sábado, 30 de agosto de 2014

Felipe II. Epistolario Familiar. Erika Spivakovsky


Felipe II
Sofonisba Anguissola



Felipe II


Epistolario familiar
Cartas a su hija, la infanta doña Catalina
(1585-1596)


 Transcritas de los autógrafos del Archivio di Stato di Torino,
"Lettere Principi Forestieri" - Spagna, mazzo 2,
puestas en orden cronológico, prolongadas y glosadas por
Erika Spivakovsky


 


En 1884, el eminente historiador belga  L.P. Gachard publicó una colección de cartas totalmente desconocidas de Felipe II, escritas desde Portugal (1581-1583) a sus jóvenes hijas, las infantas Isabel Clara Eugenia y Catalina Micaela. Todo escritor que trata de Felipe II (o de sujetos relacionados con él) hace mención de estas cartas, de manera que se reitera ad infinitum cómo son reveladoras de los rasgos más cercanos, casi íntimos, del monarca cuya memoria  la "leyenda negra" falseará durante mucho tiempo.(...)

Viviendo reticente y secreto más que soberano alguno, escondiendo sus emociones y sentimientos debajo de una máscara impenetrable, siempre compuesto y dueño de sí mismo, Felipe II, como hombre, era prácticamente desconocido. Por contraste se conocieron los efectos de sus políticas , sus guerras interminables para someter a los Países Bajos revoltosos, para sostener la facción católica en Francia, para castigar a Inglaterra. Por eso,el mundo,  con temor y desdén, veía en la cara del rey la faz de la guerra y de la Contrarreforma, aunque el pincel de Tiziano, de Alonso Sánchez Coello y de otros pintores nos muestran una semejanza bastante humana de la enigmática personalidad regia.(...)




Gachard halló las cartas en el Archivo Real de Turín, depositario de muchos documentos de la Casa de Saboya. La infanta Catalina Micaela, hija segunda del rey, las llevó consigo después de su casamiento (1585) con el duque de Saboya, Carlos Manuel I. Aunque las cartas del padre iban dirigidas a ambas hermanas, la infanta Isabel se las cedió -la hermana mayor tuvo el privilegio de quedar al lado de Felipe II hasta su muerte.
El libro de Gachard hoy resulta rarísimo. En los Estados Unidos, parece que la única copia se halla en la Biblioteca del Congreso en Washington. (...)

La serie empieza un día después de un incidente dramático, del que hasta ahora sólo conocíamos la escena superficial. Mas la carta de Felipe II (Carta II) revela sus emociones y las de su hija sobre el episodio , que ocurrió como sigue: En Barcelona, el 13 de junio de 1585, durante los últimos momentos de despedida, cuando el rey y sus hijas esperaban la llegada de las galeras que habían de llevar a la recién casada y a su esposo al país del duque, Felipe II presentó a su hija una fuente llena de perlas, las más grandes que jamás se habían visto. Llorando, la infanta tomó dos o tres, y al decir el padre que todas la pertenecían, replico ella que, para una duquesa tres eran bastante. Esta anécdota revela muchos sentimientos contradictorios, una mezcla de resignación, modestia, tristeza y, también, franqueza moviendo a la joven novia a dar una réplica más bien impropia al padre cuya generosidad, normalmente, no era abrumadora. Catalina Micaela debió de sentir una repentina revelación, provocada por su aflicción al partir de su país y dejar a su padre y a su hermana. Y en su primera carta, desde el barco, le rogó que le perdonara su conducta de la despedida. Asi lo escribió, aunque no conocemos sus cartas, porque el rey, en su réplica, hace uno de sus muy escasos comentarios llenos de emoción sabidos de él: "no tenéis de qué pedirme perdón de quando nos despedimos, porque aunque herrárades mucho estábades bien desculpada". (Carta II)





Ya sabemos de la amplísima correspondencia del rey que no tenía estilo literario. Aunque estuviese dedicado a la palabra escrita, no sabía articular su pensamiento salvo mediante clisés. Sin embargo, cada carta -precisamente por esta razón-, revela su personalidad entera en su fuerza de carácter y en sus limites. Su firmeza de ánimo, algo de su vida privada, de sus emociones, resplandece a través de estas cartas, no obstante que casi siempre gasta mucho papel y tiempo reiterando tecnicismos y secas estadística- característica tan dominante en este soberano. (...)

 
 


 En junio de 1592, siete años después de la partida de catalina, la familia regia marcha por primera vez en una estancia más larga que las regulares salidas de Madrid ( de noviembre a marzo o abril) a San Lorenzo de El Escorial (Semana Santa), a Aranjuez (mes de mayo), vuelta a San Lorenzo (el verano entero), El Pardo (octubre, a veces también en marzo), y cortas visitas entretanto al Bosque de Segovia, programa más o menos fijado de los movimientos del rey desde su regreso de Portugal. (...)



Alonso Sánchez Coello
Las infantas Isabel Clara Eugenia y Catalina Micaela, 1575
Óleo sobre lienzo 135cm X 149cm. Escuela española
Museo Nacional de El Prado. Madrid.


 

Autora: Erika Spivakovsky
Título: Epistolario Familiar

Colección Austral Nº 1578 (Serie amarilla)
Editorial: Espasa - Calpe, S.A.
Nº Pág. 156



 



    

No hay comentarios:

Publicar un comentario