sábado, 5 de julio de 2014

Platero y yo. Juan Ramón Jiménez (1881 - 1958)


Juan Ramón Jiménez. Premio Nobel de Literatura, 1956


Jan Frans Verhas (Bélgica, 1834-1896)

A la memoria de Aguedilla,
la pobre loca de la calle del sol
que me mandaba moras y claveles.


Jan Frans Verhas


Prologuillo

Suele creerse que yo escribí  Platero y Yo para los niños, que es un libro para niños.
No. En 1913, "La Lectura", que sabía que yo estaba con este libro, me pidió que adelantase un conjunto de sus páginas más idílicas para su "Biblioteca Juventud". Entonces, alterando la idea momentáneamente, escribí este prólogo:

"Advertencia a los hombres
que lean este libro para niños

Este breve libro, en donde la alegría y la pena son gemelas, cual las orejas de Platero, estaba escrito para...¡qué sé yo para quién...para quien escribimos los poetas líricos...Ahora que va a los niños, no le quito ni le pongo una coma.¡Que bien!
"Dondequiera que haya niños -dice Novalis-, existe una edad de oro." Pues por esa edad de oro, que es como una isla espiritual caída del cielo, anda el corazón del poeta, y se encuentra allí tan a su gusto, que su mejor deseo sería no tener que abandonarla nunca.
¡isla de gracia, de frescura y de dicha, edad de oro de los niños; siempre te halle yo en mi vida, mar de duelo; y que tu brisa me dé su lira, alta y, a veces, sin sentido, igual que el trino de la alondra en el sol blanco del amanecer!"

Yo nunca he escrito ni escribiré nada para niños, porque creo que el niño puede leer los libros que lee el hombre, con determinadas excepciones que a todos se le ocurren. También habrá excepciones para hombres y para mujeres, etc. (Pág.9 - 10)

 
Jan Frans Verhas




  Platero

I

Platero es pequeño, peludo, suave; tan blando por fuera, que se diría todo de algodón, que no lleva huesos. Sólo los espejos de azabache de sus ojos son duros cual dos escarabajos de cristal negro.
lo dejo suelto y se va al prado, y acaricia tibiamente con su hocico, rozándolas apenas, , las florecillas rosas, celestes y gualdas...Lo llamo dulcemente."¿Platero?", y viene a mí con un trotecillo alegre que parece que se ríe, en no sé qué cascabeleo ideal...
Come cuando le doy. Le gustan las naranjas mandarinas, las uvas moscateles, todas de ámbar, los higos morados, con su cristalina gotita de miel...
Es tierno y mimoso igual que un niño, que una niña...; pero fuerte y seco por dentro, como de piedra. Cuando paseo sobre él, los domingos, por las últimas callejas del pueblo, los hombres del campo, vestidos de limpio y despaciosos, se quedan mirándolo:
-Tien' asero...
Tiene acero. Acero y plata de luna, al mismo tiempo. (Pág. 11) 
 


Autor: Juan Ramón Jiménez
Título: Platero y Yo

Ilustraciones: Zamorano
Taurus Ediciones, S.A.
Nº Páginas: 252
 



Entiendo perfectamente los sentimientos que expresa Juan Ramón Jiménez por Platero. Dejan un recuerdo imborrable los animales que comparten nuestra vida.




Teodosio de Goñi

Teodosio de Goñi es un personaje a caballo entre la historia y la leyenda. Teodosio era un guerrero vascón, hijo de Miguel de Goñi, Señor del Valle de Goñi, hoy de Gesalaz, perteneciente a la Merindad de Estella, y propietario de una casa fuerte en lo alto de una colina. Miguel de Goñi era uno de los miembros del Consejo de los Doce que gobernaban el territoio navarro.



(...) Teodosio de Goñi y su mujer Constanza mandaron edificar el Santuario de San Miguel in Excelsis, al cual acuden todavía hoy las mujeres que desean tener hijos. En una pared hay un agujero por donde se oyen ruidos, dicen, del infierno.

Es creencia popular que al meter la cabeza por ese agujero se quitan los dolores de cabeza. También hay unas cadenas colgando en una pared que, siempre según la tradición, son las de Teodosio y que, al dar tres vueltas a su alrededor, también quitan los males de cabeza y algunas veces hasta los de dientes. Itxaropena M. de Lezea. Leyendas Vascas y Navarras.





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