he ahí para siempre la vida.
Cáigame el rayo después o antes,
que lo que haya de alcanzarme alcance;
dame el resto de la tierra en torno
y ante mi la carretera.
Ni riqueza ni esperanza busco
o amor o amigo que me conozca;
tan solo el cielo en lo alto busco
y bajo mis pies la senda.
Sobre mi decaiga el año
donde me haya demorado,
cuando acalle a las aves del árbol,
muerde mis dedos amoratados.

                                                                                  R. L. Stevenson

 


¿No son las montañas, las olas, y los cielos, una parte
de mí y de mi alma, como yo de ellos?
¿No es el amor de ellos el fondo de mi corazón
Con una pasión pura? ¿no debería despreciar
Todos los objetos, si se compara con estos? y el vástago
Una marea de sufrimiento, en lugar de renunciar a 
Tales sentimientos por la flema dura y mundana
De aquellos cuyos ojos sólo se encienden a continuación,
Mirando al suelo, con pensamientos que no se atreve a brillar?
                                                                                      Byron










No hay comentarios:

Publicar un comentario