miércoles, 20 de agosto de 2014

Corsarios de guante amarillo. Luis Antonio de Villena




Corsarios de guante amarillo, rescata el texto publicado en 1983, con una nueva presentación sobre el dandysmo ahora mismo, en el que Villena aborda uno de sus temas más queridos, el de los "elegantes disidentes", los dandys.
Tras una lúcida y extensa introducción que nos sitúa perfectamente en el poco y mal comprendido fenómeno del dandysmo, Villena nos cuenta el "movimiento" a través de sus "santos", se sirve de las semblanzas biográficas de cinco "elegantes rebeldes", cada uno en su estilo: Beckford, Byron, Wilde, Hoyos y Vinent, y Luis Cernuda, para explicarnos con bien escogidos ejemplos cómo actúa y qué piensa un dandy, pues el dandysmo es, en lo esencial, una actitud vital, un arte de la personalidad, más que un movimiento estético.

 


"Corsarios de guante amarillo" (frase de Balsac para acercarse a aquella estética inquietante) -cuenta Villena en la presentación- fue mi primer paso -entre 1973 y 1982- en el mundo romántico/finisecular, al cual he ido -y sigo yendo- después, abundantemente".


 Oscar Wilde (1854-1900)



Autor: Luis Antonio de Villena

Título: Corsarios de guante amarillo

Editorial Valdemar

El Club de Diógenes
Serie "Autores españoles"

Ilustración de cubierta: Retrato de Robert de Montesquiou
          Giovanni Boldini

Nº Páginas: 167
 








El viento en la isla

El viento es un caballo:
óyelo cómo corre 
por el mar, por el cielo.
Quiere llevarme: escucha
cómo corre el mundo
para llevarme lejos.
Escóndeme en tus brazos
por esta noche sola, 
mientras la lluvia rompe 
contra el mar y la tierra
su boca innumerable.
Escucha como el viento
me llama galopando
para llevarme lejos.

                                Pablo Neruda 

 


Celeste abeja

Abres generosa
tu rosa al infinito
para que la celeste abeja
beba el polen de las estrellas.

Reposan mis besos
en tus pétalos de rosa
y la plata de mis versos
se escurre como agua clara.

 ¡Cómo gritan en silencio
los universos!
En un ciclo infinito
cantan las esferas...
esta vida en la Tierra.

Asómate al borde
del universo,
en mi pecho...
y deposita un rocío de eternidad.
                                               
 


Las moscas

Vosotras las familiares,
 inevitables golosas,
vosotras moscas vulgares
que evocáis todas las cosas.

¡Oh viejas moscas voraces
como abejas en abril,
viejas moscas pertinaces
sobre mi calva infantil!

Moscas de todas las horas,
 de infancia y adolescencia,
de mi juventud dorada,
de esta segunda inocencia
quedando creer en nada,
en nada.

Moscas del primer hastío
en el salón familiar,
las claras noches de estío
en que yo empecé a soñar.

Y en la aborrecida escuela
raudas moscas divertidas,
perseguidas, perseguidas,
por amor de lo que vuela.

                                        Antonio Machado
 




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