lunes, 8 de septiembre de 2014

A vueltas con España. Camilo J. Cela (1916-2002)


La gran familia, 1962
Amparo Soler Leal y José Isbert

C.J.C.
En su retablo ibérico

La primera vez que vi corporalmente a Camilo  José Cela debió de se en una escapada clandestina a Madrid en 1944. Acababa de salir la 2ª Edición del Pascual Duarte, de la que aún conservo dedicado un ejemplar. Entonces era flaco, huesudo, alto y su curva frontal salía tanto que le hacía sombríos los ojos. Hablaba ya con voz grave y frase rítmica, rota por los vocablos desenfadados que sólo son secretos para los diccionarios.(...) (Pág.7) Dionisio Ridruejo
                                                                       
Viridiana, 1961
Paco Rabal y Silvia Pinal


 ¡Qué difícil es 
cuando todo baja
no bajar también!
                                 A. Machado


Hay un camino a la derecha, 1953
Paco Rabal y Julia Martínez


Señores guardias civiles;
aquí paso lo de siempre.
Han muerto cuatro romanos
y cinco cartagineses.
                                        F. García Lorca



Autor: Camilo José Cela Título: A vueltas con España

Prólogo: Dionisio Ridruejo Seminarios y Ediciones, S.A. Nº de Páginas: 335




España, la variopinta y cruda, la áspera y entrañable, ha sido siempre, con sus disonancias acres y sus encubiertos acordes, el centro candente de las inquietudes de Cela y el venero casi único de su materia narrativa. Por eso España -sus gentes, sus escritores, sus tierras-  es también el centro y la médula de estos ensayos, de estas tomas de posición y estas meditaciones, a veces confidenciales, que Cela ha tenido que escribir para dar razón de sí mismo, de su mundo y de su obra: un mundo que desborda ampliamente, los angostos límites del pintoresquismo esteticista o del regodeo en lo terrible; una obra que encierra, mucha denuncia, aunque no la remache con ociosas moralejas. Dicho de otro modo, este libro viene a ser , algo así como el marco o la clave indispensable para conocer la raíz y el propósito del gran retablo ibérico labrado por Cela.



Plaza Mayor. Madrid


Madrid, Puerta del Sol


Historia íntima de la humanidad

Theodore Zeldin


6 Por qué se ha progresado más en cocina que en sexo

(...) Alicia abrió un restaurante. Al principio cocinaba tres días por semana y daba clases en la universidad otros tres. Luego, renunció a la actividad académica y aplicó todas sus energías al Jardín de las Delicias. Este restaurante fue su teatro; sus puertas se habrían cada día y había que sorpprender a los clientes.


  
(...) La gastronomía es el arte de utilizar los alimentos para producir felicidad. Hay tres maneras de comer y tres modos correspondientes de buscar la felicidad. Comer hasta saciarse es el modo primero y tradicional. Su objetivo consiste en satifacerse, en tener una sensación de agrado y placidez, en sentirse arrullado. Es la manera cautelosa de abordar el placer, bajo el lema de "protégete de cuerpos extraños".

 Los cuerpos extraños no son sólo las moscas en la sopa, sino también cualquier cosa insólita, prohibida, ajena a la moda o amenazante. En el proceso de aprender a comer, los seres humanos transformaron en virtud su miedo a los cuerpos extraños y lo llamaron gusto. Se desarrollaron habitos intelectuales que imitaban las pautas impuestas por la comida y el miedo a los cuerpos extraños se extendió a otros aspectos de la vida; por más aburrida que fuera, la rutina pareció ser la medida preventiva más segura.
 


(...) Así fue como se inventó un segundo modo de comer, el de tratar la comida como una diversión, como una forma de permisividad, una caricia para los sentidos. Su proposito era seducir y ser seducido a la romántica luz de las velas, crear cordialidad entorno a aromas deliciosos.
 

   
(...) Los cocineros creativos se dedican constantemente a perder sus miedos a los alimentos raros, a los cuerpos extraños.

Es cierto que algunos comen aproximadamente los mismos alimentos que sus antepasados de hace mil años, pero, a pesar de todo, la variedad se introduce subrepticiamente, por más limitado que pueda parecer el menú. Así en Ghana, una comunidad pobre completamente deconocida para el mundo de los expertos en cocina consume 114 especies de frutas, 46 tipos de semillas leguminosas y 47 clases de granos. En los Andes, un campesino puede distinguir sin dificultad entre 300 variedades de patatas y preparará su guiso utilizando de veinte a cuarenta variedades cuidadosamente equilibradas...





 

  

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