domingo, 21 de septiembre de 2014

Grandes Poetisas de América. Isabel Cuchi Coll (1904-1993)


Raysse Beach, 1962
Centre Pompidou, 2014
Fotografía: Philippe Migeat



Clara Lair

Alfonsina Storni

Julia de Burgos

Gabriela Mistral

 




Clara Lair (1895-1973)

Clara Lair

Nace Clara Lair en el pueblo de Cidra, el ocho de marzo del año 1895, y es bautizada en la parroquia de Nuestra Señora del Carmen, con el nombre de María Mercedes. Fue prima hermana de don Luis Muñoz Marín, Gobernador de Puerto Rico y creador del Estado Libre Asociado.
Triunfa un pseudónimo cuando se adueña de la personalidad de quien lo selecciona, al extremo de llegar a desconocerse el nombre propio, como en el caso de Jeorge Sand (Armandina Lucila Aurora Dupin, baronesa Dudevant) Fernán Caballero (Cecilia Bohl de Faber) Gabriela Mistral (Lucila Godoy Alcayaga) y otras, ocurre con el de Clara Lair (Mercedes Negrón Muñoz). Vivió Mercedes catorce años en la ciudad de Nueva York, durante los cuales trabajó como secretaria de una corporación norteamericana. Gozaba de un refugio clandestino al que había bautizado con el nombre de Lair que compartía con una amiga a la que solía referirse como Clara.
Publicado en 1950 Trópico amargo, libro que recoge una gran parte de lo publicado en Arras de cristal (1937), la pluma de la autora de estos poemarios enmudeció hasta 1973 año en que falleció en el Auxilio Mutuo, en Hato Rey, Puerto Rico. Encontrándose muy enferma desde su residencia en la Caleta de San Juan, fue trasladada a Auxilio Mutuo, donde algunas semanas después, falleció. (Pág.12)


Gaffiti. Palais du Tokyo.
París


¡Allá fuera es la luna y el murmullo del mar
en la fragua del trópico brillando por quemar;
allá fuera es la esencia, veneno del jardín
y los pérfidos astros
avivando,encendiendo azabache, alabastros
en carne negra y blanca; la cabellera sin fin
del trópico,
trasmutando los cuerpos al corto cielo erótico...!
Duerme mi niño grande, duerme mi niño fuerte;
que el juego del amor rinde como la muerte.

    
Las cuatro partes del mundo
Musée d'Orsay. París

De su Nocturno Trópico

¡Oh Trópico! Deja siempre la palma ante el mar
Mientras marullo y nubes chocan en el pleamar...
Mientras la ronda lúbrica mi gato hace al azar...
¡Que mis brazos vacíos sean como el  desvelo
de una palma de mar que se rasga hacia el cielo...!




"Habrías de llegar, tú, mi Romeo,
en suavidad y brillos,
Habrías de llegar, mi caballero,
en blancuras y bríos.

Galopabas sereno tras la muerte,
bebiendo a sorbos ávidos la vida...
y volabas a mí por sorprenderme
sin anunciarme el tiempo de la cita...

Llegaste al fin...¡ya muerta mi ternura!
llegaste frío, cínico, fatal...
Retando sombras, pisoteando tumbas...
¡Don Juan, Don Juan!


Oleg Tchoubakov, nació en 1969 en Minsk (Bielorrusia)


 
Alfonsina Storni (1892-1938)


Alfonsina Storni

Nació en Lugagnia, Cantón Ticino, en la Suiza italiana el 29 de mayo de 1892. Apenas contaba cuatro años cuando su familia se trasladó a la Argentina, por lo que siempre guardó un borroso recuerdo de su país natal; llegó primeramente a la ciudad de San Juan, comenzando sus primeros estudios en Corona, Santa Fe. Allí permanece hasta hacerse maestra

En cuanto a su físico en una biografía así se describe: "Colorada, redonda, chatilla y fea". tenía una viva imaginación que manifestó desde muy niña.

Son temas principales en toda su obra, el amor, la muerte y el mar, las manos. 

En septiembre de 1938 visita Colombia y Uruguay cuando estaba ya fatalmente sentenciada por la cruel enfermedad. La enfermedad avanza rápidamente. Madura en su interior la idea de poner fin a todo, de entregarse al descanso final. Los dolores arrecian. No quiere esperar la destrucción total. El 20 de octubre haciendo uso por ultima vez del lenguaje que la consagra, la poesía, deja este postrer mensaje:


"Dientes de flores, cofia de rocío
manos de hierbas,tu,nodriza fina, tenme puestas las sábanas
terrosas
y el edredón de musgos descardados
Voy a dormir, nodriza mía, acuéstame,
ponme una lámpara a la cabecera
una constelación, la que te guste
todas son buenas, bajala un poquito...
Déjame sola, oyes romper los brotes...
tú, acuna un pie celeste desde arriba
y un pájaro te traza unos compases...
para que olvides. Gracias. ¡Ah! un encargo
si el llama nuevamente por teléfono
le dices que no insista, que he salido...


Oleg Tchoubakov


El amor no la busca, más ella sale a su encuentro, por necesidad imperiosa de su alma tierna, sentimental, compasiva, generosa, pero apasionada:


"Para decirte amor, que te deseo
sin los rubores falsos del instinto,
estuve atada como Prometeo,
pero una tarde me salí del cinto"

Son veinte siglos que movió mi mano
para poder decirte sin rubores
que la luz edifique mis amores
son veinte siglos los que alzó mi mano".

  
Oleg Tchoubakov


Se ha comentado su rebeldía por todas las ventajas que el hombre goza, su desprecio a una sociedad que la rodea y la asfixia, manifestándola constantemente en sus versos, pero, al analizar la parte amorosa de su poesía, se descubre un alma femenina llena de sutileza:


"para qué amo, me pregunto
si no es para hacer algo
grande, nuevo, desconocido".

 
Oleg Tchoubakov


Y abundando en su feminidad para la total entrega en el amor no pudo menos de citar en su poema "El ruego"

Señor, señor, hace ya tiempo, un día
soñé con un amor como jamás pudiera
soñar nadie, algún amor que fuera
La vida, toda la poesía".
Y pasaba el invierno y no venía
y pasaba también la primavera
y el verano de nuevo persistía
y el otoño me hallaba con mi espera".

 
 Oleg Tchoubakov


"Estuve en tu jaula, hombre pequeñito
hombre pequeñito que jaula medas
Digo pequeñito, porque, no me entiendes
ni me entenderás.

Tampoco te entiendo, pero mientras tanto
ábreme la jaula que quiero escapar
Hombre pequeñito te amé media hora,
No me pidas más".

 
Oleg Tchoubakov  



Julia de Burgos (1914-1953)

Julia de Burgos

En limitación geográfica de Puerto Rico, matizada de convencionalismos sociales nace y crece la cantora del Río Grande de Loíza al despuntar el alba del 17 de febrero en el barrio de Santa Cruz de Canóvas, en el humilde hogar de sus padres, don Francisco Buergos Hans y doña Paula García. Julia Constanza Burgos García fue la mayor de trece hermanos.

Nace ya Julia de Burgos dotada de un espíritu rebelde, predestinado a volar alturas por su genio creador. Ya, por esta rebeldía que ella descubrió a tiempo, abandona su país natal para volver muchos años después, a reposar en su tierra, libre ya de la vida, que en sus andanzas por otros mundos, desafió sin reservas ni temores.

Su primer matrimonio, muy joven aún, lo contrajo con Rubén Rodríguez Beauchamp en el año 1934. La unión duró apenas tres años y de ella no hubo descendencia.

Parte de su vida pasó en Cuba y Nueva York, ciudad en la que muchos años después, contrajo matrimonio con Armando Marín, del que no tardaría en separarse.

Lanzada ya a la vida bohemia, a la que le era imposible renunciar, su salud se resiente, teniendo en muchas ocasiones que ser hospitalizada.

Recluida por los efectos del alcohol, hoy en un hospital, mañana en otro, minó totalmente su salud y por la vida que arrastrara, en curiosa paradoja, como la flor de loto que ningún lodo enfanga, se salvó siempre el alma noble y generosa y la marcada feminidad que la caracterizara.

Y...con la ayuda del Negociado de Personas Desaparecidas, Armando Marín y Olivo Muñoz Arce, se enteran de que Julia ha sido hallada, inconsciente, en la acera de la Quinta Avenida y calle 105, en pleno Harlem de la ciudad de Nueva York, el 6 de julio de 1953. Alguien la llevó al hospital de esa sección, muriendo allí a los pocos momentos.

Al no encontrársele encima identificación alguna, fue fotografiada y marcada con un número. Su tumba provisional fue  la fosa común. Ella lo profetizó en sus versos:

"Morir conmigo misma, abandonada y sola..."

 
Kyosuke Tchinai
Nació en 1948 en Ehime al sur de la isla de Shikoku (Japón) 


(Poema para mi muerte)

Dadme mi número, porque si no,
me moriré después de muerta.

(Dadme mi número)


 
 Kyosuke Tchinai


Luego, su cuerpo, pasó a ser abono para su tierra madre que tanto amó, fue enterrado en el cementerio de Carolina. Una sencilla cruz con su nombre y la fecha de su muerte, nos recuerdan:


"mi nombre destorciéndose amarillo en las ramas,
y mis manos, crispándose para darse a las yemas."


Kyosuke Tchinai


Se dedica versos a ella, "A Julia Burgos, por Julia de Burgos", "Pentacromía" y "Voces para una nota sin paz". Pentacromía es un reto a los convencionalismos sociales, en donde ella proclama sus deseos de haber sido hombre. Dos de las otras poetisas de su altura, lo han expresado así: Juana de Ibarborou, en su poema "Si yo fuera hombre".

Si yo fuera hombre
qué hallazgo de luna
de sombra y silencio
me habría de dar..."


Kyosuke Tchinai

    
Y Alfonsina Storni en su poema "La que comprende" postrada de rodillas ante el cristo agonizante, porque va a ser madre, angustiada, reza:

"Señor , hijo mío
que no nazca mujer..."

 
Kyosuke Tchinai

 
Mientras el deseo de ser hombre en Julia de Burgos, evoca, primeramente, la libertad de acción para alcanzar el supremo goce físico, y apasionada, en su "Pentacromía" saí lo proclama:

"Hoy quiero ser hombre
Subir por las tapias
hurtar los conventos, ser todo
un don Juan
raptar a Sor Carmen, y a 
Sor Josefina
rendirlas...y a Julia de Burgos,
violar.

 
 Kyosuke Tchinai


En extraño presentimiento de su muerte extraña, se debilita su fortaleza, al imaginarse volando más allá del vacío, y de toda posible dimensión presente, y escribe, entonces, su "Poema para las lágrimas".

"Me voy como vinieron a tu lado
los cielos
fatal y quedamente a quedarme
dormida,
como el descanso tibio del más
simple crepúsculo
naturalmente trágico,
magistralmente herida.
Adiós. Rézame versos en las
noches muy largas,
En mi pecho sin lumbre, ya
no cabe la vida.

 
Kyosuke Tchinai


"Morir conmigo misma, 
abandonada y sola
que nadie me profane la muerte
con sollozos
ni me arropen por siempre con
inocente tierra
que en el libre momento, me
dejen libremente
disponer de la única libertad
del planeta.
 
   
Kyosuke Tchinai


El río al que pide que la lleven, para siempre a reposar:


"Tú, solamente tú,
Río Grande de Loíza,
podrás darme la risa
para el camino eterno
allá, bajo las aguas".


 
Kyosuke Tchinai



Canción de la verdad sencilla

No es él el que me lleva...
Es mi vida que en su vida palpita.
Es la llamada tibia de mi alma
que se ha ido a cantar entre sus rimas.
Es la inquietud de viaje de mi espíritu
que ha encontrado en su rumbo eterna vía.

El y yo somos uno.
Uno mismo y por siempre entre las cimas;
manantial abrazando lluvia y tierra;
fundidos en un soplo ola y brisa;
blanca mano enlazando piedra y oro;
hora cósmica uniendo noche y día...

 




Gabriela Mistral (1889-197)
Premio Nobel de Literatura 1945


Gabriela Mistral

 En California hay un pueblecito con aguas azules y montañas de un verde apagado. Un pueblecito con herencia española, que es alegre y pintoresco. Tiene calles lineadas de árboles y hay profusión de flores. Las semillas fructifican como si fueran sembradas y cultivadas por una mano divina en una tierra prodigiosa. Es Santa Bárbara. Arribé allí un viernes de noviembre a la una de la tarde. El hacer un alto en Santa Bárbara obedecía a tan solo a un propósito ver a Gabriela Mistral (...) (Pág. 81)







Al contemplar su rostro, para siempre dormido y sus manos cruzadas, quietas para siempre, pasa por nuestras mentes una de las estrofas de su poema Tribulación:


"En esta hora amarga como un sorbo de mares
Tú, sosténme, Señor,
Todo se me ha llenado de sombras el camino
y el grito de pavor!" 

 


Y en muchas otras estrofas más, en que asomaba la rebeldía de la mujer por su gran desconsuelo, por sus desengaños, por su conmovedora angustia, que, como en su inolvidable Nocturno, la hacían producir sus versos magníficos:


"Ha venido el cansancio infinito
a clavarse en mis ojos, al fin:
el cansancio del día que muere
y el del alba que debe venir..."

  



(...) Pasó algún tiempo, cuando me enteré que Gabriela se hallaba en Nueva York sometida a un tratamiento médico, porque así lo requería su delicada salud. La tenia aislada y tranquila, descansando sobre los laureles tantas veces conquistados.
Y... llegó el final (...) no era posible evitar lo inevitable, fue una llamada de mi dilecto amigo Rafael Bosch quien me comunicó que el fin había llegado, y que el cuerpo de la ilustre autora de Desolación y de Tala sería trasladado  a la funeraria de la Avenida Madison y calle 81 de la ciudad de Nueva York, adonde yo residía y donde falleció Gabriela. (...)

La transformación sufrida  por su rostro en nada recordaba "el semblante material de talla heróica y dulce fatiga" como en una ocasión la describiera el escritor cubano Jorge Mañach.

Ramos, flores y coronas comenzaron a llegar. Solamente unas horas más habría de permanecer rodeada de sus amigos de Nueva York, ya que era preciso devolverla a su Chile a reposar bajo la tierra que la vio nacer, como Lucila Alcayaga, en un pueblo del valle de Elquí, al norte de Chile, en una de sus primaveras. (Pág. 84)

  


Sus poemas de soledad, de muerte, de amores dolientes, la llenaron de gloria, y la llevaron a la cumbre hasta obtener el más alto galardón a que puede aspirar un escritor: el Premio Nobel de Literatura.




"Toda la noche he padecido. Toda la noche se ha estremecido mi carne para entregar su don. Hay en él sudor de la muerte sobre mis sienes...Y te llamo ahora Dulzura Infinita a Ti, Señor, para que lo desprendas blandamente...Nazca pronto y mi grito de dolor suba en el amanecer, trenzado con el canto de los pájaros..." 
                                                                                      "El Amanecer"
 



La maestra rural
                                            A Federico de Onís


La maestra era pura. "Los suaves hortelanos"
decía "de este predio, que es predio de Jesús,
han de conservar puros los ojos y las manos,
guardar claros sus óleos, para dar clara luz".

La maestra era pobre. Su reino no es humano.
Así en el doloroso sembrador de Israel.)
Vestía sayas pardas, no enjoyaba su mano
¡y era todo su espíritu un inmenso joyel! (...)




Autora: Isabel Cuchi Coll
Título: Grandes Poetisas de América
Editorial Corripio
Nº de Páginas: 93



 

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