jueves, 7 de agosto de 2014

José Ortega y Gasset. (1883 - 1955) Goya.



Los dos grandes pintores españoles Velázquez y Goya han sido tema de interés y singular preocupación de José Ortega y Gasset. Velázquez ya aparece en sus primeros artículos y libros, pero ha sido en sus postrimerías cuando atacó el problema por su raíz más profunda en Papeles sobre Velázquez y Goya y en la introducción al Velázquez publicado en Suiza.
Pero de Goya, aludido en muchas páginas de su obra, no trató por extenso hasta los citados Papeles, que, refiriéndose a dos pintores tan distintos, tienen su unidad en su nuevo método interpretativo, derivado directamente de la concepción filosófica fundamental del autor; saber como el pintor toma el oficio, lo que era y quería ser como hombre y, por tanto, la de toda una época.
"La menor pincelada nos remite al orden dinámico de una existencia." Por tanto, la interpretación de un pintor no puede hacerse más que desde su biografía, conociendo la vida del hombre concreto en su circunstancia concreta, en su tiempo y su sociedad.
Este método es imprescindible en un hombre que, como Goya, presenta radicalísimos contrastes, como por ejemplo, entre sus tapices y "los pavorosos chafarrinones de sus cuadros negros", entre el popularismo o plebeyismo y el aristocratismo, para expliacrse cómo " la cotidianidad de su oficio experimenta de tiempo en tiempo extrañas perforaciones de genialidad." Los compiladores
                                                                                                                           
...Siempre que el monstruo Goya -porque quede dicho ya a limine: Goya es un monstruo, precisamente el monstruo de los monstruos y el más decidido monstruo de sus propios monstruos- siempre que el monstruo Goya asoma su hombro atroz de enorme embozado sobre la línea ondulante, trémula como marina, de mi particular horizonte, estas ideas se me encabritan, con vehemencia de satiresas, reclamando ser enunciadas, a pesar de que tienen escasa importancia y necesito fustigarlas una y otra vez para que recobren sus taciturnos cubiles. (Pág. 3)


"La historia es siempre historia de vida. Las obras de arte no nacen en el aire, son pedazos de vidas humanas y, por tanto, ellas mismas vivientes. Ahora bien la vida humana es drama"... (Pág.9)


Calle Toledo. Madrid

...Cada vez que veía los cuadros, grabados, dibujos de Goya, me retiraba de la visión, como en resaca, hacia los estantes de las bibliotecas. Creía estar seguro de que se habían escrito muchos libros sobre Goya. Si hay un pintor en el universo que tenga sex-appeal para todas las especies imaginables de autores de libros, es ciertamente Goya. El conjunto de su obra produce un efecto alcohólico sin par, alegra las pajarillas, al más ascético intelectual. (Pág. 12)


...Con Goya pasa lo contrario: se le entiende desde luego, pero eso que de él se entiende es siempre, por esta o por otra razón, un problema, un enigma...(Pág. 13)

...¿En qué consistía, pues, esa evidente conciencia de universal capacidad? A mi juicio, no se suele destacar todo lo debido una virtud que Goya poseyó en alto grado, a que daba suma importancia, de que se sentía orgulloso y que casi apuntaba en manía- la riqueza, casi sin límites, de su destreza como artífice, de su práctica en todas las técnicas de pintura, grabado y dibujo-, en suma, lo que quisiera llamar su "artesanía". Toda la vida se le ve preocupado de adquirir y manejar cuantos modos de expresarse en formas bidimensionales divisa en el horizonte. Más aún: en este orden es de una constante originalidad...(Pág. 21)

 


...Goya había ganado en estos tres años algunos miles de reales de vellón. No los gastó en francachelas. Debió concluir las decoraciones de Aula Dei a fines del 74. Todo concuerda en dar la razón al cartujo Tomás López cuando, tiempo adelante, redacta sus noticias sobre Goya y refiere que al trabajar en el convento tendría, según parece, unos treinta años. Cobra sus emolumentos y, con lo ahorrado antes, puede, al empezar el año 1775, casarse, hacer el viaje a Madrid y afrontar los primeros tiempos de vida en la corte. ¿Cuál es la causa de este traslado? Clarisíma. El caballero Mengs, director artístico de la Real Fábrica de Tapices, está convenciendo a la mayordomía mayor de Palacio para que se encarguen a nuevos pintores los cartones para los tapices, con un pequeño sueldo -8.000 reales- mas lo que se justiprecie cada trabajo. Bayeu comunica esto a Goya y le aconseja ir a Madrid para aprovechar la excelente ocasión. Y, en efecto, en 18 de julio de 1776, aparte José del Castillo, que ya estaba ocupado en ello, y junto a Ramón Bayeu y Manuel Napoli, es propuesto Goya. He aquí que entra por la Puerta de Alcalá, en viaje de novios con "la Pepa" al lado, con sus veintinueve años...(Pág. 90-91)




...Jovellanos estimaría a Goya como pintor de retratos, pero es seguro que no supo el resto de su obra. Lo prueba que el borrador para un artículo -publicado en el II, I, pág. 545- da a entender que no hay en España buenos ni medianos pintores, pues no creo que fuera capaz de considerar a Goya como "eminente" al lado de Urbinos, Mengs, etc. (Pág. 62)

...Cuando nuestro yo consigue en buena parte encajarse en la circunstancia, cuando ésta coincide con él, sentimos un bienestar que está más allá de todos los placeres particulares, una delicia tan íntegra, tan amplia que no tiene figura y que es lo que denominamos felicidad...(Pág. 77)

 
Calle de Embajadores

...En Goya, por el contrario, asistimos a una serie continua de fulguraciones parciales que no llegan nunca a integrarse en la unidad completa de un estilo, pero que, en cambio, no se interrumpen desde los treinta años hasta los ochenta y dos en que muere. La situación estrictamente creadora se prolonga, pues, en él con una insistencia anormal. Reunidos ambos rasgos -su fuerza innovadora y la lentitud de su innovar- hacen de él un caso excepcionalmente favorable para que intentemos aclararnos -si en alguna medida es posible- cómo es una vida de condición genial. (Pág.95)


Teatro Pavón

...El pintor, en cambio, ni suele ni necesita ser consciente. La insondable consistencia de la materia con que sus manos tropiezan actúa como si  fuera la consciencia que a él le falta. Por eso el artista vive más en su obra que el intelectual, y cuando sus dedos se quedan solos, cuando abandonan el lienzo, el pincel, el buril, el barro o el mármol es como si se quedase sin cerebro y parece tonto. Suele ser cosa triste oír hablar a un pintor de pintura delante de su cuadro. Nos parece que el inteligente es el cuadro y no él. Pero esto significa tan sólo que la inteligencia del pintor tiene una complexión distinta que la del intelectual. O digamos inversamente: significa nada menos que son dos tipos de hombres distintos.

Autorretrato Francisco de Goya

F. de Goya. Don Sebastián Martínez y Pérez, 1792

Goya. María Agustina, Condesa de Altamira

José Ortega y Gasset


"Yo soy yo y mi circunstancia 
y si no la salvo a ella no me salvo yo."
Meditaciones sobre el  Quijote



Autor: José Ortega y Gasset
Título: Goya

Ediciones de la revista de Occidente
Colección: El arquero
Nº Pág. 111






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