sábado, 16 de agosto de 2014

Poesía. Manuel Machado (1874 - 1947)



Elogio
de este libro
por varios ingenios




Pórtico de tópicos en prosa
a un libro de buena poesía

La pluma, hostil a la pesadumbre, como del ala quiso
Sócrates; lejos la mitad del alma, como ante el mar latino
plañía Horacio; trocada la soledad en "soleá", como enseña
en lo hondo el ribereño bético. Tal la cifra de esta poesía
tuya; salada, clara, ligera, apoyada en la inquietud. Como
la ola blanca y benigna de una playa mediterránea.

                                                                               Pedro Lain Entralgo 









Este es tu libro, Manuel

Esta es la voz del tiempo, la agonía
del viento largo en la mirada ausente,
la morena tristeza de la fuente
sin resplandor entre la verde umbría.

Esta es la voz del tiempo, la alegría
de sol en trigo y libertad naciente
de corazón frente a la mar, que siente
su angélica hermosura en rebeldía;

y esta serenidad aventurada
de espuma en el descanso de la arena,
de ceniza en el viento confiada,

las alas son donde el vivir se ordena,
las alas de tu voz, seria y andada,
con la angustia y la gracia de la pena.

                                                                Luis Rosales 

 


De la visitación a la tierra de Castilla
del Ángel andaluz

La plenitud  del pensamiento brilla
en la noche profunda y estrellada
como un ángel que lleva en la mirada
la gracia de la vega de Sevilla.

¡Los álamos insomnes de la orilla,
el olivo de plata desvelada,
el íntimo rubor de la granada
y la espuma del mar en la mejilla!

Al tránsito del ángel tiene esencia
remota de azahar la lejanía
en el sigilo azul de la mañana,

y el vívido milagro de la ausencia
derrama su recóndita alegría
"por la terrible estepa castellana".

                                                          Leopoldo Panero





 A Manuel Machado

Porque se llama Manuel
y Machado de apellido,
en su verso, Muerte y Vida
juegan partida y nivel.
¿Quién vence? Tablas. Y él,
banderillero de Apolo,
supo, cantó y está solo:
ese poeta chapado
que se apellida Machado
y le llamaban Manolo.

                                                                      Gerardo Diego



Calle de Embajadores. Madrid


Al poeta Manuel Machado
en la edición de su obra completa

Aquel radiante sol enamorado
que se hace piel y fruto, y la porfía
de un son que reconoce la alegría
en las entrañas del dolor cantado.

tropel de hierro o lirio reclinado,
dispersa voz que junta la agonía
y esperanza sin senda que confia
tiempo de amor, en el azar cuidado.

Tiempo apenas herido, todo viene
a coronar tu honor sobre las canas
por el cauce del verso aventurado.

A colmar nuestro sueño que contiene,
leve y eterna ya, vieja y lozana,
la primavera de Manuel Machado.

                                                                       Dionisio Ridruejo



Alma
((1898 - 1900)

   
 
Otoño

En el parque, yo solo...
Han cerrado, 
y olvidado
en el parque viejo, solo
me han dejado.

La hoja seca
vagamente
indolente
roza el suelo...
Nada sé,
nada quiero,
nada espero.
Nada...

Solo
en el parque me han dejado,
olvidado
... y han cerrado.

                                                      Manuel Machado
 

Monumento a la memoria de Eloy Gonzalo


Oasis

Sueña el león.
Junto a las tres palmeras
se amansa el sol. Existe
el agua. Y Dios deja un momento
que los pobres camellos se arrodillen...

Junto a las tres palmeras,
el árabe, tendido, al fin sonríe
y suspira... Damasco
lejos aun le aguarda. Los confines
del horizonte brillan encendidos.
Un silencio terrible
llena el aire...En la arena
tiembla la sombra elástica de un tigre.

                                                                   Manuel Machado


 


Wagner

Un reloj que no sé dónde está da la una
-corazón de la noche-, hora solemne y vaga
en que la luz penúltima de la Tierra se apaga,
para dejar la luz última, que es la Luna.

Es la hora del príncipe que marcha peregrino
a sacar del encanto la encantada princesa,
mientras forjan escudo mágico a la alta empresa
el gnomo de los sueños y el hada del destino.

El silencio y la sombra se abrazan: han cesado
el cantar de la fuente y el suspirar del viento.
Tiene en redor la Luna de ensueños un anillo.

Las ondinas y náyades despiertan. Han llegado
el monumento precioso en que el héroe del cuento
mata al dragón que guarda la puerta del castillo.

                                                                                  Manuel Machado


Viaducto, calle Segovia. Madrid



La noche blanca

Sólo están en vela,
la nieve, la Luna y Pierrot.
París duerme y sueña.

Colombina, en brazos
del marqués se entrega,
por una pulsera de oro
y un collar de perlas.

La señora Luna tranquila blanquea,
y en vano la llama
Pierrot y la increpa...

Colombina duerme,
Colombina sueña
en el brazo blanco de Pierrot , desnudo, 
mirar su pulsera...;
en el cuello blanco de Pierrot, desnudo
su collar de perlas.

                                                           Manuel Machado

 

   
Caprichos
(1900 - 1905) 


   
La alcoba

En el cuarto, en sombra
duermen los colores
de las flores.
Duermen los albores
de tu lecho blanco...
las rosas purpúreas
de tu cara duermen.
En medio del vaho
de flores y aroma
de tu carne suave,
duermen en el cuarto
todos los colores...
Sólo vela el rojo
carmín de tus labios.

                                             Manuel Machado




El viento

De violines
fugitivos
ecos llegan...
bandolines
ahora son.
...Y perfume
de jazmines,
y una risa...
Es el viento
quien lo trae...
goce sumo.
pasa, cae...
como humo
se desvae...
pensamiento
...¡y es el viento!

                                                   Manuel Machado     


Bajo los soportales de la calle Toledo. Madrid


"Gioventu, primavera della vita..."
Carducci   




Mujeres

La hija del ventero  

"La hija callaba, y de cuando
en cuando se sonreía."      
Cervantes, El Quijote

   
"La hija callaba
y sonreía..."

Divino silencio, preciosa sonrisa,
¿por qué estáis presentes
en la mente mía?

La venta está sola.
Maritornes guiña
los ojos, durmiéndose.
La ventera hila.
Su mercé el ventero,
en la puerta, atisba
si alguien llega...El viento
barre la campiña.
...Al rincón del fuego,
sentada, la hija
-soñando en los libros
de caballerías-,
con sus ojos garzos,
ve morir el día
tras el horizonte...

Parda y desabrida,
la Mancha se hunde en la noche fría. 

                                                                  Manuel Machado

Estatua ecuestre de Felipe III
Plaza Mayor. Madrid



Manuel Machado Ruiz
(1874 - 1947)



Autor: Manuel Machado

Título: Poesía
Impreso en Barcelona, en los talleres de Domingo Clarasó; 1940

Editado por la Delegación Nacional de Prensa y Propaganda
de F.E.T. y de las  J.O.N.S.

Nº de Páginas: 451

 

Los 74 años que tiene el libro han dado a sus páginas este color de pergamino.



  


 

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