domingo, 3 de agosto de 2014

Neil Gaiman. Los hijos de Anansi.


Museo de la ciudad de New York


Ya sabes lo que pasa, coges un libro, lo abres    
por la dedicatoria, y descubres que una vez más, el    
autor le ha dedicado el libro a otro que no eres tú.   
         Esta vez no.                                                        





Gordo Charlie lleva una aburrida vida en Londres junto a su anodina prometida, Rosie, hasta que se entera de la muerte de su padre, el agradable señor que le puso el apodo del que no se ha podido despegar. Por supuesto, su progenitor se ha ido de este mundo de una manera tan poco convencional como todo lo que hacia: fulminado mientras cantaba en un karaoke.
Y encima ha dejado una especial "herencia": un desconocido alto y guapo que aparece en su puerta y que resulta ser el hermano que Charlie no sabía que tenía. Un hermano tan diferente del propio Charlie como la noche y el día, un hermano que le va a enseñar como relajarse y divertirse un poco tal y como hacia papaito.
De repente, la vida empieza a ser muy interesante para Gordo Charlie. Porque claro, su padre no era un padre cualquiera. Era Anansi, un dios embaucador, el dios araña. Un espíritu rebelde capaz de invertir el orden social, de crear riqueza de la nada y de mofarse del diablo. Incluso, hay quien afirma que podía engañar a la mismísima muerte...





Anansi es uno de los personajes más importantes de las leyendas de África Occidental y del Caribe. Hay varias menciones de los hijos de Anansi y su esposa Aso. Se representa  como una araña, un humano o combinaciones de ambos. Las leyendas de Anansi se creen originales de la tribu Ashanti, estas luego se propagaron por grupos Akan al Caribe, Surinam, y las Antillas Neerlandesas.


MoMa

...y la ventana daba a los jardines. Se oía ya el coro del amanecer, y vio mirlos, gorriones que avanzaban a saltitos sobre el seto y un zorzal de pecho moteado que estaba posado en la rama de un árbol cercano. Gordo Charlie pensó que un mundo en el que los pájaros cantaban por la mañana era un mundo normal, razonable, un mundo, un mundo del que no le importaba formar parte.
Más tarde, cuando los pájaros se convirtieron en animales temibles, Gordo Charlie seguiría recordando aquella mañana como algo bueno y hermoso, pero también como el punto en el que todo comenzó. Antes de que apareciese la locura; antes de que el miedo se instalara en su vida.(...) (Pág.34)




Padre e hijo fueron bailando todo el camino, mientras cantaban una canción sin letra que se iban inventando sobre la marcha. Y la canción se quedó flotando en el aire incluso después de que entraran en casa y se sentaran a desayunar. (pág.375)



Autor: Neil Gaiman
Título original: Anansi Boys

Traducción: Mónica Faerna
Rocaeditorial
Nº Páginas: 379

 





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